El Toro de Barro

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viernes, 24 de julio de 2020

«A veces no me entiendo con mis muertos», de Arturo Tendero

Ángelo Musco


Arturo Tendero
(España, La Mancha, 1961)
 A veces no me entiendo con mis muertos



Mil generaciones
viven ahora en ti.
Pero esta lucha es tuya.
-Luke Skywalker-

A veces no me entiendo con mis muertos
y sin embargo, sigo, a mi manera, siéndoles
leal, no con las flores del día de difuntos
sino con la genética:
sigo mirando el campo con sus ojos
y nombro lo que veo con sus mismas palabras.
En mi timbre de voz sé que resuenan
y tienen una forma los espejos de verme
que están viendo a mi padre y a mi abuelo
y a más generaciones que no dejaron fotos.
A veces no me entiendo con mis muertos
igual que no me entiendo muchas veces conmigo
pero aquí estamos juntos en este cuerpo todos,
lo mejor que podemos, en quien vive, hacinados.


Grandes Obras de 

EToro de Barro
 Margalit Matitiahu, "Bozes en la shara". Col. «Kuadrinos sefardíes» Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed. Tarancon de Cuenca, 2001 PVP 8 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Margalit Matitiahu, "Bozes en la shara".
Col. «Kuadrinos sefardíes»
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed.
Tarancon de Cuenca, 2001
PVP 10 euros

 Margalit Matitiahu, "Bozes en la shara". Col. «Kuadrinos sefardíes» Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed. Tarancon de Cuenca, 2001 PVP 8 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es







  












miércoles, 24 de junio de 2020

«Cucarachas en la cochera», de Arturo Tendero

Primera guerra mundial



Arturo Tendero
(España, La Mancha, 1961)
 Cucarachas en la cochera



Al madrugar un día,
en la hora fronteriza,
cuando enciendo la lámpara,
descubro la invasión.
Están por todos lados y me escrutan,
relucientes y negras,
hermosas a su modo subterráneo.
Entonces, ¿qué me pasa? Desenfundo
y empiezo a ametrallarlas
con el insecticida,
una por una, a bocajarro, sordo
a mi instinto de paz, mi presunción
de hombre dialogante,
el miedo a envenenarme envenenando.
Acabo y, solo entonces, poco a poco,
voy volviendo a ser yo.
Ante mí, sobre el campo de batalla,
reina el silencio, apesta
con su perfume aséptico la muerte.
Me noto el dedo índice mojado
y sé que aunque me lave y enjabone
no borraré el estigma.
Los campos de exterminio, las matanzas
de indios, japoneses e iraquíes,
desde la Iliada al videojuego último,
empezaron así,
con este mismo impulso de un humano
que siente repugnancia,
un miedo indigno,
y se aferra frenético al gatillo
creyendo que es la mano de mamá.




Grandes Obras de

EToro de Barro 
        Teo Serna,  "El labernto de los dioses
Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2005.
carlosmorales59@gmail.com























lunes, 20 de enero de 2014

"Finis terrae", de Arturo Tendero



Finis terraE



Despierto y oigo un mirlo
que disputa al silencio su reinado.
Vuelvo a cerrar los ojos.
La mañana es un tren que se avecina
en la estación desierta.
Todos duermen,
nada, sino la voz del mirlo
deja pensar que el mundo está existiendo.
Como si, solos,
el mirlo y yo que escucho,
no muy despierto aún,
mantuviéramos viva
la conciencia del mundo.
Por eso, cuando el mirlo calla más
que de costumbre,
vacila la existencia, se adelgaza,
más leve que el rocío,
se desvanece su
fragilidad en humo.


De su libro
Adelántate a toda despedida
Pre-textos, Valencia 2005.


Otros poemas de Arturo Tendero

Grandes Obras de 
El Toro de Barro
PVP: 8 euros Pedidos a:
edicioneseltorodebarro@yahoo.es



Yo, que he sobrevivido a cien lanzas
y he hecho temblar el vientre
del desierto con uno solo de mis carros,
perdí ante tus ojos mi última batalla.
Ser cobarde en amor equivale a estar muerto.
 
 
Otros poemas de.
Mercedes Escolano


"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci





 
 






 

jueves, 25 de julio de 2013

El "Relámpago", de Arturo Tendero

RelámpagO

 Esclarece la bóveda el relámpago
apenas un segundo.
Ni siquiera interrumpe
nuestro diálogo insomne
en el patio de agosto.
Nadie hace alusión al resplandor.
Tampoco un trueno lo subraya. Pasan
los minutos, las horas, sin que vuelva
a repetirse. El cielo está estrellado,
nada en el aire, nada en la naturaleza
presagia una tormenta. Y no obstante,
a veces la mirada se nos pierde
en el abismo, en pos
de aquel relumbre
furtivo, y tan fugaz que ya dudamos.
El eco del relámpago
ya sólo existe dentro de nosotros


De su libro
Cosas que apenas pasan
Hiperión 2008


Otros poemas de Arturo Tendero


 Grandes Obras de 
El Toro de Barro

PVP: 8 euros
Pedidos a:
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Puedes entrar. He dejado la puerta
abierta, la luz, la calefacción
encendidas. Hay un poco de vino
en la alacena, el café está reciente
por si me demoro y te vence el sueño.
Acaso estés aquí cuando regrese,
arropada en el sofá con mi manta
de viaje, reconfortada, quizá
complacida del mundo en su belleza,
sabiendo que hay una técnica pura
en esta maravilla de estar vivo.
Y si no estás, bendito sea el tiempo
en que estuviste. Sólo he de abrir
los postigos para que fluya el agua
llovida en la memoria. La luz, pronto,
dejará en las paredes una sombra
que llamará en sus labios con tu nombre,
contenta de estar en casa de nuevo.
 
 
  Otros poemas de
 Juan Ramón Mansilla



"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci