El Toro de Barro

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lunes, 29 de octubre de 2018

POESÍA DEL HOLOCAUSTO: «Vi a mi padre ahogarse», de David Vogel



(Ucrania 1891 –Auschwitz 1944)
Vi a mi padre ahogarse
(Traducción de Carlos Morales del Coso y Pablo Urbano)


Vi a mi padre ahogándose
en los días turbulentos.
Su mano exhausta hizo un último aleteo blanco  
en la distancia
y se fue.

He seguido solo
a lo largo de lo orilla,
un niño todavía
de piernas consumidas y pequeñas,
que ha crecido hasta ser esto.

Y ahora soy mi padre,
y todas aquellas olas
se han roto sobre mí,
entumeciendo mi alma.

Pero todo cuanto quise
se ha perdido en el desierto
y a nadie puedo ya tender la mano.

Ahora descanso feliz
en la cuna negra de la noche,
salpicado de plata
bajo la lona del cielo….

____________________________

Trad. del hebreo al inglés, A. C. Jacobs en
 The Dark Gate. Selected Poems of David Vogel” (1976).
Versión del inglés al castellano,  Pablo Urbano y Carlos Morales del Coso.
Incluido en Carlos Morales del Coso, In nomine Auschwitz, Última Línea, 2022.

____________________________

II SAW MY FATHER DROWNING

I saw my father drowning
In surging days.
His weak hand gave a last white flutter
In the distance –
And he was gone.

I kept on alone
Along the shore,
A boy still,
With small, thin legs,
And have grown as far as this.

And now I am my father,
And all those waves
Have broken over me,
And left my soul numb.

But all I held dear
Have gone into the wilderness
And I can stretch out a hand to no one.

I am happy to rest
In the black cradle of night,
Under the sky’s canopy,
Studded with silver.
 




Grandes Obras
















jueves, 10 de julio de 2014

Psª del Holocausto. «Bajo el diente del arado», de Uri Zvi Grinberg

Uri Zvui Grinber, "Bajo el diente del arado", versión de Carlos Morales incluida en "In nomine Auschwitz  (Antología de la poesía del Holocausto)",  Estudio, selección y notas de Carlos Morales.  (En preparación)
Campanario del Convento de San Bernardo (Argentina)

Estudio, selección y notas de Carlos Morales.
(En preparación) 

Uri Zvi Grinberg
 (1891-1981)
Bajo el diente del
arado





La nieve ha vuelto a derretirse,
pero los asesinos son ahora labradores.
Salen y labran su campo, 
el mismo camposanto donde mi gente yace.
Con el diente de su arado han desenterrado 
y volcado sobre el surco
uno de mis esqueletos. 
No se aflige el labrador, no se espanta, continúa su tarea
y sonríe al reconocer la huella de sus herramientas.

La primavera ha llegado deslumbrante:
capullos, flores, pájaros que cantan,
rebaños sesteando al lado del arroyo
de aguas mansas y brillantes.

Ya no hay judíos errando en el camino con sus barbas y sus trenzas.
No se les ve rezar en las posadas con los flecos de su chal 
cayendo sobre la camisa, 
ya no venden en sus baratillos vestidos o pitanza, 
ya no laboran en sus talleres ni en los ferrocarriles,
ya no pasean por los mercados ni se acercan a la sinagoga
pues el arado del gentil se cierne de continuo sobre ellos. 

El Señor se ha derramado majestuosamente sobre los cristianos.
La primavera es en verdad una primavera
y el verano que anuncia parece exhuberante.
Los árboles despliegan su esplendor en la orilla del camino
como si hubieran crecido en un jardín.
Nunca estuvieron tan rojos los frutales como ahora
que no hay judíos ya.

Y es que los judíos no tenían campanas para cantar a Dios.
Benditos los gentiles porque tienen esbeltos campanarios.
Ahora, en primavera, su son flota por toda la llanura,
y se arrastra tranquilp sobre el vasto paisaje de luz y de perfumes
dominándolo todo con su majestdad,
en cualquier lugar se escuchan sus tañidos, 
no como entonces,
cuando serpenteba por los tejados judíos...

Benditos sean los cristianos
por sus altas campanas
con que glorian al Señor 
que les protege...

Reposan los judíos bajo el diente del arado,
o debajo de los pastizales,
o en las zanjas del bosque,
o al borde de un camino,
en la orilla del torrente,
...o en su hondura.


Otros poemas
de Uri Zvi Grinberg




Grandes Obras de

El Toro de Barro
Carlos de la Rica, "Yad Vashem"   Biblioteca Internacional del Holocausto  Ed. El toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.  PVP: 8 euros Pedidos a:  edicioneseltorodebarro@yahoo.es

Carlos de la Rica, "Yad Vashen”

Col. «Biblioteca Internacional del Holocausto»
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed.
Tarancón de Cuenca, 2000.
PVP 8 Euros
Carlos de la Rica, "Yad Vashem"   Biblioteca Internacional del Holocausto  Ed. El toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.  PVP: 8 euros Pedidos a:  edicioneseltorodebarro@yahoo.es





























 








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sábado, 18 de agosto de 2012

Psª del Holocusto. Uri Zvi Grinberg, «La colina»,

Matanza en las hondonadas ucranianas de Babi Yar, a las afueras de Kiev, por un comando especial de las SS (Einsatzgruppen). Se calcula que un 30 % de los judíos asesinados en la Solución final lo fueron de esta forma.


Estudio, selección y notas de Carlos Morales.
(En preparación)



 
Uri Zvi Grinberg
 (1891-1981)
La colina
 
 
Cuando sacaron a mi padre de la casa para conducirlo a la colina de
(cadáveres, 
en los nevados campos extranjeros aulló el general alemán: 
A desvestirse!. 
Y mi padre comprendió cuál era la sentencia.
Se quitó mi padre el abrigo y los pantalones como si se quitase
(la realidad del mundo,
se arrancó los zapatos como para el duelo de la tarde de Ab,
y se quedó en su ropa blanca, con las medias...
¿Qué había más desnudo que su desnudez
bajo la bóveda del cielo y en el campo nevado, aquel día, en el mundo?
Nunca se había encontrado tan desnudo bajo el cielo
y la negra y pequeña kipá de su cabeza,
a no ser por las noches al pie de la cama,
o en la casa de los baños, cuando se quitaba la ropa blanca,
las medias y el gorro, y no miraba los pudores de su carne hasta que 
(las aguas

por una y otra parte la cubrían, como quien baja a adorar a lo profundo.
Pero cuando el general vio que mi padre estaba aún en ropa blanca,
con el gorrito en la cabeza, aquel malvado
le asestó un golpe entre las paletillas con su arma fría,
y mi padre tosió y cayó de cara, como delante de Dios,
se postró profundamente hasta lo más hondo de la vida y no se levantó:
emitió un quejido, como el fin de una última plegaria,
y  nada existió después fuera de los cielos nublados y de la colina 
(de cadáveres
y de ese general que resoplaba sobre la nieve
enrojecida con la sangre que salía de su boca.
Y al ver el general que no se levantaba, metió la puntera
de su bota negra por debajo del vientre del venerable padre
y le sacudió y lo puso boca arriba, y parecía que la tierra pagana
le pegaba en el rostro puntapiés.

Y al anochecer brotaron las estrellas y creció la colina de cadáveres en 

(el campo,
y la nieve caía en la noche con una abundancia cruelmente blanda...
Así lo quería Dios. Se notaba que había Dios,
aunque era el Dios de los paganos. No hay Dios para Israel.
Sólo la nieve era testigo, la nieve que bajaba del cielo en abundancia...
 Acertó a pasar por aquel sitio Rabi Uri de Strelisk, el Serafín, el abuelo,
sin que se oyera ruido alguno de pasos, ni respiración en el aire.
Abrió su boca y dijo susurrando:
ah, cuerpo que era arpa de las oraciones de Israel,
boca que derramaba consuelo al afligido,
¿cómo es que te cubre la nieve infinita de los campos paganos?
¿Dónde fueron a parar tus oraciones, nieto mío?
¿Dónde fueros las mías?
¿A qué región del mundo?
En la colina de cadáveres se agitó y se deslizó
el pequeño Samuel, a quien llamaban Samuelito. Rebulló
y se deslizó a los pies del abuelo Rabi Uri de Strelisk,
el Serafín...Gimoteó como un chiquillo y
no abrió sus ojos porque no podía. Palpó
con la palma de sus manos pequeñas los zapatos del abuelo,
y el abuelo se inclinó hacia él, y le besó en la frente y le dijo:
Bebé mío, criatura santa.
Contestó el hijo de mi hermano venerable, el chiquillo
de nombre Samuel, a quien llamaban por cariño Samuelito:
Abuelo, abuelo, ¿por qué no viniste antes con una muchedumbre
de serafines y de ángeles?
Abuelo, abuelo, ¿dónde está el Dios de los judíos?
Entonces el niño se calló,
y se quedó tendido a los pies del abuelo Rabi Uri,
que se había retrasado con sus lámparas
y no había traído un ejército de ángeles
como escudo a nuestra casa.
Y Rabi Uri de Strelisk, el Serafín,
estaba doblado, de rodillas, helándose en el campo extranjero.
 Y la nieve caía. Caía. Caía...


Otros poemas
de Uri Zvi Grinberg
 

Grandes Obras de
El Toro de Barro
  En un dramático–y real– camino de retorno, algunos de los 130 niños que sobrevivieron a Auschwitz vijaron de nuevo al escenario de aquel apocalipsis con un grupo de estudiantes israelíes de secundaria, en el que se encontraban sus hijas. El encontronazo de dos generaciones distintas con aquella memoria de dolor provocó una gigantesca catarsis individual y colectiva, cuya historia fue narrada por la psicóloga infantil Amela Einat en La cicatriz del humo, Esta novela coral pone de manifiesto las diversas formas de experimentar la presencia real de aquella tragedia en todas las generaciones del Israel contemporáneo, de cuyas patologías Amela Einat  es una reputada e innovadora especialista
PVP: 10 euros Pedidos a:
edicioneseltorodebarro@yahoo.es


  En un dramático–y real– camino de retorno, algunos de los 130 niños que sobrevivieron a Auschwitz vijaron de nuevo al escenario de aquel apocalipsis con un grupo de estudiantes israelíes de secundaria, en el que se encontraban sus hijas. El encontronazo de dos generaciones distintas con aquella memoria de dolor provocó una gigantesca catarsis individual y colectiva, cuya historia fue narrada por la psicóloga infantil Amela Einat en La cicatriz del humo, Esta novela coral pone de manifiesto las diversas formas de experimentar la presencia real de aquella tragedia en todas las generaciones del Israel contemporáneo, de cuyas patologías Amela Einat es una reputada e innovadora especialista








 Margalit Matitiahu, "Bozes en la shara". Col. «Kuadrinos sefardíes» Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed. Tarancon de Cuenca, 2001 PVP 8 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es