El Toro de Barro

El Toro de Barro

sábado, 25 de enero de 2014

«Siempre» y «Ofrendas» (Volver al Paraíso), de Efraín Bartolomé

Millet



Efraín Bartolomé
(1950)
Volver al paraíso 


Siempre!


El descubrimiento de la parte sombría llegó más bien tarde: nel mezzo del cammin di nostra vita. Y su descubrimiento produjo mucho dolor: la percepción clara de la muerte, que es la pérdida de la inocencia. Era el dolor de la llegada, el dolor de la plenitud: una especie de trauma del nacimiento a la Vida plena.
Y entonces vi más claro el corazón humano: germinando en la tierra que lo nutre. Y ante el dolor por lo lejano vino el tono elegíaco ante lo que se perdió para siempre. Lo que se perdió para siempre y que sólo la Poesía me permite recuperar.


De niño   cuando a mi pueblo
todo llegaba por avión
o a lomo de caballo
entre la lluvia la noche el lodazal la selva
mi padre reposaba leyendo una por una
las páginas hermosas de la revista Siempre!
Yo aún no había tomado ni caballo ni avión para conocer México
México era el país y su espejo era Siempre!
Lo importante de México pasaba por esas páginas en sepia
que leíamos con mala luz eléctrica
Ahí aprendí a leer el rostro múltiple de la patria
bajo la mano sabia    por apenas visible
de mi joven padre en sus treinta
Este es el doctor Atl me dijo un día cuando el pintor murió
y su noble barba ennobleció la portada de Siempre!
Y yo veía los rostros de Leduc     Gómez Arias      Domingo
y Suárez      Alvarado      Gutiérrez y González
Zabludovsky     Pagés     García Naranjo...
y deletreaba el nombre de la patria
como si fuera el rojo corazón del planeta
Todo esto me brota en la memoria ahora
justo ahora    en que mi foto sale en la revista
y se habla bien de mí como del hombre limpio que mi padre soñó
y se honra en mí al poeta que   con seguridad    mi padre no soñó
Se habla de su hijo: uno que pudo hacer que sus palabras fueran puras...
Y yo algún día soñé    y si no lo soñé hubiera querido
que mi padre encontrara esos artículos donde se habla de su hijo
hojeando una por una las páginas de Siempre!
que treinta años después sigue llegando al pueblo
por vías menos ásperas    mucho menos hermosas
que el lomo de un caballo
o las alas de un avión sobre el follaje espeso
Pero mi padre nunca podrá ver esas páginas:
la luz ha abandonado sus ojos para siempre
aunque ahora tengamos en el pueblo tan buena luz eléctrica.




          Por eso decidí entregar mi vida a la Poesía Por eso trato de honrarla con cada uno de mis actos públicos y privados. Por eso trato siempre de ser merecedor del alto nombre de poeta. Por eso, también, un poema como: 


Ofrendas
Todo me lo ha dado la Poesía:
el paisaje, la Luna, los vientres de las hembras más hermosas
dulcemente paridas por el húmedo vientre de la patria.
Todo me lo ha obsequiado:
la música más honda de la Música
y las huellas de oro
en el ojo de oro de la Imaginación.
Todo me lo ha ofrecido la Poesía.
Incluso las arterias del Tiempo
y el sentido del mundo (Ah... el sentido del mundo):
Nacimiento, Vida, Muerte, Amor
y Permanencia.
Todo me ha regalado la Poesía:
la Tierra, el Agua, el Fuego, el Viento,
la Mujer.
Ya apestaba el cadáver de la Razón.
Ya perfumaba el aire
el azahar de la Poesía
que me ha brindado todo:
mis bienes terrenales
y el Hambre que ha crecido
en el hombre que soy.
Todo me lo ha otorgado:
la manzana y el membrillo,
la sal y el ácido,
el bálsamo y la herida,
el ojo y el paisaje,
el olfato y el café.
Mi admiración por el Águila
y mi agradecimiento a la Lombriz
Todo me lo dio la Poesía:
el Sol, las flores, el Silencio y la Lluvia.
Y yo no supe qué hacer con todo aquello
además de asombrarme.
Y cantar.
Y agradecer.


Grandes Obras de 
El Toro de Barro

Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”, Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”
Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2002.
PVP 10 euros.
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”, Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.




























«Las rosas de Babilonia», de Víctor Botas



Víctor Botas
(España, 1945-1994)
Las rosas de Babilonia
  
No me preguntes cómo pasa el tiempo.
Liu Kiu Ling


No me preguntes cómo pasa el tiempo.
El caso es que ya estoy un poco sordo
y el pelo me blanquea. Sin embargo,
aún siento un no sé qué, algo muy tenue
(como un temblor de luna en un estanque),
aquí, justo en la boca del estómago,
cada vez que te miro. Qué curioso,
qué curioso, ¿verdad? Qué raro: el tiempo,
que en Babilonia destruyó las rosas,
que terminó con Júpiter y a polvo
redujo los imperios y las caras
(que todo se lo llevó por delante
como un rinoceronte enloquecido),
me parece que hoy se va a dejar
los dientes (por lo menos), en su inútil
empeño de ir borrándote esos ojos
que intactos —yo lo quiero— aquí se quedan.


De su
Poesía completa
Ed. José Luis García Martín.
Ed, La Isla de Siltolá
2012.



Otros poemas de Victor Botas

«La luna»

«Las cosas que no importan»

«Las cosas que me acechan».

«Aeropuerto»

«Las rosas de Babilonia»

«Florencia», de Victor Botas




Grandes Obras de 
El Toro de Barro
Neus Aguado, "Intimidad de la fiebre”, Col. «La piedra que habla», Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed., Tarancón de Cuenca, 2005, PVP 10 euros. edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Neus Aguado, "Intimidad de la fiebre”
Col. «La piedra que habla»
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Tarancón de Cuenca, 2005
PVP 10 euros.
Neus Aguado, "Intimidad de la fiebre”, Col. «La piedra que habla», Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed., Tarancón de Cuenca, 2005, PVP 10 euros. edicioneseltorodebarro@yahoo.es





 
























viernes, 24 de enero de 2014

"La mancha quedó en el muro", de David Avidan

 David Avidan
La mancha quedó en el muro  
Traducción de Arey Comey




Alguien trató de raspar la mancha del muro,
pero la mancha era más oscura (o al contrario – demasiado 
 clara)
 Entonces mandé al pintor que cubriera el muro de verde,
mas la mancha era demasiado clara.
Llamé al albañil, para que encalara el muro a la perfección,
mas la mancha era demasiado oscura.
De cualquier manera – la mancha quedó en el muro.

Entonces, tomé un cuchillo y traté de raer la mancha del muro.
El cuchillo estaba demasiado afilado,
recién ayer lo afilaron.
De todas maneras
empuñé un hacha y le di al muro, pero paré a tiempo.
No sé por qué pensé de repente
que el muro se fuera a caer y la mancha quedar.
De cualquier manera – la mancha quedó en el muro.

Y cuando me pusieron a mí contra el muro, pedí estar cerca de
                                                      /ella
y la cubrí con mi ancho pecho (quién sabe: tal vez)
y cuando me rociaron por la espalda, salpicó mucha sangre,
                              /pero sólo por la espalda.

Dispararon
y yo que tanto creí que la sangre cubriría la mancha.
Segunda andanada.
Y yo que tanto creí, que la sangre cubriría la mancha.
De cualquier manera – la mancha quedó en el muro.
 




 
Otros
 

Grandes Obras de
El Toro de Barro
PVP: 10 euros Pedidos a:
edicioneseltorodebarro@yahoo.es

 
En un dramático–y real– camino de retorno, algunos de los 130 niños que sobrevivieron a Auschwitz viajaron de nuevo al escenario de aquel apocalipsis con un grupo de estudiantes israelíes de secundaria, en el que se encontraban sus hijas. El encontronazo de dos generaciones distintas con aquella memoria de dolor provocó una gigantesca catarsis individual y colectiva, cuya historia fue narrada por la psicóloga infantil Amela Einat en La cicatriz del humo, Esta novela coral pone de manifiesto las diversas formas de experimentar la presencia real de aquella tragedia en todas las generaciones del Israel contemporáneo, de cuyas patologías Amela Einat es una reputada e innovadora especialista




"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci