El Toro de Barro

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sábado, 6 de octubre de 2012

"Versos para Dios", de Carlos de la Rica









Versos para Dios



Dios,
me has sacudido el corazón, este rojo cencerro que llevo colgado del cuerpo  [como si fuese una reliquia antigua,
y con tu largo y dorado alfiler me has pinchado
cuando asaeteaba preguntas.

Señor, otra vez tu mirada se ha caído en el agua más fría,
otra vez has soplado con furia para avivar las ascuas
y se ha encerrado tu ira en las chimeneas más altas de nuestros
 [sueños derribados,

Y tu noche
me llega flotando como un insecto importuno que pone los nervios de punta,
igual que el émbolo como de una máquina fatal que se alejara
y se volviera a parar y a escuchar incesantemente,
cual una sirena que en guerra anunciase el peligro en acecho.

Sí;
yo te he visto machacar con tus dedos de aire plomizo las estériles ciudades,
erigir una estatua de sal en cada olivo,
y resbalar con gozo tus ojos sanguinolentos,
mientras acompañabas a tu silencio de un vals de manos rotas.

Dios,
no te satisfacen las costras mordidas ni oxidadas las vidas.
Quieres, sobre las playas del tiempo, corazones repetidos de sangre;
orear con tus dedos larguísimos el desdén repetido hacia tu dicha,
la palidez repetida, sacudir la repetida indiferencia.

Y me has dejado el corazón hilado
por este ir y venir del odio al amor, del amor al odio,
entre la claridad de la mañana, y anestesiado
por un poco de ira con filamento de sonrisa.








Publicado en la revista Haliterses, en 1953, 
y recogido en su libro







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© Herederos de Carlos de la Rica
En caso de reproducción, rogamos se cite la autoría.





 


























1 comentario:

Myriam dijo...

Qué metáforas más bellas escoge. Me ha impresionado el poema, por su selecta belleza y serenidad.