El Toro de Barro

El Toro de Barro
Mostrando entradas con la etiqueta Traducción Gerardo Lewin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Traducción Gerardo Lewin. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de febrero de 2020

«No comí del árbol del conocimiento», de Yael Globerman

Anton Senkou

Yael Globerman
(Israel, 1959)
No comí del árbol del conocimiento  
Trad. Gerardo Lewin




No comí el fruto del árbol del conocimiento.

Pensé que el secreto estaba en lo podrido,
en las hojas que se arrojaron a tierra
desde una altura de diez pisos.

Pude ver las flores que caían,
ejecutando una solitaria muerte en el jardín,
y cómo regresaban, con la fuerza de lo oscuro,
a las raíces.

No me arrepiento.
El saber me hubiese vuelto
pesada y dubitativa.

Para mí, el fruto más maravilloso
fue tu rojo corazón.



 Grandes Obras de
EToro de Barro
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín", Col. Cuadernos del Mediterráneo, El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín"
Col. Cuadernos del Mediterráneo.
Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín", Col. Cuadernos del Mediterráneo, El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000
 























 



viernes, 4 de enero de 2013

"El crimen perfecto", de Amir Or



Estudio, selección y notas de Carlos Morales.
(En preparación) 
 
 

Amir Or

(Israel, 1956) 

El crimen Perfecto


El crimen perfecto no conoce razones, dijo.
El crimen perfecto pide un objeto perfecto,
como se dio allá, en Auschwitz.
No me refiero a los crematorios, por supuesto,
sino a lo que sucedía después del horario laboral.

Luego calló: contemplaba la espuma y bebía unos sorbos.

El crimen perfecto es igual al amor, dijo.
El crimen perfecto no precisa nada perfecto
excepto el dar, tanto como se pueda.
La vida es eterna,
incluso en el recuerdo del espasmo,
incluso los alaridos que mecieron mi mano,
la orina que como misericordia cayó sobre la carne congelada,
el golpe de los tacos que despertaron otros infinitos.
Incluso el silencio, dijo
contemplando la espuma.

Es cierto: un trabajo bien hecho es muy liberador,
y sin embargo
un crimen perfecto no derrama
ni siquiera una gota.
Como los labios de un niño, me explicó.
Como la arena y la espuma de las olas.

Como oye.
Como bebe y oye.


 



Nuestro agradecimiento a la revista

Grandes Obras de 
El Toro de Barro
 Amela Einat, "La cicatriz del humo”, Col. «Biblioteca Internacional del Holocausto», Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed., Tarancón de Cuenca, 2005. PVP 10 Euros, edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Amela Einat, "La cicatriz del humo” (Novela)
Col. «Biblioteca Internacional del Holocausto»
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed.
Tarancón de Cuenca, 2005.
PVP 10 Euros

 













viernes, 19 de octubre de 2012

«Poema de los cuidados», de Nathan Alterman

Carlos Baca Flor

Nathan Alterman
(1910-1970)
Poema de los cuidados

Cuida tu alma, guarda tu fuerza. Cuida tu alma.
Cuida tu vida, tu inteligencia. Cuida tu vida
de los muros que caen, del alero incendiado, de la negrura,
de la piedra certera, de la daga y las zarpas.
Cuídate de lo candente, de lo filoso,
de lo cercano como tierra o como cielo,
de lo que es mudo, de lo que espera o lo que atrae,
de lo que mata: agua que en el pozo ahoga,
fuego que en la caldera quema.
Cuida tu piel, tu alma. Cuida tu vida.

En apariencia, es sólo una tarde de verano.
Sólo esta tarde amable de verano - ya vieja y conocida -
que nos visita piadosa y grácil,
no para el susto ni para murmurar sospechas o acusaciones.
Viene olorosa de guisos, con candelabros
que nos alumbrarán hasta que que nos durmamos o soñemos.
En apariencia es sólo una tarde cálida, benevolente,
sólo una tarde que no para el desasosiego que nos visita.

Ahora el viento nos acerca manos
y en súbito silencio una ventana lenta se abre a la oscuridad.
Dime por qué te ríes como un miedo,
por qué como una risa te congelas.
Dime por qué es aún el mundo tan estrecho,
fuegos y aguas lo circundan y acechan;
por qué tu vida, como pasmado pájaro,
está latiendo en la palma de la mano;
por qué el temblor, el vuelo estrepitoso
que busca tragaluces en un cuarto cerrado.

Cuida tu alma, tu alma fatigada.
Cuida tu vida, tu inteligencia. Cuida tu vida
Cuida tu cabellera, tu piel y tu belleza.
Cuida tu bondadoso corazón, guárdalo entre tus manos.

 

 

Nuestro agradecimiento a la revista
 

Mercedes Escolano, "Estelas” / Col. «La piedra que habla» / Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed. / Tarancón de Cuenca, 2003. / PVP 10 euros / edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Mercedes Escolano, "Estelas”
Col.
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed.
Tarancón de Cuenca, 2003.
PVP 10 euros
Salomón, "El Cantar de los Cantares”, Versión de Carlos Morales