El Toro de Barro

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jueves, 13 de diciembre de 2012

"Memoria del apocalipsis", de Juan José Téllez






Memoria del Apocalipsis



Comíamos dinero en las noches sin luna.
Añorábamos los bares y los cinematógrafos
pero estábamos perdidos en mitad de la niebla.


El miedo quema hoy el corazón de mi casa,
porque alguna vez perdimos el mapa de la vida
y llamó a nuestra puerta el final de los días,
con la tarjeta de visita del ángel exterminador.


Toda la noche oímos volar incertidumbres,
aunque olvidamos oler el viento sobre las ramas
del árbol de la ciencia del bien y del mal.


Deja ya de rezar sobre los templos vacíos,
que los dioses ya huyeron rumbo a la frontera
y hay naves ardiendo sobre un mar de dudas.
El infierno es lo que recordamos del futuro.








 

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© Del poema, Juan José Téllez

En caso de reproducción, se ruega citar la autoría.





















"Ecuador", de Juan José Téllez


© Nicoletta Tomas Caravia




EcuadoR


Estábamos, ¿recuerdas?, en mitad de la vida
y ensoñábamos días semejantes a hoy
cuando fuéramos mayores irremediablemente
y ya no conjugáramos verbos en futuro.


Creías que todo habría de ser como a cámara lenta
y que sabríamos incluso corregir los errores
pero ha pasado el mundo como un soplo tan leve
que ya tan sólo eres humo y no sé dónde sueñas.


He vivido aventuras como quise hace tanto
y he viajado a veces incluso a mi interior.
Lo único que entiendo es que siempre somos
la mitad de un instante perdido en la historia,
justo el momento antes de otro por venir.


Ojos de nunca más, corazones sin tregua,
el cuerpo era una patria a medio descubrir
y la noche nos decía que nunca iba a ser tarde
para abrir horizontes como latas de refrescos.


Hace mucho miedo que apagamos las luces:
ecuador de los prudentes, esquina con calles muertas,
ya no hay nadie que apueste un céntimo por nadie.
La gente cruza las sombras como pájaros sin nido
y en los escaparates suena el eco de los deseos,
esa vieja pesadilla que aún se muerde la cola.


Estábamos, ¿recuerdas?, en mitad de la muerte.


Otros poemas de Juan José Téllez:

Ecuador

Memoria del apocalipsis







 


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© Del poema, Juan José Téllez

 © De la ilustración, Nicoletta Tomas Caravia
En caso de reproducción, se ruega citar la autoría.























"El tiempo de los prodigios", de Juan José Téllez






El tiempo de los prodigioS



Ya acabó el tiempo de los prodigios.
No más panes y peces, adiós resurrecciones.
Hace mucho hubo gente que andaba sobre el mar,
creía que en los ríos habitaba la gracia
y preferían las ramos de un olivo entre sus dedos
que un trono a cambio de adorar al diablo.

Alguna vez los dioses navegaron la tierra,
amaban meretrices, cabalgaban sobre asnos,
expulsaban del suelo sagrado a los mercaderes
y elegían a aquellos que buscaban la luz.

Mirad como llega ahora la estación de los contables.





Otros poemas de Juan José Téllez:


Ecuador

Memoria del apocalipsis









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© Del poema, Juan José Téllez

En caso de reproducción, se ruega citar la autoría.




















"Sondaleza", de Juan José Téllez.




©Alexander Serdyuk



SondaleZa





Yo soy mi memoria, viene a decirme el tiempo;
y la vida es un barco donde los monos husmean
si va quedando cerca la costa de la muerte.


Echo el ancla al olvido como una sondaleza
que lanzo hacia los años que llaman de la infancia,
algún lugar al sur con olor a jazmines.

Los trenes de la noche, los cines de verano,
el incienso aventaba templos y conciencias,
sobre un mar de bares y de motocarros.

El amor vino luego, como una niña menuda.
La quise largamente y aunque no la recuerdo
aquel primer beso no se repitió nunca.

Una foto antigua, me trae la marea:
son mis padres, pienso, e incluso yo mismo.
Mas no me reconozco mirándome al espejo.

La juventud parecía que no pensaba en irse.
Se tendió en mi cama exhausta de emociones.
Cuando tuve un hijo, le miré como a un testigo.

Más temprano que tarde, andaba yo seguro,
sacaría del océano su propia remembranza
y quizás me viera entonces como yo me veo:

Un viejo loco que viene de otro siglo,
con demasiado entusiasmo por los efectos del ron
y muy exigua esperanza en el género humano.









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© Del poema, Juan José Téllez
 © De la ilustración, Alexander Serdyuk
En caso de reproducción, se ruega citar la autoría.