El Toro de Barro

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lunes, 1 de septiembre de 2014

«La vida», inédito de Vicente Aleixandre



Vicente Aleixandre
(España, 1898-1984)
La vida



No te quejes de que los hombres sufran.
No te quejes, al despertar, de que todos los hombres sufran,
de que el dolor del mundo esté en la tierra, en las palmas de las manos
mientras las plumas suaves vuelan libres, lejanas.
No te quejes, amorosa existencia, del dolor de vivir,
de saber que en lo oscuro una cadena no duerme,
de presentir cuánto cuesta no confundir
un beso y un coágulo.
Tú, generosa presencia de un sol que existe,
que repasa cuidadoso los desnudos gastados,
tú, única verdad que no cuesta sangre,
que no cuesta apoyar su cabeza en la tierra.
Tú, agua que canta difícilmente con las cascadas,
espuma o collar para los muertos que flotan,
para los hombres que descansan de una vida posible,
como son posibles las llamas o las manos crueles.
Tú, diminuto grano, semilla generosa,
cerrazón de un destino,
única verdad que los hombres no ocultan;
tú, vocación de un pájaro, de un verdugo inocente
que a su vez va a morir en las plumas de un lecho.
Tú, monte, tú mar,
tú, encendida o derramada,
tú, naturaleza donde los vestidos sin cuerpos
quedan abandonados junto a un mar sin orillas.
¡Oh muerte, muerte!
Paloma o temblorosa doncella,
virgen verdadera;
tú, ciega que aquí en los brazos tiemblas,
tú, que al beso que retorna de un mundo vil o extinto
sabes tender tus plumas como brazos.
¡Tú, luz o sombra, esperanza o venganza;
tú, mar que bajo un cantil nos contempla:
tú, fiel oído que escucha unas palabras
con que al abyecto mundo lo maldigo!



Otros poemas de Vicente Aleixandre

«Padre mío...»



 Grandes Obras de
El Toro de Barro
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín", Col. Cuadernos del Mediterráneo, El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín"
Col. Cuadernos del Mediterráneo.
Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín", Col. Cuadernos del Mediterráneo, El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000
 























 






sábado, 8 de marzo de 2014

«El niño raro», de Vicente Aleixandre


Lee Jeffries


El niño raRo



Aquel niño tenía extrañas manías.
Siempre jugábamos a que él era un general
que fusilaba a todos sus prisioneros.

Recuerdo aquella vez que me echó al estanque
porque jugábamos a que yo era un pez colorado.

Qué viva fantasía la de sus juegos.
Él era el lobo, el padre que pega,
el león, el hombre del largo cuchillo.

Inventó el juego de los tranvías,
y yo era el niño a quien pasaban por encima las ruedas.

Mucho tiempo después supimos que,
detrás de unas tapias lejanas,
miraba a todos con ojos extraños.





Otros poemas de Vicente Aleixandre

«Padre mío...»



Grandes Obras de 
El Toro de Barro

 
  PVP 8 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es


llegar limpia de nombres
a tu nombre
sin gestos del pasado
ni voces que reclamen
como recién nacida
que viera por vez primera
a alguien
que no fuera su madre
sin ecos reconocibles
y poder nombrar nuestra mirada
con palabras nuevas
que contengan
la profundidad

del primer día sobre la tierra



Otros poemas de




 

 

   

 

  










jueves, 31 de enero de 2013

«Loas besos», de Vicente Aleixandre


"Los besos", de Vicente Aleixandre. Poesía de El Toro de Barro.
Un hermoso quetzal, en pleno vuelo




Los besoS



No te olvides, temprana, de los besos un día.

De los besos alados que a tu boca llegaron.

Un instante pusieron su plumaje encendido

sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.

 

Te rozaron los dientes. Tú sentiste su bulto,

En tu boca latiendo su celeste plumaje.

Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha.

¿Quién no besa esos pájaros cuando llegan, escapan?

 

Entreabierta tu boca vi tus dientes blanquísimos.

Ah, los picos delgados entre labios se hunden.

Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste

que tu cuerpo ligero, muy ligero, se erguía.

 

¡Cuán graciosa, cuán fina, cuán esbelta reinabas!

Luz o pájaros llegan, besos puros, plumajes.

Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes,

que te rozan, revuelan, mientras ciega tú brillas.


No lo olvides. Felices, mira, van, ahora escapan.

Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta.

Suben altos, dorados. Van calientes, ardiendo.

Gimen, cantan, esplenden. En el cielo deliran.







"El niño raro"



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© Del poema, herederos de Vicente Aleixandre
En caso de reproducción, rogamos se cite la autoría.

Arseny Tarkovski. Poesía El Toro de Barro.
El buscador de joyas

Libro recomendado:

"Los besos", de Vicente Aleixandre. Libro recomendado: Juan Ramón Mansilla, "Una habitación en rojo", El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2011

PVP 10 Euros
Pedidos a: edicioneseltorodebarro@yahoo.es