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viernes, 19 de febrero de 2021

«No entres dócilmente en esa buena noche», de Dylan Thomas

 

Paul Gilbert Baswell

Dylan Thomas

Reino Unido, Gales, 1914-1953

No entres dócilmente en esa buena noche

Margarita Ardanaz

 

No entres dócilmente en esa buena noche,
que al final del día debería la vejez arder y delirar;
enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz.

Aunque los sabios entienden al final que la oscuridad es lo correcto,
como a su verbo ningún rayo ha confiado vigor,
no entran dócilmente en esa buena noche.

Llorando los hombres buenos, al llegar la última ola
por el brillo con que sus frágiles obras pudieron haber danzado en una verde bahía,
ae enfurecen, se enfurecen ante la muerte de la luz.

Y los locos, que al sol cogieron al vuelo en sus cantares,
y advierten, demasiado tarde, la ofensa que le hacían,
no entran dócilmente en esa buena noche.

Y los hombres graves, que cerca de la muerte con la vista que se apaga
ven que esos ojos ciegos pudieron brillar como meteoros y ser alegres,
se enfurecen, se enfurecen ante la muerte de la luz.

Y tú, padre mio, allá en tu cima triste,
maldíceme o bendíceme con tus fieras lágrimas, lo ruego.
No entres dócilmente en esa buena noche.
Enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz.


Otros poemas deDylan Thomas


Enlaces:

 


Grandes Obras de
EToro de Barro
Arturo del Villar, La poesía de Ernestina de Champourcin: estética, Erótica y mística  Col. «Ensayos» Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed. Tarancón de Cuenca, 2002. edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Arturo del Villar, La poesía de Ernestina de Champourcin: estética, Erótica y mística 
Col. «Ensayos»
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Tarancón de Cuenca, 2002.
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Arturo del Villar, La poesía de Ernestina de Champourcin: estética, Erótica y mística  Col. «Ensayos» Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed. Tarancón de Cuenca, 2002. edicioneseltorodebarro@yahoo.es





 






























sábado, 28 de noviembre de 2020

«No entres dócilmente en esa buena noche», de Dylan Thomas

 

Dylan Thomas

(Reino Unido, Gales, 1914 - 1948)

 

  No entres dócilmente en esa buena noche

Traducción de Sonia Unleashed

 

No entres dócilmente en esa buena noche,
que al final del día debería la vejez arder y delirar;
enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz.
 
Aunque los sabios entienden al final que la oscuridad es lo correcto,
como a su verbo ningún rayo ha confiado vigor,
no entran dócilmente en esa buena noche.
 
Llorando los hombres buenos, al llegar la última ola
por el brillo con que sus frágiles obras pudieron haber danzado en una verde bahía,
se enfurecen, se enfurecen ante la muerte de la luz.
 
Y los locos, que al sol cogieron al vuelo en sus cantares,
y advierten, demasiado tarde, la ofensa que le hacían,
no entran dócilmente en esa buena noche.
 
Y los hombres graves, que cerca de la muerte con la vista que se apaga
ven que esos ojos ciegos pudieron brillar como meteoros y ser alegres,
se enfurecen, se enfurecen ante la muerte de la luz.
 
Y tú, padre mio, allá en tu cima triste,
maldiceme o bendíceme con tus fieras lágrimas, lo ruego.
No entres dócilmente en esa buena noche.
Enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz,

 

 



Grandes Obras de

EToro de Barro
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”, Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Tarancón de Cuenca, 2002.
PVP 10 euros.
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”, Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
















sábado, 14 de noviembre de 2020

«El pan que yo parto», de Dylan Thomas

 

Dylan Thomas

Dylan Thomas

(Gales, 1914; EEUU, 1953)

El pan que yo parto

traducido por  Elizabeth Azcona Cranwell

 

 
Este pan que yo parto fue alguna vez avena,
este vino en un árbol extranjero
se zambulló en su fruta;
durante el día el hombre y por la noche el viento
segaron las cosechas, rompieron el gozo de la uva.
Alguna vez, en este vino, la sangre del verano
golpeteaba en la carne que vestía la viña,
un día en este pan
la avena al viento era alegría,
el hombre rompió el sol, abatió el viento.
Esta carne que partes, esta sangre a la que dejas
sembrar desolación entre las venas
fueron avena y uva
nacieron de la raíz sensual y de la savia;
mi vino que te bebes, el pan que me arrebatas.

 

 Grandes Obras de 
EToro de Barro
 PVP 8 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es

llegar limpia de nombres
a tu nombre
sin gestos del pasado
ni voces que reclamen
como recién nacida
que viera por vez primera
a alguien
que no fuera su madre
sin ecos reconocibles
y poder nombrar nuestra mirada
con palabras nuevas
que contengan
la profundidad

del primer día sobre la tierra
Otros poemas de 
Neus Aguado




"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci


 

 






lunes, 29 de julio de 2019

«The long and Winding Road», de Paul McCartney (The Beatles)


Paul McCartney 
(Inglaterra, 1942)
The Beatles.
Traducción de Carlos Morales 
The long and winding road


El largo y tortuoso camino
que conduce a tu puerta
nunca desaparecerá
ya he visto ese camino antes
y siempre me trae aquí
me arrastra hacia tu puerta.

la noche de viento y tormenta
que la lluvia se llevó
ha dejado un charco de lagrimas
que cayeron por el día

¿Por qué me ha dejado plantado aquí?
Muéstrame el camino.
muchas veces me he sentido solo
muchas veces he llorado
Y nunca podrás saber
Los muchos caminos que intenté tomar.

Pero a pesar de todo, siempre me devuelven
a este largo y tortuoso camino
en el que me abandonaste
hace mucho, demasiado tiempo.
No vuelvas a dejarme aquí, esperando,
llévame a tu puerta.
yeah, yeah, yeah, yeah.

***

The long and winding road
that leads to your door
will never disappear
i´ve seen that road before
it always leads me her
lead me to you door

the wild and windy night
that the rain washed away
has left a pool of tears
crying for the day
why leave me standing here
let me know the way

many times i´ve been alone
and many times i´ve cried
any way you´ll never know
the many ways i´ve tried

but still they lead me back
to the long winding road
you left me standing here
a long long time ago
don´t leave me waiting here
lead me to your door
yeah, yeah, yeah, yeah


 Grandes Obras de 
EToro de Barro
 PVP 8 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es

llegar limpia de nombres
a tu nombre
sin gestos del pasado
ni voces que reclamen
como recién nacida
que viera por vez primera
a alguien
que no fuera su madre
sin ecos reconocibles
y poder nombrar nuestra mirada
con palabras nuevas
que contengan
la profundidad

del primer día sobre la tierra

Otros poemas de 
Neus Aguado



"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci






 

   











miércoles, 30 de enero de 2019

«Terror», de R. S. Flint


R. S. Flint
(Inglaterra, 1885-196)
Terror
Traducción de Jonio González




Los ojos están cansados;
la lámpara arde,
y en su círculo de luz
papeles y libros reposan
donde la casualidad y la vida
los han dejado.
El silencio canta alrededor de mí;
una venda comprime mi cabeza;
fuera, en la calle, unos pocos pasos;
un reloj da la hora.
Miro y cierro los ojos
lentamente:
me adormezco, pero un instante antes
de que el sueño me venza
una voz me llama al oído
por mi nombre,
y el susto sacude mi corazón:
pero cuando abro los ojos,
y miro, primero a izquierda, después a derecha...
no hay nadie ahí.
__________________
en "Some Imagist Poets", Houghton Mifflin Company, Boston y Nueva York, 1916, ed. digital. Versión de Jonio González. La imagen, de Duane Michals.
__________________
Eyes are tired;
the lamp burns,
and in its circle of light
papers and books lie
where chance and life
have placed them.
Silence sings all around me;
my head is bound with a band;
outside in the street a few footsteps;
a clock strikes the hour.
I gaze, and my eyes close,
slowly:
I doze; but the moment before sleep,
a voice calls my name
in my ear,
and the shock jolts my heart:
but when I open my eyes,
and look, first left, and then right ...





miércoles, 30 de julio de 2014

«Si...», Rudyard Kipling

Poema: Rudyard Kipling   (India, 1865 – Inglaterra 1936)  Si…; L. Ref.  Salomón, "El Cantar de los Cantares” Versión de Carlos Morales Col. «Cuadernos del Mediterráneo» Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2003. edicioneseltorodebarro@yahoo.es



Rudyard Kipling
 (India, 1865 – Inglaterra 1936)
Si…


Si
puedes conservar tu cabeza, cuando a tu rededor
todos la pierdan y te cubren de reproches;
si puedes tener fe en ti mismo, cuando duden de ti
los demás hombres y ser igualmente indulgente para su duda;
si puedes esperar, y no sentirte cansado con la espera;
si puedes, siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira,
y si eres odiado, no devolver el odio, sin que te creas,
por eso, ni demasiado bueno ni demasiado cuerdo;

Si
puedes soñar sin que los sueños, imperiosamente te dominen;
si puedes pensar, sin que los pensamientos sean tu objeto único;
si puedes encararte con el triunfo y el desastre, y tratar
de la misma manera a esos dos impostores;
si puedes aguantar que a la verdad por ti expuesta
la veas retorcida por los pícaros,
para convertirla en lazo de los tontos,
o contemplar que las cosas a que diste tu vida se han deshecho,
y agacharte y construirlas de nuevo,
aunque sea con gastados instrumentos!

Si
eres capaz de juntar, en un solo haz, todos tus triunfos
y arriesgarlos, a cara o cruz, en una sola vuelta
y, si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste
y nunca más exhalar una palabra sobre la pérdida sufrida!
si puedes obligar a tu corazón, a tus fibras y a tus nervios,
a que te obedezcan aun después de haber desfallecido
y que así se mantengan, hasta que en ti no haya otra cosa
que la voluntad gritando: !persistid, es la orden!

Si
puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud,
o alternar con reyes y no perder tus comunes rasgos;
si nadie, ni enemigos, ni amantes amigos,
pueden causarte daño;
si todos los hombres pueden contar contigo,
pero ninguno demasiado;
si eres capaz de llenar el inexorable minuto,
con el valor de los sesenta segundos de la distancia final;

Tuya será la tierra y cuanto ella contenga
Y -lo que vale más- serás un hombre, hijo mío!


***

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you,
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don't deal in lies,
Or being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise:

If you can dream - and not make dreams your master;
If you can think - and not make thoughts your aim;
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build 'em up with worn-out tools:

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: 'Hold on!'

If you can talk with crowds and keep your virtue,
'Or walk with Kings - nor lose the common touch,
if neither foes nor loving friends can hurt you,
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that's in it,
And - which is more - you'll be a Man, my son!




Grandes Obras de 
El Toro de Barro  
Salomón, "El Cantar de los Cantares”, Versión de Carlos Morales

Salomón, "El Cantar de los Cantares”
Versión de Carlos Morales
Col. «Cuadernos del Mediterráneo»
Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2003.