La toRmenta
(Traducción
de Carlos
Morales y Javier
Semprún)
Cuando ella tocó mi mano con sus dedos,
cuando mordió mi mano
y dejó sus labios caer sobre mi boca
como una manzana, había nubes
cabalgando encima de la tierra,
y el fuego de su alma se agitaba
como el relámpago de una tormenta de verano.
No era un espejismo, no: la tierra era
un mar sediento y encrespado,
y cuando la abrazó la lluvia, mi corazón
se llenó de guitarras, y se atrevió a cantar.
cuando mordió mi mano
y dejó sus labios caer sobre mi boca
como una manzana, había nubes
cabalgando encima de la tierra,
y el fuego de su alma se agitaba
como el relámpago de una tormenta de verano.
No era un espejismo, no: la tierra era
un mar sediento y encrespado,
y cuando la abrazó la lluvia, mi corazón
se llenó de guitarras, y se atrevió a cantar.
Del libro
El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca 2002.
"La Tormenta"__*__"Tarde o temprano"__*__"Pobre Laila"
"El abismo"__*__"El fuego de la tribu"__*__"Algún día"
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2ª Edición.
PVP 10 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
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Libro
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no apuntéis vuestros fusiles
sobre mi alegría,
contra la que no vale la pena malgastar
ni lo que cuesta un cartucho.
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ágil y rápido como una gacela,
huyendo en todas direcciones como una perdiz
no es alegría,
creedme,
sobre mi alegría,
contra la que no vale la pena malgastar
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ágil y rápido como una gacela,
huyendo en todas direcciones como una perdiz
no es alegría,
creedme,
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