El Toro de Barro

El Toro de Barro
Mostrando entradas con la etiqueta .Federico García Lorca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta .Federico García Lorca. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de julio de 2022

«Gacela de la muerte oscura», de Federico García Lorca

 


Federico García Lorca

Andalucía, España, 1898 -1936

 Gacela de la muerte oscura

 

Quiero dormir el sueño de las manzanas
alejarme del tumulto de los cementerios.
Quiero dormir el sueño de aquel niño
que quería cortarse el corazón en alta mar.
No quiero que me repitan que los muertos no pierden la sangre;
que la boca podrida sigue pidiendo agua.
No quiero enterarme de los martirios que da la hierba,
ni de la luna con boca de serpiente
que trabaja antes del amanecer.
Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;
que haya un establo de oro en mis labios;
que soy un pequeño amigo del viento oeste;
que soy la sombra inmensa de mis lágrimas.
Cúbreme por la aurora con un velo,
porque me arrojará puñados de hormigas,
y moja con agua dura mis zapatos
para que resbale la pinza de su alacrán.
Porque quiero dormir el sueño de las manzanas
para aprender un llanto que me limpie de tierra;
porque quiero vivir con aquel niño oscuro
que quería cortarse el corazón en alta mar.


 

De El diván de Tamarit



 Obras escogidas 

para otra historia

                             Carlos Morales, In nomine Auschwitz,
 (Antología de la poesía del Holocausto)
Con Introducción y prólogo de Fernando Navarro y Rafael Narbona
                       Última Línea, Málaga, 2022  PVP 20,85 euros.









 

sábado, 15 de septiembre de 2018

«Gacela de la huida», de Federico García Lorca

Autor desconocido


Federico García Lorca
(España, 1898 – 1936)
Gacela de la huida





Me he perdido muchas veces por el mar
con el oído lleno de flores recién cortadas.
Con la lengua llena de amor y de agonía
muchas veces me he perdido por el mar,
como me pierdo en el corazón de algunos niños.

No hay nadie que al dar un beso
no sienta la sonrisa de la gente sin rostro,
ni nadie que al tocar un recién nacido
olvide las inmóviles calaveras de caballo.

Porque las rosas buscan en la frente
un duro paisaje de hueso
y las manos del hombre no tienen más sentido
que imitar a las raíces bajo tierra.

Como me pierdo en el corazón de algunos niños,
me he perdido muchas veces por el mar.
Ignorante del agua, voy buscando
una muerte de luz que me consuma.




De su libro Divan del Tamarit (1936)


 Grandes Obras de
EToro de Barro
Carlos Edmundo de Ory
Noches dantescas

Col. La piedra que habla
Carlos Morales ed.
Ediciones El Toro de Barro
Tarancón de Cuenca 2000
edicioneseltorodebarro.yahoo.es

  





















viernes, 18 de agosto de 2017

«Crucifixión», de Federico García Lorca









Federico García Lorca
 (España, 1898 – 1936)
Crucifixión


La luna pudo detenerse al fin por la curva blanquísima de los caballos.
Un rayo de luz violeta que se escapaba de la herida
proyectó en el cielo el instante de la circuncisión de un niño muerto.
La sangre bajaba por el monte y los ángeles la buscaban,
pero los cálices eran de viento y al fin llenaba los zapatos.
Cojos perros fumaban sus pipas y un olor de cuero caliente
ponía grises los labios redondos de los que vomitaban en las esquinas.
Y llegaban largos alaridos por el Sur de la noche seca.
Era que la luna quemaba con sus bujías el falo de los caballos.
Un sastre especialista en púrpura
había encerrado a tres santas mujeres
y les enseñaba una calavera por los vidrios de la ventana.
Las tres en el arrabal rodeaban a un camello blanco,
que lloraba porque al alba
tenía que pasar sin remedio por el ojo de una aguja.
¡Oh cruz! ¡Oh clavos! ¡Oh espina!
¡Oh espina clavada en el hueso hasta que se oxiden los planetas!
Como nadie volvía la cabeza, el cielo pudo desnudarse.
Entonces se oyó la gran voz y los fariseos dijeron:
Esa maldita vaca tiene las tetas llenas de leche.
La muchedumbre cerraba las puertas
y la lluvia bajaba por las calles decidida a mojar el corazón
mientras la tarde se puso turbia de latidos y leñadores
y la oscura ciudad agonizaba bajo el martillo de los carpinteros.
Esa maldita vaca
tiene las tetas llenas de perdigones,
dijeron los fariseos.
Pero la sangre mojó sus pies y los espíritus inmundos
estrellaban ampollas de laguna sobre las paredes del templo.
Se supo el momento preciso de la salvación de nuestra vida.
Porque la luna lavó con agua
las quemaduras de los caballos
y no la niña viva que callaron en la arena.
Entonces salieron los fríos cantando sus canciones
y las ranas encendieron sus lumbres en la doble orilla del río.
Esa maldita vaca, maldita, maldita, maldita
no nos dejará dormir, dijeron los fariseos,
y se alejaron a sus casas por el tumulto de la calle
dando empujones a los borrachos y escupiendo sal de los sacrificios
mientras la sangre los seguía con un balido de cordero.
Fue entonces
y la tierra despertó arrojando temblorosos ríos de polilla.


Del libro
 Poeta en Nueva York (1940)


 Grandes Obras de
EToro de Barro
Carlos Edmundo de Ory
Noches dantescas

Col. La piedra que habla
Carlos Morales ed.
Ediciones El Toro de Barro
Tarancón de Cuenca 2000
edicioneseltorodebarro.yahoo.es

  






















martes, 4 de octubre de 2016

«Casida de la mujer tendida», de Federico García Lorca

‘Fleur du Mal’, de Adrien Henri Tanoux (1913), inspirado en el poema de Baudelaire.


Federico García Lorca
 (España, 1898 – 1936)
Casida de la mujer tendida




Verte desnuda es recordar la Tierra,
la tierra lisa, limpia de caballos.
La tierra sin un junco, forma pura,
cerrada al porvenir; confín de plata.

Verte desnuda es comprender el ansia
de la lluvia que busca débil talle,
o la fiebre del mar de inmenso rostro
sin encontrar la luz de su mejilla.

La sangre sonará por las alcobas
y vendrá con espadas fulgurantes,
pero tú no sabrás donde se ocultan
el corazón de sapo o la violeta.

Tu vientre es una lucha de raíces,
tus labios son un alba sin contorno.
Bajo las rosas tibias de la cama
los muertos gimen esperando turno.





Otros poemas de
Federico García Lorca:



 Grandes Obras de
EToro de Barro


Carlos de la Rica
El mar
Colección Cuadernos del Mediterráneo
Ilustracion de portada e interiores, Carlos de la Rica
Biografía del autor, por Carlos Morales
Ediciones El Toro de Barro
Tarancón de Cuenca 2000
16 páginas
ISBN: 84-931155-5-X
Agotado.