El Toro de Barro

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sábado, 15 de marzo de 2014

"Ese instante", de Amador Palacios

Jordi Santa Cana




Ese instante



Ese instante de calma
que precede a la nieve
como aquel otro instante
que antecede a la música
cuando el rígido maestro
desciende su batuta
y ordena la audición,
como aquel otro instante
que preside, emotivo,
la visión del océano,
como aquel otro instante
que se pone delante
de un rebato previsto,
como aquel otro instante
que preludia los besos,
la sonrisa esperada,
la salida del sol,
como aquel otro instante
que anunciará, medroso,
el final de los mundos,
como aquel otro instante
anticipado al sueño,
como aquel otro instante
que adelanta, sarcástico,
la sombra de la muerte.



De su antología







 Grandes Obras de
El Toro de Barro
PVP: 10 euros Pedidos a:
"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci

















lunes, 4 de noviembre de 2013

Las "Sombras", de Amador Palacios



Sombras



No paso por allí que hay muchos perros
y la luna en los rostros se refleja;
y hay también un ris-ras entre fanales.
De una ventana sale un llanto crudo
y una riña gitana, de otra ventana insomne.
Hay un silbido extraño y un pobre con visera,
un cura y una monja y otras sombras
que amedrentan al gato del alero,
un hervor sospechoso, un dintel entre el humo
y un brillo que no debo discernir.




De su antología





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PVP: 10 euros Pedidos a:
"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci













domingo, 4 de noviembre de 2012

"Pajarito bañándose en un charco", de Amador Palacios




Pajarito bañandose en un charco



Qué mundo breve
—y tan modélico—
el de este pajarito
que se baña en un charco
con muy callada pompa.

Todo el parque, para él, es aún ignoto;
un leve arriate ser pudiera,
en su sino, la patria conflictiva;
y una rama, el soporte
de una continua bronca familiar.

Irse de picos pardos
—para nuestro pequeño pajarito—
es posarse en el folio sudoroso
que despreció el poeta
y observar, vislumbrándolo tan sólo,
un curso de calzadas y crepúsculos.

Los domingos se da un aperitivo
de migajas debajo de los setos
y hay plática en el sol.
Y, mientras suenan las campanas, brinca
por los paseos centrales,
con sus efímeros colegas.



De su antología





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PVP: 10 euros Pedidos a:
"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci
















viernes, 13 de abril de 2012

"Decúbito supino", de Amador Palacios







Amador Palacios

Decúbito supino


Viven durmiendo, armando sueños, y, aunque os reputan inverosímiles, creen en ellos y aun los gozan, que no va nada para los hombres de lo imaginado a lo tangible. 
MAX AUB


Para qué star enarbolado o andar a dentelladas ganándose la vida
o acabar derretido bajo el viejo crepúsculo
o trepar en la escala el andamio o la cúpula
con la vana ilusión de esgrimir una estrella
para qué si tumbado en hierba losa arena
lecho alfombra o rellano o diván formidable
esgrimes las estrellas o el más plácido olvido
o el más resbaladizo pensamiento
o se te viene encima
inopinadamente
la beatitud del cuerpo más hermoso
y es como su hubieses escalado
las escalas y andamios y las cúpulas
más inimaginables
en esas entremedias
de licores oscuros
y pausados mordiscos de manzana
y humo de cigarrillos.











Pedidos: 
edicioneseltorodebarro.yahoo.es
















viernes, 4 de noviembre de 2011

"Still", de Amador Palacios

www.tiffotos.com



Still


El polen que caliento
me sirve ahora para recordar
cuando probaba aquellas cápsulas
sin ninguna adicción;
ya era adicto al tabaco
aunque bien es verdad que pude retirarme
en varias ocasiones
un mes o más de él sin dar siquiera
una calada; era muy joven,
no jovencísimo pero bastante joven.
Con ayuda de un vaso me metía en el cuerpo
cinco o seis de ellas,
y a veces 7 u 8.
El efecto inmediato se mostraba
al irme caldeando por entero,
muy suavemente fuera y también dentro
de mí, hasta erguirme sobre la hierba
o desde mi sillón con un espíritu flotante
que abarcaba las bien apetecidas sensaciones
y duraba lo que un insomnio
razonable, un pelín desmesurado,
indoloro, sincero en espejismos
y un estado de charla sazonada.
Casi siempre sonaba Janis Joplin.
Lo que llamábamos bajón se pasaba cumpliendo
con muchas ganas de beber, bebiendo,
siempre insomnes pero ahora
en brazos de un cansancio sin nombre,
de no sabíamos qué índole,
inidentificable,
y levantarnos de la colchoneta
e ir a orinar muy a menudo.
Ausentes del catálogo de los que aún siguen vivos,
en buena fe ya entraba la luz por los resquicios
de puertas y ventanas
y yo inmóvil, perdido, sereno, alucinaba
viendo en el muro, hormigueante
por el amanecer, a aquel espectro inmóvil
que.



De su antología
 


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PVP: 10 euros Pedidos a:
"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci














miércoles, 5 de mayo de 2010

"La hostia", de Amador Palacios




La hostia


Reclamé para mí todo el efecto
de esa ligera refección.
Y me dieron a cambio
un campo desnortado.
He creído con énfasis que detrás
de la sagrada especie surgía el mundo
de las llaves y las visiones,
de las abiertas puertas y los resplandores.
No exactamente ocurrió así.
Lo que supuse vino a ser
un vago otoño
repleto de celajes indecisos
conjurando el alisio y la celada,
y unos rescoldos apagándose.
Mas si no hallé la beatífica resaca,
tengo en mis manos orbes exquisitos
y en mis sueños sabores indecibles.
Mi paladar es áspero y bebo de las fuentes
cuando he de sofocar la sed rabiosa
que precede a la hostia de la duda.





De su antología



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jueves, 25 de febrero de 2010

"Sono", de Amador Palacios

Sono

Soñé que fabricaba esperma en una playa
poniéndolo en el mar cual espuma de Venus;
de ella y el movimiento del mar nació una virgen.
Mi compañera y yo le pusimos por nombre simbólico Lourida,
obviando su morada, pensándola en el mito.

Al cabo de los años la vimos convertida
en hermosa muchacha de edad adolescente y figura inmutable
que se baña desnuda nas caldeiras do Castro
y que toca la gaita en fiestas marineras
y que tiene prestigio entre sus convecinos
por su origen ignoto y que nada de perlas:
encontrada impoluta y serena en la orilla.

A veces nos cruzamos con ella: no saluda
mas fija, con su gracia perpetua y ojos grandes
nuestra faz complaciente.
Apurando este sueño me despierto empalmado. 



De su poemario



 
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