El Toro de Barro

El Toro de Barro

viernes, 20 de enero de 2012

Psª del Holcausto. «Nunca Korczak llegó a Jerusalén», de Jaime Vándor...

Janusz Korczak
Estudio, selección y notas de Carlos Morales.
(En preparación) 

Jaime Vándor
(Austria, 1933 – España, 2014
Nunca Korczak llegó a Jerusalén




Callejuelas, cúpulas, valles
colinas, tumbas
santuarios
la estela de Seti en el Museo Rockefeller
piedras con mensaje
olivos de cintura dolorida
ramas jóvenes de troncos cansados
fecundos dedos índice, hinneni elocuente
testimonio -
muralllas, zoco, bullicio
un jazmín y un fusil
silencio ocre
Jerusalén.
"Si un día te perdieras"
tez apagada, ojos encendidos
resonancias de yeshivot en la voz
imagen clásica del jasid dijo
"si un día te perdieras,
ven aquí y te encontrarás"
al curioso intruso
desierta la plazoleta, polvo y calor
parado el tiempo, el sol en el cénit
clavado
parado el tiempo en las noches de las yeshivot
había aprendido el inglés
para regalar la frase al turista, sonriente se la lleva
anécdota
inadvertido le cala en las entretelas.
Repetís con orgullo el nombre de vuestras luminarias
empezad ya la famosa lista
el airado profeta de la clase
reivindicador del derecho proletario
y el que encontró nombres para
sus complejos y abrió puertas
al amordazado interior
y el sabio que intuyó la fórmula
para bien o para mal
y renunció a ser presidente
y los otros todos que siempre olvidáis
por tener a éstos demasiado en la memoria
filosofía medieval, medicina de todas las épocas,
música serial, dodecafonía concisa,
el narrador tuberculoso del horror concentrado
que tan bien presagió nuestro callejón sin salida
cierto, cierto, no digo que no
y la Ethica More Geometrico Demonstrata
Rachel en Phèdre, Eisenstein tras la cámara
y el teatro de Reinhardt y el pincel de Liebermann
el inventor por docenas, de investigadores un centenar
un centenar de primera fila
pálido siempre frente al fulgor del artista
liso e incoloro el hombre de ciencia.



Engordáis de contento, qué pueblo el nuestro
qué desproporción
nunca tan pocos hicieron tanto.
Recitad, reiterad, sorbed la retahila
(de paso lucís el cencerro cultural)
afirmaos crasos nombradlos con unción
mullida coraza es el orgullo
cada nombre un timbre de gloria
adoquín macizo, mojón inamovible
qué cómodo no recordar el mérito de los demás.
El nombre que falta es el sacrificio
y la soledad, la soledad que
se ofrece para compañía
compasión activa, solidaridad.
El sendero que falta bordeado de lirios
ascensión-descenso a lo irrespirable.
Falta Henryk Goldszmit alias Janusz Korczak
judío pese a sus padres y quizá pese a sí mismo
personaje, si los hubo, inverosímil
que renunció a encontrarse en Jerusalén
por compartir en Polonia una fosa común.

Vida muerte, palabra obra pensamiento
"…sesenta y cuatro años de pluma y de ejemplo…"
no le va al doctor el discurso con chistera
pobre figura, dolicocéfalo tenaz
huraño amoroso inquebrantable
mirada de dádiva contumaz acrisola
dureza dolor dulzura desdén.

No viste su recuerdo domingos académicos,
otra cosa, otra intención, otras páginas
para lomos que no adornan las estanterías
catálogos que omiten la K como la G.
Otra intención, otra comezón, otras lágrimas
no siempre sitiales prescinden de escritos,
libros hay que ignoran el sitio de honor.
El arte le importaba de un modo secundario
la ética no desdeña reñir con la estética
su ciencia es apenas un párrafo
de un grueso código en vías de creación
apenas un palmo de vidriera en la fortaleza-catedral
que el tiempo levanta para hacer justicia al niño.

Ya está dicha la palabra clave
estandarte de una trágica existencia
niño, infante, desvalido, rapaz, niño,
débil, inerme, mocoso, puer, niño,
insospechada clase oprimida
clan de ignoradas leyes propias
niño, sí, es la palabra clave
menospreciado, manipulado, el objeto niño
pero si creías que con niño estaba todo dicho
habías agotado el repertorio de las resonancias
los ecos que van de la cruzada inconcebible
a los niños suizos del idiota Mishkin
a la entrañable caterva de Alíosha Karamásov
contén la respiración y dí:
huérfano.

Niño, y además, huérfano -
salvoconducto al corazón de Janusz
indefenso, él también, pero ante la compasión
huracán que arrastra tierra que cede
fuego que arrasa agua que anega
fuerza inmisericorde de los elementos la compasión -
niño, huérfano, guerra, hambre, miedo
niño
           huérfano
                     guerra   
                   hambre               
                           miedo
espacia las palabras, no huyas, deja que penetren
y, sombrío, multiplícalas por tres mil,
tres mil huérfanos cercados por la muralla
dí mil novecientos cuarenta y dos,
total no hace tanto,
ni está tan lejos
ni puede archivarse
el ghetto de Varsovia.   
Callejuelas, cipreses, valles
rosadas piedras
santuarios
aire que pugna por subir desde el mar
mirada que el Scopus desliza hacia el desierto
brumas lejanas -
olor a pita, incienso, alquitrán
obras de alcantarillado
autobuses, polvo, gentío
arqueología, hálito de siglos
horas de visita y un muecín
silencio tenso
Jerusalén.

En vano buscarías la lápida
AQUÍ HABITÓ JANUSZ KORCZAK
¿cómo habrían sido la mesa, el camastro
papel, lápiz, la Biblia y un diccionario
el cuarto que él soñaba pequeño y callado
donde ser un viejo estudiante pobre
ser, aprender hebreo y descubrir el por qué?
Son palabras textuales que con sello de Polonia
entre esperanza y desaliento a Eretz dirigió.
Hoy existen sellos polacos con su efigie
y sellos del Estado de Israel
piadosa Antígona es la filatelia
hasta Alemania conmemora el centenario.
Hoy tiene calle el doctor en Jerusalén
pero casa no llegó a tenerla
"mi vocabulario no incluye la palabra desertar"
son muchos los niños judíos de la calle Krochmalna
y muchos los niños cristianos de Bielany
muchas las bocas que alimentar, los ojos sedientos
las fichas pediátricas, los orinales que vaciar.

    Y cada día son más los niños huérfanos
    y los que se encargan de que así sea,
    los estómagos contraídos aprenden modestia -
    en el ghetto
    la cuestión estriba en procurarse el mínimo
    ah, el mínimo sin el cual
    ya ni el sano puede tenerse.
    Sylvanus nos habla del niño que sueña con el perro
    ser de fábula conocido sólo por las ilustraciones -
    en el ghetto
    los perros hace tiempo fueron sacrificados
    el amigo del hombre convertido en el mínimo.

Debilitado Korczak se apoya en la jamba
    los miembros desfallecen, hosca la voz increpante
    mendiga por las calles para sus niños sus niños
    pan dinero mantas medicinas
    el célebre doctor, escritor, publicista, pedagogo
    disertante en Radio Varsovia, Universidad
    el viejo luchador, ahora mendigo, cero, paria
    ensaya una vía inédita de reivindicación social
    cómo volver a sus niños sus niños
    pan dinero mantas medicinas
    no tiene christmas cards para vender
    sólo un corazón llagado de conmiseración
    para recordar doscientos picos de pajarillo inocente
    no necesita el año internacional.

    Quien dice muerte no dice liberación
    hay muertes que son culminación:
    escapar del mal por la tenaza de lo peor
    culatazos-gritos-sobresalto-pavor
    trenes hacinados-oscuridad-inmundicia
    vértigo-hedor-estupor-inmundicia
horror inenarrable-desvarío-defecación
- dónde, cuándo, cuánto sin explicación
los desechos delirantes que el infierno embute
descoyuntados rotos el vagón los escupe
perros azuzados invaden el andén
órdenes de mando sacuden la sien
ya hincan los dientes empieza la diversión
a punto la charanga para cada ocasión
Ascensión es su nombre en la jerga local
claves religiosas para el odio brutal.

Vagón de muerte, andén de muerte, salida
carrera de muerte, acoso de muerte, batida
ciencia y experiencia hablan a la par
en cueros y sin aliento han de llegar,
la industria de la muerte engulle el convoy
el Reich de los Mil Años empieza hoy
a más jadeo menos tiempo menos gas letal
inocuas paredes lisas vislumbre  genial
trampa, broma eficaz que un sabio concibió

- mas el cuarto de hora nadie lo describió ----------------


    Los blancos  huérfanos se fueron por la chimenea
    los blancos huérfanos y su educador
    doscientos niños de Krochmalna, no de Bielany
    - o ciento noventa, o doscientos ocho
    unos niños más o menos, por favor, es ridículo
    donde Moloc se tragó a tres cuartos de millón.
    Repliegue táctico, hay que borrar las huellas
    los hornos son servidos desde la fosa común
    sobre el estertor de los barracones se siembra alfalfa
    donde Treblinka solucionó a tres cuartos de millón
    el "campo" vuelve a ser campo cumplida su misión.
    Disperso el humo reviven los pinos
    en plácida campiña cantan los cuclillos
    Alemania ignorante, Polonia resignada
    si hubo judíos es cosa pasada
    disperso el humo respira la conciencia
    donde no hay memoria no hay penitencia
    silente el bosque, campesinos en la huerta
    crece la hierba en la vía muerta
    reviven los pinos, la aldea callada
    el sol en el cénit y aquí no pasó nada.
Callejuelas, cipreses, valles
colinas, nubes
campanarios…
¡Alto!, detente -
diríase…   sí:
desde la Ciudad Nueva fluye en el viento
raudal sonoro magnificiencia festiva
prometeico y viril alterna el timbal,
vibrante el tutti de dos veces ciento
concluye la Novena, unidos gozosamente
cuerda y voces, madera y metal.
Escucha atento, recoge el eco
Schiller en hebreo y en
Jerusalén.


Y en la corte celestial ¿qué cantarán los niños?,
miríada que sobrevuela la luminosa ciudad?
    No loan al Creador       
    no exaltan la Alegría
magnifican al Sumo Doctor Consolador.
Escucha atento, recoge el eco
- mas no te engañes, es imagen de poeta
apenas si propia de un fresco de Chagall
    los mártires no vuelan
    los mártires no cantan
el más allá ignora el diapasón
no te vayas con la impresión falaz
de que todo se resuelve en un acorde perfecto.
La Historia no acaba, y menos con la tónica
    las aguas no menguan
    el arco jamás luce
aplacando portentoso sañas anubadas
catarsis aquí no valen para salir reconfortado.

Moraleja cándido ciervo  
    brinco de la esperanza
    salto ad astra del sin embargo
    que ayudara a pasar la página,
    moraleja en tal fábula no se facilita.


    Pero si pones en tu lengua una gota de este dolor
    destilarás quizá un extracto de la admonición:
    una masacre nunca es la última
    todavía no estamos sentados como hermanos y
    sigue siendo un obsceno misterio
    el Mal con mayúscula -
    pero si pones en tu lengua una gota de este dolor
    sabrás que el cabo es también para ti
    la culpa final, cierto, a quién atribuirla
    pero sí es nuestra la culpa finita sí
    y mientras te creas al margen no tendrás las manos limpias                                           No busques culpables, tú mismo has de cambiar
    antes que las manos están los corazones
    y mejor es no ensuciarse que pensar en la colada.

    Cada resentimiento es una mancha
    Cada palabra dicha sin piedad deja un morado
    un nudo en el cordel, en el lienzo, en la garganta
    Cada imposición es un grillete
    y se engaña quien cree engendrar el Bien
    atando su bien en las muñecas de otro.
    Tu voluntad puede ser una ligadura
    Vecino no dispongas del aire de tu vecino
    Tu verdad no es un monopolio
    "Misericordia quiero y no sacrificios"
    Tu texto no es el único.
    Moisés se quedó en el Monte Nebo
    Alguna vez Salomón se equivocó
    no vas a ser tú más perfecto
    relaja los músculos abre el puño agacha la cabeza y
    pide medita ofrece siembra amor.

Piedras con mensaje
olivos de cintura dolorida
ramas jóvenes de troncos cansados…
Mientras haya niños en el mundo
chiquillos ayunos de lo más elemental
el dolor del buen Korczak será para las almas
aura polen trigo miel lumbre caudal
pues en tanto nuestro barro no admita
una nueva cocción
la generosidad será
- simple, heroica, vulgar -
nuestra única opción
para extender por cúpulas valles
nubes santuarios
colinas tumbas
zocos campanarios
el rocío de la esperanza
el mantillo del bien
silencio distendido
Jerusalén.



Yad vashem
No olvidar


***




"Cuando los nazis desalojaron el ghetto de Varsovia y el orfanato, le ofrecieron quedarse en el mismo, Korczak rehusó. Dijo a sus niños que se vistieran de la mejor manera posible, representaron una obra de teatro (La oficina de Correos, de Rabindranath Tagore), y cantando al frente de ellos los acompaño a la Umschalagplatz (lugar desde dónde los judíos eran conducidos a los trenes) y de allí junto con sus niños fue a Treblinka, donde sufrió el mismo destino que ellos. Esto lo presenció Irena Sendler, una enfermera polaca que es otro ejemplo del BIEN. Dice Irena Sendler: "Subió al tren por la parte de delante. Llevaba al más pequeño en brazos, y a otro de la mano...Los niños iban vestidos de domingo. Llevaban un uniforme de dril azul. Iban de cuatro en cuatro, a paso ligero, sin detenerse, con dignidad, hacia la plaza de trasbordos: la plaza de la muerte. Y ¿que decía el mundo entonces? ¡El mundo guardaba silencio!...Los niños no sabían nada hasta el momento en que las manos asesinas de los criminales alemanes cerraran las puertas de los vagones con destino a Treblinka. Allí morirían....Los más pequeños aprietan muñecos en sus manitas...Korczak echaba mano de su fantasía para distraer a los niños de aquellas atrocidades. Tenía un gran corazón...Y yo lo vi con mis propios ojos". Fuente: http://medicinayholocausto.blogspot.com/2011/02/janusz-korczak.html





































3 comentarios:

Mery Sananes dijo...

Este texto, poema, expediente, estas palabras estrujadas unas con otras, como los niños con Janus, quiebran todos los moldes. Se salen de las clasificaciones, se desbordan de los papeles y de las nomenclaturas. Y es lo que queda de pie como estandarte, hasta que alguna vez, -si alguna vez será- que nos sentemos como hermanos y el Mal con mayúscula deje de ser ese obsceno misterio que nos engulle, destroza, inhabilita, trastorna, hasta convertirnos en meros espectadores. Aquí no hay nada que distraiga. Todo el texto es esa gota de dolor que hay que colocarse en la lengua, hasta que de tanto arder, entendamos que mientras nos creamos al margen no tendremos las manos limpias y que seremos culpables hasta que podamos hablar de la última masacre del hombre contra el hombre. Esto no es literatura, y como diría León Felipe, es una estopa en la garganta.

Anónimo dijo...

Los niños son personas indefensas, de no ser por este hombre nadie hubiera habido allí para darles la humanidad, este hombre es toda la humanidad en sí mismo y siempre la necesitamos.
César Cortijo

Myriam dijo...

¡Qué impresionantes testimonios! En situaciones extremas como ésta, la humanidad presenta su peor y su mejor cara. No me sorprende, he leído a lo largo de mi vida cientos testimonios de la grandeza de éste. Korczak hace permanecer incólume la esperanza en la humanidad. Él no llegó a esta Jerusalén que conocemos, pero para mí, llegó a la que anhelamos.