El Toro de Barro

El Toro de Barro
Mostrando entradas con la etiqueta .Ricardo Iribarren. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta .Ricardo Iribarren. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de agosto de 2016

«Eratóstenes», de Gocho Versolari

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiIS67fC6T3DAbxOwUsYSkFU4NV8zjOANeI9T92afIm5R2Pu4M7evoFf_voeqUC0FT9uSZhkWHpEflnaMHfjPFfMS5W58VK21MMoP__igabeGvmUiyDqBcRqqbpbbymK5lCksLQ3DmIqywy/s1600/elena%2520zurikhina.jpg
Elena Zurikhina





Gocho Versolari
–Ricardo Iribarren–
(Argentina, 1949)
Eratóstenes



Eratóstenes se quitó las sandalias
y caminó descalzo la tierra
hacia el fondo de su jardín
donde latían las rosas de la cifra
Se acostó sobre la hierba
y soñó con la circunferencia:
una lámpara
visitada por los insectos de la cantidad.

Eratóstenes despertó
y esa tarde
volvió a quitarse las sandalias
y a caminar descalzo los senos de su amada.
Luego se acostó en el jardín
y soñó con sus ojos
con las volutas de su cuello
( los mosquitos de la cifra
discutían sus resultados
mordisqueando su sangre y sus anhelos).

Después una tormenta
cayó sobre el jardín.
Lluvia de sangre,
pájaros desmembrados. Eratóstenes
fue un cúmulo de sueños:
manos, pies
pecho y vientre atardecidos
que derivaron los arroyos de la lluvia
se evaporaron lentamente
y una niebla descalza
llegó a las muchachas que dormían
y les habló de amantes
y de sueños
de tempestades súbitas
y amores que escapan a las cifras
y llegan a la perfección del número
donde los prados son verdes,
donde las noches
sueñan al soñador y anémonas
le muestran sus cinturas cenicientas

Eratóstenes se alejó descalzo
pisando la cintura de su amada.
Enano Eratóstenes en la mujer desnuda
cuya circunferencia
tenía un diámetro igual a su radio.
y las langostas de la cantidad
mordieron el sexo de Eratóstenes
quien no encontró ecuación que resumiera
la suavidad de su amante
la serenidad de sus pezones
y los pájaros que encerraban sus cavernas.

Después no quiso ver.
Todas las circunferencias
desfilaron por sus ojos y la endura
endureció sus alas y presionó su glotis
y se alejó la amada
en pleno mediodía
con ausencia de sombras
y no la vio
y el hambre se aglutinó en su frente
y los insectos de la cantidad
revolotearon sobre su cadáver
mientras un peregrino
llegaba a la ciudad de Alejandría
con un pergamino conteniendo su sombra
y todas sus miradas níveas
y proclamó en la vereda del museo
la perfección del número
y trazó con los rasgos del sol
la perfecta
la luminosa
la rotunda
circunferencia de la tierra.




Grandes Obras de 
El Toro de Barro
Masrgalith Matitiahu, "Kamino de tormento", Col. Kuadrinos Sefardíes, Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
Margalit Matitiahu "Kamino de tormento".
Col. Cuadernos del Mediterráneo.
Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Masrgalith Matitiahu, "Kamino de tormento", Col. Kuadrinos Sefardíes, Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.



 






















viernes, 1 de julio de 2016

«La novia», de Gocho Versolari


Poema LA NOVIA, de Gocho Versolari. Libro de Referencia: Ángel Crespo, Oculta transparencia (Antología, 1950-1959)   Prólogo Toni Montesinos Col. «Mayor de poesía» Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed. Tarancón de Cuenca, 2000. edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Gocho Versolari
–Ricardo Iribarren–
(Argentina, 1949)
La novia


           

La rueca del tiempo se encarga
de hilar el vestido de la novia
ahora, desnuda y solitaria

María Eugenia Caseiro



La novia
saldrá desnuda a los campos.

Sus altos tacones,
se enredarán en las raíces de los árboles;
sus largos cabellos
se elevarán como brazos
al cielo de la noche.
La luna,
viejo estanque,
vomitará depósitos de bruma,
archivos de nostalgia.

La novia,
vestida con las hebras de la luna,
correrá con sus hijos no nacidos
mordiéndole las nalgas,
bebiendo sus caderas.
Su hueso sacro
se macerará entre estrellas de mar,
muertos colágenos
y enormes y latentes arañas. 

Se detendrá la novia
junto al árbol del centro de la noche.

Se quitará los zapatos de tacón:
sus pies morderán la tierra,
las raíces
las hebras sin nombre de los pinos
y su grito
ascenderá desde la tierra:
entrañas adentro del silicio;
nadará en su vejiga
y envolverá la noche
en un manto de aullidos y de notas,
de hebras y de lunas,
de colchas y de aceros.

Ahora
la novia desnuda se tiende
en el ara de la tierra
El amanecer,
sacerdote ataviado con rosada tiara,
acerca a su vientre
un brillante cuchillo de madera.

Pájaros ancianos
mueren en la lejanía.


 Grandes Obras de 
El Toro de Barro
 Ángel Crespo, Oculta transparencia (Antología, 1950-1959)   Prólogo Toni Montesinos Col. «Mayor de poesía» Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed. Tarancón de Cuenca, 2000. edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Ángel Crespo, Oculta transparencia (Antología, 1950-1959)
  Prólogo Toni Montesinos
Col. «Mayor de poesía»
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Tarancón de Cuenca, 2000.
edicioneseltorodebarro@yahoo.es