El Toro de Barro

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lunes, 4 de julio de 2022

«Poema», de Peretz Markish

 

Peretz Markish

Poema
Jacobo Glantz
 
Mi agradecimiento a Jonio González, el buscador de Joyas.
 
  

No sé si estoy en mi hogar
o si no tengo hogar.
Corro, mi camisa
desabotonada, ningún límite, nadie
me detiene, no hay principio
ni fin.
Mi cuerpo es espuma
que huele a viento.
Ahora
es mi nombre. Extiendo los brazos,
mis manos quedan fuera
de lo que existe.
Dejo que mis ojos vaguen
y abreven en los cimientos
del mundo.
Ojos desencajados, camisa que se hincha,
mis manos separadas por el mundo, no sé
si tengo un hogar
o desamparo.
Si soy un principio o un fin.

______________



Traducción del yiddish de Jacobo Glantz.  en "El fuerte deseo de vivir. Obras de los poetas judíos fusilados en la Unión Soviética en 1952", "La Opinión Cultural", domingo 24 de agosto de 1975. En la imagen, Peretz Markish.Nota: La noche del 12 al 13 de agosto de 1952 fueron fusilados en los sótanos de la prisión de Lubyanka, en Moscú, trece intelectuales judíos exponentes de la literatura y la cultura yiddish en la Unión Soviética. Todos habían sido detenidos entre septiembre de 1948 y junio de 1949 por orden de Iosif Stalin, acusados, entre otras cosas, de intentar establecer un estado judío autónomo en territorio soviético. Muchos de ellos eran miembros del Comité Antifascista Judío. Años después de la muerte de Stalin, Nikita Krushchev pidió oficialmente perdón afirmando que los juicios fueron “flagrantes violaciones de la ley”.

La lista de los ejecutados incluye a los poetas Peretz Markish (Rusia, 1895-1952), David Hofshfeyn (o Hofstein), Itzik Fefer, Leib Kvitko y Shmuel Persov; el poeta y novelista David Bergelson; la editora Emilia Teumin; el historiador Iosif Yuzekovich; el periodista y traductor Lev Talmy; el traductor y editor Ilya Vatenberg y su esposa, Khayke Vatenberg-Ostrovskaya; el actor y director teatral Solomon Mijoels; el también director teatral Benjamin Zuskin; el periodista Solomon Lozovsky y el científico Boris Shimeliovich



Obras escogidas

                             Carlos Morales, In nomine Auschwitz,
 (Antología de la poesía del Holocausto)
Con Introducción y prólogo de Fernando Navarro y Rafael Narbona
                       Última Línea, Málaga, 2022  PVP 20,85 euros.










 

lunes, 9 de noviembre de 2020

«El instante», de Nathan Zach

 


Nathan Zach
(Berlín, 1930 –Israel, 2020)

El Instante

Traducción Gerardo Lewin

 

Para Assia

 

 

Por favor, un instante de silencio. Tened a bien.
Quiero decir algo. Él se ha ido.
Pasó frente a mí. Pude haber tocado el borde
de su manto. No lo hice. Quién hubiera podido
saber lo que no supe.
 
La arena se adhería a sus ropas. En su barba
se enredaban las ramas. Anoche, por lo visto,
había dormido en un granero. Quién hubiera podido
saber que a la noche siguiente estaría
vacío como un pájaro, duro como una piedra.
 
Yo no pude saberlo. No lo culpo.
A veces lo imagino despertando del sueño,
como un mar sonámbulo pasa a mi lado
y me dice hijo.
 

Hijo. No sabía que estabas, hasta tal punto, conmigo.

 

 
Grandes Obras de
EToro de Barro

Neus Aguado, "Intimidad de la fiebre", col. La piedra que habla, Ed. El toro de barro, Tarancón de Cuenca, 2005


Neus Aguado, "Intimidad de la fiebre", Col La Piedra que habla,
Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2005
PVP: 9 euros.
Pedidos a:
Neus Aguado, "Intimidad de la fiebre", col. La piedra que habla, Ed. El toro de barro, Tarancón de Cuenca, 2005











 
 
 

 


 












 


lunes, 20 de julio de 2020

«Sueño y te», de Mohammad Ali Taha


Muhammad alí Taha
(Israel, Galilea, 1931-2011)
 Te y sueño
Traducción Avilio Moreno



Si hay, encima del mundo, un soberano
cuya mano dispensa y arrebata dones,
por cuyo mandato se esparcen las semillas,
por cuya voluntad maduran las cosechas,
en mis plegarias le ruego,
cuando se acerque la hora de mi muerte,
llegados mis días a su fin,
me permita sentarme a beber un sorbo
de té claro, poca azúcar,
en mi vaso predilecto,
a la sombra tranquila,
una larga tarde de verano.
Y si el té y esa tarde postrera
no me fueran concedidos,
que llegue entonces mi momento final
con el sueño sosegado, tras el amanecer.
Si alguna compensación me fuera dada,
pues en mi estadía en este mundo
no destripé ninguna hormiga,
y al huérfano jamás despojé de su moneda,
y a nadie engañé con las medidas de aceite
ni mancillé el velo de una sola golondrina;
yo que siempre encendí un cirio
en la capilla de nuestro señor, Shihab a-Din,
las noches de los viernes;
que nunca intenté derrotar a mis amigos
o a mis vecinos en los juegos,
ni siquiera a los conocidos;
yo que nunca robé trigo ni grano
ni hurté herramientas
pediría
que ahora, para mí, se ordene
que una vez por mes,
o cada dos,
me sea permitido ver
a aquella cuya visión me ha sido denegada,
desde el día de nuestra separación,
cuando éramos jóvenes.
En cuanto a los placeres del mundo por venir,
lo único que pido es
la bendición del sueño, y té.


Otros poemas de Mohammed Ali Taha

Grandes Obras de 
EToro de Barro

Carles Duarte,"El dios de la ternura” / Trad. de Carlos Morales / Col. «Cuadernos del Mediterráneo» / Ed. El Toro de Barro / Tarancón de Cuenca, 2005. / edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Carles Duarte,"El dios de la ternura”
Trad. de Carlos Morales
Col. «Cuadernos del Mediterráneo»
Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2005.
Carles Duarte,"El dios de la ternura” / Trad. de Carlos Morales / Col. «Cuadernos del Mediterráneo» / Ed. El Toro de Barro / Tarancón de Cuenca, 2005. / edicioneseltorodebarro@yahoo.es































miércoles, 26 de febrero de 2020

«No comí del árbol del conocimiento», de Yael Globerman

Anton Senkou

Yael Globerman
(Israel, 1959)
No comí del árbol del conocimiento  
Trad. Gerardo Lewin




No comí el fruto del árbol del conocimiento.

Pensé que el secreto estaba en lo podrido,
en las hojas que se arrojaron a tierra
desde una altura de diez pisos.

Pude ver las flores que caían,
ejecutando una solitaria muerte en el jardín,
y cómo regresaban, con la fuerza de lo oscuro,
a las raíces.

No me arrepiento.
El saber me hubiese vuelto
pesada y dubitativa.

Para mí, el fruto más maravilloso
fue tu rojo corazón.



 Grandes Obras de
EToro de Barro
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín", Col. Cuadernos del Mediterráneo, El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín"
Col. Cuadernos del Mediterráneo.
Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín", Col. Cuadernos del Mediterráneo, El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000
 























 



miércoles, 9 de octubre de 2019

Poesía del Holocausto: «Escrito a lápiz en un vagón sellado», de Dan Pagis

(En preparación, por Carlos Morales)
Dan Pagis
(Rumanía, 1930- Israel, 1986)
Escrito a lápiz en un vagón sellado
Traducción de Gerardo Lewin







Acá, en este envío,
yo, Eva
con mi hijo Abel.
Si ven a mi hijo mayor,
Caín, el hijo de Adán,
díganle que yo







 

LIBROS RECOMENDADOS
Un manojo de cartas póstumas del poeta Carlos Edmundo de Ory a su compañero y amigo de fatigas vanguardistas Eduardo Chicharro.
Y una obra maestra.



"Noches dantescas", de Carlos Edmundo de Ory. Ed. El toro de barro, Cuenca 2000.(CARTAS EN LA NOCHE)
PVP: 10 Euros más gastos de envío
Pedidos a edicioneseltorodebarro@yahoo.es




________________________
 © Del poema, herederos de Carlos Edmundo de Ory
En caso de reproducción, rogamos se cite su autoría.




















Poesía del Holocausto: «Testimonio», de Dan Pagis

(En preparación, por Carlos Morales)

Dan Pagis
(Rumanía, 1930- Israel, 1986)
Testimonio
Traducción de Jonio González


No, no: ellos, definitivamente, eran
seres humanos: uniformes, botas.
¿Cómo explicarlo? Fueron creados
a imagen y semejanza.
Yo era una sombra.
Me hizo un creador diferente.
Y en su misericordia no dejó que nada de mí muriese.
Y volé hacia él, ascendí ingrávido, azul,
indulgente -diría incluso que pidiendo disculpas-
humo hacia el humo omnipotente
sin imagen ni semejanza.



No no: they definitely were
human beings: uniforms, boots.
How to explain? They were created
in the image.

I was a shade.
A different creator made me.

And he in his mercy left nothing of me that would die.
And I fled to him, rose weightless, blue,
forgiving – I would even say: apologizing –
smoke to omnipotent smoke
without image or likeness.


_________________
 Hilda Schiff (ed.), Holocaust Poetry, St. Martin's Griffin, Nueva York 1995 / www.yadvashem.org. 




Grandes Obras de
EToro de Barro
Amela Einat, LA CICATRIZ DEL HUMO, Biblioteca del Holocausto, Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed., Tarancón de Cuenca, España, 2004.
PVP: 10 euros Pedidos a:
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
En un dramático–y real– camino de retorno, algunos de los 130 niños que sobrevivieron a Auschwitz viajaron de nuevo al escenario de aquel apocalipsis con un grupo de estudiantes israelíes de secundaria, en el que se encontraban sus hijas. El encontronazo de dos generaciones distintas con aquella memoria de dolor provocó una gigantesca catarsis individual y colectiva, cuya historia fue narrada por la psicóloga infantil Amela Einat en La cicatriz del humo, Esta novela coral pone de manifiesto las diversas formas de experimentar la presencia real de aquella tragedia en todas las generaciones del Israel contemporáneo, de cuyas patologías Amela Einat es una reputada e innovadora especialista