El Toro de Barro

El Toro de Barro

domingo, 6 de noviembre de 2011

"Algún día", de Shamer Khair





Algún día
(Traducción de  Carlos Morales y Javier Semprún)




No los conozco.
No me desperté con ellos antes del amanecer
ni estaba de pié con ellos
cuando las sombras abandonaban el poblado.
Tampoco bebí una gota de su sangre
bajo los caballos blancos.
Solo escuché el llanto de mi madre.

Nada supe del calor de sus pasos,
salvo su bondad;
nada sabía de su futuro,
excepto esos trazos que se extienden ante mí.
Y abro mi corazón,
y siento que podría entrar en su dolor.

Algún día en el cementerio del poblado
tampoco ellos sabrán de mí.

Esta es una niña pequeña
cuyo pelo cubrieron de granadas.
Sintió que la despedazaban
justo antes de la muerte del rocío.

Aquella es una mujer
cuyo amanecer fue asesinado
cuando descubrió su pecho
a la boca de su bello amante.

No, no te estoy diciendo
que resucitarán, no.
Ninguna víctima regresó jamás
de la tierra de los versos.







Del libro
Coexistence 
El Toro de Barro 
Tarancón de Cuenca 2002.



"La Tormenta"__*__"Tarde o temprano"__*__"Pobre Laila"

"El abismo"__*__"El fuego de la tribu"__*__"Algún día"









Shamer Khair, enCarlos Morales COEXISTENCIA, Antología de la poesía isralí -árabe y hebrea- contemporánea.

2ª Edición.
PVP 10 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Libro recomendado

Cuando tocó mi mano con sus dedos,
cuando mordió mi mano
y dejó sus labios caer sobre mi boca
como una manzana, había nubes
cabalgando encima de la tierra,
y el fuego de su alma se agitaba
como el relámpago de una tormenta de verano.
No era un espejismo, no: la tierra era
un mar sediento y encrespado,
y cuando la abrazó la lluvia, mi corazón

se llenó de guitarras, y se atrevió a cantar.


Shamer Khair





















viernes, 4 de noviembre de 2011

"La Isla de la sal", de Mercedes Escolano




© Jean Marc Hild


La isla de la sal







Las casas y las cúpulas son blancas,
tersas y brillantes desde el horizonte.
Quienes dirigen sus miradas hacia la ciudad
como si mirasen directos el sol poderoso.
Cuanto más se acerca el barco
más se aleja la isla,
siempre inaccesible.
Finalmente, los hombres apartan los ojos
hacia otra ruta, vencidos
por la montaña mágica.






De su libro
 


Abriendo esta ventana, encontrarás otros ; levantando estas cortinas, hallarás una amplia antología de su obra; y traspasando esta puerta, accederás a una seguramente incompleta bibliografía de esta Poeta de El Toro de Barro



_________________________________________
© El poema de, Mercedes Escolano
© Del libro, en su 2ª edición,  El Toro de Barro
En caso de reproducción, rogamos se cite la autoría.

PVP: 3 euros más gastos de envío
Pedidos: edicioneseltorodebarro@yahoo.es


«Timbuctú», de Mónica Nepote




Monica Nepote
(1970)
Timbuctú
Fragmento 

 


Recibir
era extenderse
lisos ¿fuiste tú
liso, áureo?
¿fuiste tú
ardor?

arder arder
en el aire
incendio
arder arder
flor devastada
cardo
cardo ígneo
arder arder

la belleza
de tu muerte
es aire
la belleza la muerte
adicción
a escribirlas juntas

adicta
me llamaste
adicta
y contra la tela
era sombra
era cuerpo
era negro movimiento
era una boca abierta
la resistencia
inútil pez
en el anzuelo




 
Grandes Obras de 
El Toro de Barro
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín”, Col. «Cuadernos del Mediterráneo», Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2000.
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín
Col. «Cuadernos del Mediterráneo»
Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2000.






 













"Estornudos", de Juan Ramón Mansilla...


Fotograma de "Excalibur"




EstornudoS





Salir al sol, estornudar tres veces.
Que este acto sencillo, tan común,
tan nuestro, repita su mecánica
cada mediodía, casi a las tres,
de este verano que aún, como
nosotros o el verde de la hierba,
o el calor o las rosas,
no se ha cumplido del todo.
Así, no importa el lugar,
en qué plaza, con qué otra gente,
eso que, bien mirado,
no pasa de ser una alergia,
sea un aviso, el rezo, la llamada
de algo que en el interior
se mueve, agita, se rebela
porque quiere crecer,
porque quiere salir,
porque desea
verdecer con el césped,
abrirse en las rosas,
estallar al calor pleno de julio
en cada julio, en cada enero
y a tu lado. 


De su libro
Una habitación en rojo
Ed. El Toro de Barro, 2011.



Otros poemas de Juan Ramón Mansilla
”Retrato de Gustav Mahler” * "Museo de Villa Giuglia"
"Clase de música"
* "Diciembre"
"La mariposa de Chuang-Tzé"
* "Canción de año nuevo"
"Estornudos"
* "Vacas" * "Playa"
"Nubes"
* "Estuario"

 


Grandes Obras de 
El Toro de Barro
 Juan Ramón Mansilla, "Una habitación en rojo". Col. La Piedra que Habla. Ed. El Toro de Barro, Tarancon de Cuenca, 2011. PVP 10 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Juan Ramón Mansilla, "Una habitación en rojo".
Col. La Piedra que Habla. 
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed.
Tarancon de Cuenca, 2011.
PVP 10 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
 Juan Ramón Mansilla, "Una habitación en rojo". Col. La Piedra que Habla. Ed. El Toro de Barro, Tarancon de Cuenca, 2011. PVP 10 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es





 








 











"Menor sentido", Iván Humanes


Iván Humanes
Menor sentido



Nieve que alumbra
cuando la madrugada gira los tejados,
huesos rotos
que derriban
los márgenes del Aurach, tumulto.

¿De dónde viene ese crujir verdadero?

             Ecos
son voces dormidas de todas las hojas,
horas troceadas,
cráneos blancos.
aquello que se advierte en el camino.

¿De dónde viene ese fluir verdadero?

Orilla que desaparece
una vez que alguien la sueña diferente,
rueda la luna,
deconstrucción del
poema.

¿Quién acaricia esa muerte verdadera / que parece un teorema?

Ninguna palabra tiene el menor sentido,
el menor zumbido de
tiempo.



Grandes Obras de
El Toro de Barro
José Ángel Cilleruelo, "Domicilios (Antología 1983-2004), col. La piedra que habla, Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2005
José Ángel Cilleruelo, “Domicilios",
Col La Piedra que Habla,
Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2005.
PVP: 10 euros.
José Ángel Cilleruelo, "Domicilios (Antología 1983-2004), col. La piedra que habla, Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2005

  









"Poemas con lluvia en el pelo", de Paloma Corrales







Poemas con lluvia en el pelo

He imaginado que estabas muy cerca. Hermoso. Y no necesité palabras para expresar la belleza de tu suave territorio. Soñé que me reconocía en el atardecer de tus ojos y por un instante la tristeza se descolgó de la lámpara.

Llovía en tu pelo.


***

Fértil como lo mágico que regresa a la vida,
nana de la ternura, 

¿Dónde te hallas? Abres como un rumor

cómplice de poemas,
parte, mínima parte de tu gesto 
etrusco y misterioso.
Te concurro, te busco y te convoco
a la comarca indómita 
de los nombres que asombran a mis párpados:
¡ven! no pidas permiso. Sólo ven.



***

Una vez sin tus manos
llevarás guantes como los que caminan sin voz 

para evitar el eco de palabras,
y en el tibio reposo de lo fácil
                                  se extinguirá el misterio.

Olvidarás el vértigo entre el perdón y la culpa
y pasarás por alto el sudor y la saliva            
                                  de todo lo que fuiste.

Llevarás guantes.

Y en los ojos, la cepa de otro linaje,
el sueño del pasado
y un perfil de tristeza 
que no logra mirar fijamente. Llevarás guantes.