El Toro de Barro

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miércoles, 10 de septiembre de 2014

"El aire", de Ángel Crespo

Ángel Crespo, "Oculta transparencia" (Antología 1950-1959), Introd. Toni Montesinos Gilbert. Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.



El
aire

    
El aire ha pasado lamiéndonos
como aquel perro, el de la casa,
el que de noche se perdía y, luego,
en los ojos traía un terrible retrato.
Como aquel perro, el aire viene
y nos pasa la lengua por las manos,
dejándonos olores
de matorrales y conejos,
de estampidos de pólvora, de sangre,
de tierra humedecida;
exactamente, igual, como aquel perro.
El animal, la hoja,
la sorpresa, el disgusto,
nos llegan por el aire:
nos llegan de repente como esta
brisa que mueve un poco las cortinas,
levanta los papeles de su sitio
y nos hace inclinarnos, como el can
aquel solicitando nuestras manos,
que eran entonces menos duras.
Como el terrible can que se perdía,
como digo, de noche,
se hacía entonces negro, olía a azufre
quemado, se ponía, en verdad, llameante
y se perdía monte arriba,
para luego volver por la mañana,
inmaculado, alegre,
lamiéndonos los pies, dando a los otros
felices bienvenidas con el rabo,
exactamente igual llega este aire.
(Exactamente igual para los otros,
porque debo contar que al perro aquel
sólo yo descubría por la noche,
y de mañana me añadía miedos
cuando apretaba el lomo a mis rodillas).



Otros poemas de Poemas de Ángel Crespo

 

"El ciervo"      *     "Junio Feliz"
"La mano"      *     "La noche"
"El aire"      *     "El fuego negro"


Grandes Obras de
El Toro de Barro

Ángel Crespo, "Oculta transparencia" (Antología 1950-1959), Introd. Toni Montesinos Gilbert. Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.

PVP: 8 euros Pedidos a:














jueves, 7 de agosto de 2014

"El ciervo", de Ángel Crespo.

Ángel Crespo, "Oculta transparencia" (Antología 1950-1959), Introd. Toni Montesinos Gilbert. Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.






El ciervo


Sobre el atardecer camina un ciervo
mientras al sol la noche desposee.
El hocico del ciervo, malherido,
sangre derrama encima de las nubes.
Tiemblan las casas, crujen levemente,
mientras inquietos van sus habitantes
del espejo al balcón y, una vez más,
contemplan su mirada en los espejos.
Un ciervo a tales horas
corre el camino que ante el hombre pende,
devorando las hierbas luminosas
que alimentan los ojos.
Un ciervo abre sus fauces,
ciervo feroz de boca cotidiana,
que con los dientes rompe las cortinas
de la diaria luz, mientras derrama
sangre herida de sol en su camino.



 

"El ciervo"      *     "Junio Feliz"
"La mano"      *     "La noche"
"El aire"      *     "El fuego negro"


Grandes Obras de
El Toro de Barro


Ángel Crespo, "Oculta transparencia" (Antología 1950-1959), Introd. Toni Montesinos Gilbert. Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
PVP: 8 euros Pedidos a:













domingo, 29 de julio de 2007

Ángel Crespo, "Junio Feliz"



Ángel Crespo

JUNIO FELIZ

El viajero nocturno

Cuando se hace de noche,
puedo tocarlo todo sin moverme.
La oscuridad me acerca los objetos:
el mundo se reduce a mi medida.
Salgo al campo y, apenas
la mano extiendo, toco los trigales
despertando el murmullo de los surcos.
El chotacabras llega
fatalmente a mis manos
y le doy libertad sin que se aleje.
La brisa se me posa
en el hombro y el cielo
es apenas el techo del establo.
Digo, y las mariposas
nocturnas, a mi voz, baten las alas,
tocadas de soslayo por mis sílabas;
y el conejo que pace en la raya del monte
tiene su salvación en mi desgana.

No está lejos el mar, no pueblos, ríos
se oponen a mi paso:
viajo de prisa, veo el mundo, vuelvo
y yo mismo recibo al viajero nocturno.



La voluntad de perdurar


La voluntad de perdurar
de todo lo que es frágil
canta en la avena loca, en las avenas
en cultos surcos, de amarillo armadas,
y canta en estos versos
que bajo el sol despegan,
se alzan –llegan ya al sol–
y abatidos, quemados, mis propios labios hieren.
Voluntad de lo frágil
frente a la tozudez hermosa de lo duro,
que el tiempo va minando
y reduciendo a débiles cenizas.

Así la roca alta
en la que sólo posan el águila y el cuervo
–y en no larga ocasión la mariposa–,
en diminutas piedras se redime
y se sublima en chinas, polvo y tenue
materia que mi lengua impregna mientras canto.
Suave polvillo por mi frágil verso:
voluntad imperiosa
de ser cuando la roca ya no sea.



(Del libro Oculta transparencia)



sábado, 28 de julio de 2007

"Nieve", de Ángel Crespo

Vilnes Paimanis




Nieve




     E
s el momento de que Dios nos hableapartando los copos lo mismo que cortinas.
Voz sin facciones, dejaría
un hueco entre nosotros y la nieve,
una gran pausa blanca
entre nuestras miradas y su voz.

Es la hora de que salgan de sus éxtasis
las diminutas almas de la hierba
que estaban ignorando la palabra.
Hora es de que saquemos
el miedo del armario
y aprovechemos bien estos instantes
para contar secretos.
Es la nieve otra vez
y todos los paisajes son hermanos:
todos de blanco con su luz a cuestas.

Abrimos la ventana
y una cortina cae, para dejar
paso a la voz que se añoraba en vano.
Es la nieve otra vez. Tras su blancura
nuestras propias palabras nos responden.


obre el atardecer camina un ciervo
mientras al sol la noche desposee.
El hocico del ciervo, malherido,
sangre derrama encima de las nubes.
Tiemblan las casas, crujen levemente,
mientras inquietos van sus habitantes
del espejo al balcón y, una vez más,
contemplan su mirada en los espejos.
Un ciervo a tales horas
corre el camino que ante el hombre pende,
devorando las hierbas luminosas
que alimentan los ojos.
Un ciervo abre sus fauces,
ciervo feroz de boca cotidiana,
que con los dientes rompe las cortinas
de la diaria luz, mientras derrama
sangre herida de sol en su camino.








_________________________


©  Herederos de Ángel Crespo.
©  Del prólogo, Toni Montesinos.
En caso de reproducción, rogamos se cite la autoría.
 
El poema, que salió por primera vez en su libro , fue incluido en su antología , dedicada a su poesía durante la década de los años 50, que fue preparada por el poeta catalán Toni Montesinos, y editada  por El Toro de Barro en Tarancón de Cuenca, en el año  2000.



PVP 7 euros.










sábado, 4 de noviembre de 2000

"La mano", de Ángel Crespo







La mano

 


Hay una mano que lo toca todo.
Cuando me acuesto, siento por las sábanas
una mano furtiva que les roba sus hilos.
Siento, luego, crujir las puertas y los muebles.
Hay una mano que lo toca todo.
Entre la cal, detrás de los dibujos,
bajo los vasos, dentro de las cómodas,
va matando segundos,
va estrangulando brillos,
en todo se detiene.
Esa mano le arranca las plumas a los cánticos,
esa mano les quita su luz a las palabras.
Todo lo que no toca infinitud adquiere,
pero ¿cómo escapar de sus viscosos dedos?
¿Cómo hacer que la lluvia no caiga en los poemas
si esa mano es el viento que amontona las nubes?
¿Cómo hacer que esta hierba,
que este pedazo de tierra viva,
que todo esto no se muera,
si esa mano lo está tocando todo?

¿Cómo hacer que estos versos,
además de palabras,
además de este aroma que veo y que repito,
sean versos, versos, versos?

   








_________________________


©  Herederos de Ángel Crespo.
©  Del prólogo, Toni Montesinos.
En caso de reproducción, rogamos se cite la autoría.
 
El poema, que salió por primera vez en su libro , fue incluido en su antología , dedicada a su poesía durante la década de los años 50, que fue preparada por el poeta catalán Toni Montesinos, y editada  por El Toro de Barro en Tarancón de Cuenca, en el año  2000.












 
 







lunes, 4 de septiembre de 2000

"La noche", de Ángel Crespo,



Ángel Crespo, "Oculta transparencia" (Antología 1950-1959), Introd. Toni Montesinos Gilbert. Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
La noche


     Cuando Dios vaga por la noche
y los tejados pierden formas,
en la tierra las casas se hunden en cierto modo
porque Dios pesa más que un puñado de aire.
También hay chimeneas que ya no se ven
y tejas que se rompen sin saber cómo
y una campana que, aunque nadie toca,
parece que sonase o que soñara.

Se oye un viento confuso
con palabras que nadie sabría descifrar
porque las dice Dios mientras hace la noche.

Y como es él quien está cantando,
fluye su túnica por las aceras
y su aliento a los árboles sacude.
Y, al abrir el balcón,
nos estremecemos de repente
porque casi parece que le hemos visto.
 


 

"El ciervo"      *     "Junio Feliz"
"La mano"      *     "La noche"
"El aire"      *     "El fuego negro"


Grandes Obras de
El Toro de Barro