El Toro de Barro

El Toro de Barro

miércoles, 5 de marzo de 2014

"Oyepapis", de Jimena Ayala...

Heinrich Kühn


Jimena Ayala
Oyepapis


Los oyepapis que aquí aparecen son, prácticamente en su integridad, pensamientos, inquietudes, preguntas y quejas de una niña de 6 años de edad dirigidas a su padre, 
el poeta manchego Óscar Ayala. 
Una joya literaria.
Una auténtico triunfo de la imaginación.





1. Oye, Papi:
¿Y cómo sabe uno que se ha muerto?


2. Oye, Papi:
¿Cuánto hay que medir
para saber que siete por tres son veintiuno?


3. Oye, Papi:
Si yo fuera Dios, no me gustaría
que hubiera terremotos ni inundaciones.


4. Oye, Papi:
¿Por qué si es tan malo le dejamos que mande?


5. Oye, Papi:
La guerra es de mala educación, ¿a que sí?


6. Oye, Papi:
Siento como relámpagos en el pecho.


7. Oye, Papi:
¿Cómo se puede grabar un sueño?


8. Oye, Papi:
¿Para ir a Tokio del Tajo
hay que dormirse en el coche?


9. Oye, Papi:
¿Quién vigila los bosques
para que los animales no se vayan?

10. Oye, Papi:
Si te arropas con una nube, ¿tienes frío?


11. Oye, Papi:
¡Qué tontería es evaporarse!
Luego llueve y cae otra vez al mar.


12. Oye, Papi:
¿Por qué los pequeños no entendemos
que los mayores hacen el amor?


13. Oye, Papi:
¿Y cómo sobrevive el sol por la noche?


14. Oye, Papi:
¿Hace falta que te duela
cuando te haces pupa?


15. Oye, Papi:
Si las brujas no existen,
¿cómo consiguen dar miedo?


16. Oye, Papi:
¿A que algunos gérmenes
sí se pueden ver? ¿A que sí?


17. Oye, Papi:
¿Rajoy se portaba bien de pequeño?


18. Oye, Papi:
¿Tú alguna vez has viajado en ovni?


19. Oye, Papi:
¿Y quién ha echado tanta sal al mar?


20. Oye, Papi:
Donde viven los muertos, ¿se puede ir?


21. Oye, Papi:
¿A que hay vasos que se pueden romper solos,
sin que haya una niña?


22. Oye, Papi:
¿Los pegasos ponen huevos?


23. Oye, Papi:
¿Ni siquiera los elefantes
pueden oír llorar a una flor?


24. Oye, Papi:
¿Podemos poner el despertador
a la hora de la verdad?


25. Oye, Papi:
Elena se ha cortado con una poesía
y le ha salido mucha sangre.

26. Oye, Papi:
¿Yo también puedo
inventar palabras
que existan?
27. Oye, Papi:
¿Me puedes poner la web
de los Reyes Magos?


28. Oye, Papi:
¿Pinto también el día
o puedo dejarlo transparente?


29. Oye, Papi:
¿A que si madrugas
sí amanece más temprano?


30. Oye, Papi:
Un niño náufrago, ¿cómo se divierte?


31. Oye, Papi:
Si yo perdiera el tiempo,
pero sin querer,
¿me perdonarías?


32. Oye, Papi:
¿Quién es más infinito,
el espacio o los números?


33. Oye, Papi:
¿Para qué quiso Noé
salvar a las arañas?


34. Oye, Papi:
¿Cuándo nota un adulto
que no le gusta jugar?


35. Oye, Papi:
¿Cómo es una vía de extinción?
¿Y por qué no la quitan?


36. Oye, Papi:
¿A que si las palabras se acaban
puedes usar una repetida y también se entiende,
como grifo o banco o pico?


37. Oye, Papi:
¿Uno puede pedirle a su corazón que se calle?


38. Oye, Papi:
¿A que molaría mandar en Dios?


39. Oye, Papi:
¿Cómo se llaman
los habitantes de los parques?


40. Oye, Papi:
Ya sé cómo despegarme la sombra.


41. Oye, Papi:
Estar en el mar es muy fácil.
Verás: cierra los ojos.

42. Oye, Papi:
También puedo ver la música.

43. Oye, Papi:
Los mayores no veis las cosas pequeñitas
porque estáis demasiado lejos del suelo.


44. Oye, Papi:
¿Cómo se dice en caracolés
que si hay alguien dentro de la casa?
Lee Jeffries

45. Oye, Papi:
Hay champán para niños,
tablets para niños,
coches para niños
y sillas para niños.
¿Hay alguna palabrotita que yo pueda decir?


46. Oye, Papi:
¿Uno se convierte en un político de repente
o lo va notando?


47. Oye, Papi:
¿Alimaña está en Europa?

48. Oye, Papi:
¿Uno puede sobrevivir
bebiéndose las lágrimas?


49. Oye, Papi:
¿Es peligroso sentarse
en un sofá que se come el espacio?


50. Oye, Papi:
En realidad yo soy una niña del futuro que ha viajado
en su máquina del tiempo para impedir que esta noche
hicieras de cena puré de verduras.



51. Oye, Papi:
Jesús en una boda convirtió el agua en vino.
¿Es que en la Antigüedad nadie pensaba
en los niños?


52. Oye, Papi:
Si los padres sois pajes,
¿los Reyes Magos os pagan
o tenéis que hacerlo gratis?


53. Oye, Papi:
Es verdad que he pegado al hermano,
pero ha sido por su bien:
estaba a punto de decir una palabrota.


54. Oye, Papi:
¿Qué es más importante,
escuchar atentamente el concierto
o no hacerse pis encima?


55. Oye, Papi:
¿Por qué a las niñas
cuando crecen
se las llama “chicas”?
Debería ser al revés.


56. Oye, Papi:
¿Tú estas seguro
de que las piedras
no hablan entre ellas?


57. Oye, Papi:
¿Cuándo es el cumpleaños
de la Tierra?


58. Oye, Papi:
Los felices,
¿pueden llorar?

59. Oye, Papi:
Si uno es escritor
puede mentir.
¿A que sí?

60.    Oye, Papi:
¡Cómo quieres que sepa doblar un jersey
si todavía no sé ni lo que es un verbo!

61.      Oye, Papi:
¿A que si me hubierais
llamado de otra forma
yo ya no sería yo?


62.     Oye, Papi:
¿Cuántos años ha durado el pasado?


63.      Oye, Papi:
¿Me prestas tu Ipad
para ir un momentito
al espacio?

64.    Oye, Papi:
Yo quiero que mi filete
sea tan finito
como una sombra, ¡eh!

65.   Oye, Papi:
En Mates, en cuanto hay palabras,
ya se dice que es un problema.


66.    Oye, Papi:
¿Se ha descubierto ya Bangatica
o la puedo descubrir yo cuando sea mayor?


67.    Oye, Papi:
¿Quieres que esta tarde juguemos a dioses?


68.    Oye, Papi:
Se te ha olvidado recordarme
que te recordara que no había cola-cao.
¡Ay, qué cabeza tienes, Papi!



 Grandes Obras de 
El Toro de Barro

... a los nueve años

...a los diez años

...a los once años

 



Eugenia León, "Ahogada Sirena, La," Ediciones El toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2001
PVP 8 Euros
Pedidos a: edicioneseltorodebarro@yahoo.es

_________________________



©  Del prólgo,







 
 
 
 
 
 










martes, 4 de marzo de 2014

"Museo de Villa Giuglia", de Juan Ramón Mansilla

 
Juan Ramón Mansilla
 (1964)
Museo de Villa Giulia

 (ante el sarcófago de los esposos Caere)



Seríamos tú y yo aunque menos ancianos.
Ahí es nada,
dos mil quinientos veinte años más jóvenes.
Yo te diría
en un idioma aún intraducible
palabras con acento de seda,
canciones semejantes
a estas que nos gustan en discos de vinilo.

Reclinarías la cabeza en mi pecho
y haríamos el amor de una forma igualmente imprecisa.

La noche,
una trenza inflamada,
se abrirá en milagrosos fuegos artificiales,
fogonazos
sobre un mundo infinito,
conciencia de una eternidad diferente
y una esperanza menos firme que la mía.

Supimos vivir.
Qué hermoso epitafio. 


De su libro
El Toro de Barro, 2000

Grandes Obras de 
El Toro de Barro

 Juan Ramón Mansilla, "Los días rotos". Col. «Mayor de poesía», Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed. Tarancon de Cuenca, 2001 PVP 8 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Juan Ramón Mansilla, "Los días rotos".
Col. «Mayor de poesía»,
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed.
Tarancon de Cuenca, 2001
PVP 8 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es

 Juan Ramón Mansilla, "Los días rotos". Col. «Mayor de poesía», Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed. Tarancon de Cuenca, 2001 PVP 8 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es



  








































 

«Para sentirse vivo», Fabio Morábito

Poema PARA SENTIRSE VIVO, de Fábio Morabito; Fotografía de Marta Minujin; Juan Ramón Mansilla, "Una habitación en rojo", El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2011
Marta Minujín, 1965
Fabio Morábito

(Alejandría, 1955)
Para sentirse vivo

 
En la naturaleza todo está de pie:
los árboles,
los pájaros que están sobre los árboles,
las hojas que se estiran para limpiarse de las ramas.
Y cada uno piensa que los otros son el suelo.
Las hojas creen que toda rama está acostada y ciega,
los pájaros que el árbol ya no crece,
que es una especie de ruina,
y el árbol cree que no hay más árboles,
no cree más que en sí mismo.
Nadie soporta que el sustrato en que se apoya tenga
(una vida propia,
que no esté muerto,
extinto,
que sea ligero.
Para sentirse vivo hay que pisar una desolación,
algo que ya no tiene nada que decir.



 Grandes Obras de 
El Toro de Barro
Juan Ramón Mansilla, "Una habitación en rojo", El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2011

PVP 10 Euros
Pedidos a: edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Poeta de 
El toro de barro















"El hombre de los ojos rojos", de Ana María Moix




Ana María Moix
El hombre de los ojos rojos




Aquel hombre de ojos rojos y chaqueta azul venía
de muy lejos. Balbuceaba canciones por los parques y solía
relatar historias aparentemente sin sentido. Sin embargo,
parecía poseer un extraño entendimiento y saber
por qué algunos adolescentes lloran al despertar, herido
el pecho por el resplandor de la mañana.

 


 Grandes Obras de 
El Toro de Barro
 PVP 8 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es

llegar limpia de nombres
a tu nombre
sin gestos del pasado
ni voces que reclamen
como recién nacida
que viera por vez primera
a alguien
que no fuera su madre
sin ecos reconocibles
y poder nombrar nuestra mirada
con palabras nuevas
que contengan
la profundidad

del primer día sobre la tierra
Otros poemas de 
Neus Aguado

"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci