El Toro de Barro

El Toro de Barro

sábado, 11 de agosto de 2012

"Al final del camino", de Nathán Yonathán





Natán Yonatán
Al final del camino
 (Traducción de Esther Solay-Levy)


En todo lugar
hay un precipicio para los valientes
y una sombra para los exhaustos
y un manantial volcando su frialdad.

En todo amanecer
hay rocío para los temblorosos
y luz para los amantes
y frías piedras y salvajes pastos.

En todo anochecer
hay sosiego para los tempestuosos
y liviandad para los solitarios
y una roca para los que yacen al final del camino.


Publicado en
Carlos Morales,
Coexistence
(Antología de la poesía israelí
árabe y hebrea contemporánea)
2ª Edición, Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de  Cuenca 2004



"Baladas del desierto"

"Al final del camino"

"La orilla"

Adónde




Grandes Obras de 
El Toro de Barro
Carlos Morales, "Coexistence (Antología de la poesía
israelí – árabe y hebrea– contemporánea”, 2º Edición, Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca 2002.
PVP 10 Euros
















"La orilla", de Nathán Yonathán




Mar Muerto


Nathán Yonathán

La orilla






Hay veces que las orillas son
lo poco que queda del cariño de los ríos.
Cierta vez contemplé una orilla
que un río abandonó
con su corazón roto de arenas y de piedra.
También el hombre
puede a veces exánime quedar,
como una orilla,  solo.
Y las conchas, como las gaviotas,
como el aire,
ser acaso  todo lo que queda
de la casa que tanto amara siempre:
en ellas canta el mar, a solas, sus canciones.
Así, entre las amorosas conchas de su corazón,
canta el hombre su juventud perdida.






(Carlos Morales Ed. Coexistencia
El Toro de Barro, 2ª edición 
Tarancón de Cuenca, 2002)
-Agotado-




























lunes, 6 de agosto de 2012

"Encuentro inesperado", de Wislawa Szymborska.






Misha Godin


Wislawa Szymborska


Encuentro inesperado










Somos sumamente corteses el uno con el otro,
decimos: qué agradable encontrarnos después de tantos años.
Nuestros tigres beben leche,
nuestros halcones van a pie.
Nuestros tiburones se ahogan en el agua.
Nuestros lobos bostezan frente a jaulas abiertas.
Nuestras víboras se quedaron sin relámpagos,
los monos sin inspiración, y los pavos reales sin plumas.
Los murciélagos renunciaron a nuestros cabellos tiempo ha.
Sucumbimos al silencio sin acabar la frase,
sonreímos, sin recursos.
Nuestros humanos
no saben qué decirse. 




Paisaje con grano de arena
editado por Lumen
 y traducido por 
Ana María Moix y 




























sábado, 4 de agosto de 2012

«El desea los mantos del cielo» , de William Butler Yeats



William Butler Yeats
(Irlanda, 1865 – Francia 1939)
Él desea los mantos del cielo
                                                             
Traducción de Carlos Morales del Coso




Si yo poseyera los mantos del cielo
bordados con el resplandor del oro y de la plata,
esos mantos azules y los suaves y oscuros
de la luz, la noche y la penumbra, 
los hubiera arrojado bajo tus pies.

Más soy pobre, y sólo tengo el sueño
que ahora dejo tendido bajo tus plantas:

pisa con delicadeza, pues pisando estás mis sueños.





Otros poemas de William Butler Yeats



 Grandes Obras de
EToro de Barro
Libro de Referencia, Sabas Martín, La Jauría, Col. Cuadernos del Mediterráneo, Ed. El toro de Barro, Ed. Carlos Morales, Tarancón de Cuenca 2000.
Añadir leyenda
Sabas Martín
La jauría

Col. Cuadernos del Mediterráneo
Carlos Morales ed.
Ediciones El Toro de Barro
Tarancón de Cuenca 2000
edicioneseltorodebarro@yahoo.es




































"Pobre Laila", de Samer Khair



Pobre Laila
 (Traducción de  Carlos Morales y Javier Semprún)





La pobre Laila estaba dormida
cuando ellos la encontraron
muerta.
A su derecha, un espejo
devolvía el brillo de sus ojos
inmóviles.
Nadie lloró entonces
en la casa, nadie gritó,
nadie dijo "sí, sólo Él".
Ella nada escuchó.
tampoco nadie la llevó
sobre sus hombros
-"Dios es uno,
Dios es uno"-

No te está permitido elevarte
más allá de las altas sombras.
No te está permitido dar un paso
más allá de tus vestidos.
No te está permitido abandonar
a solas tu corazón,
ni regar tampoco tus jardines. 
No puedes hacerlo,
lo tienes prohibido.
Pero hay algo que sí puedes
hacer, ojo mío:
llorar.




Del libro  
El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca 2002.






"La Tormenta"       "Tarde o temprano"       "Pobre Laila"

"El abismo"       "El fuego de la tribu"       "Algún día"





Shamer Khair, enCarlos Morales COEXISTENCIA, Antología de la poesía isralí -árabe y hebrea- contemporánea.

2ª Edición.
PVP 10 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Libro recomendado

no apuntéis vuestros fusiles
sobre mi alegría,
contra la que no vale la pena malgastar
ni lo que cuesta un cartucho.
Lo que veis
ágil y rápido como una gacela,
huyendo en todas direcciones como una perdiz
no es alegría,
creedme,
mi alegría nada tiene que ver con la felicidad...
Otros poemas de