El Toro de Barro

El Toro de Barro

viernes, 11 de noviembre de 2011

"El enemigo", de Joaquím Amat-Piniella




 El enemigo





Me tienes atado entre los tentáculos de tu poder
y me escuece el silbido de tu látigo
sobre las carnes secas del trabajo y el hambre.
Y has pasado adelante, todavía,
montado en el dragón de tu orgullo
dejando un rastro de ceniza y de muerte.
Montes y valles se allanan a tu paso,
se hunden los muros y se secan los ríos,
los vientos empujan las popas de tus barcos
y los cielos se hienden al paso de tus aviones.
¡Como las aves de presa cantan tu gloria!

Sin embargo, tú te ahogas en el delirio del vano triunfo,
pues ¡nada sabes de los secretos de las tierras profundas!
¿No ves el temblor nacer de la locura?

Tú no sabes qué es un paso de caballos blancos
sobre el fuego de los odios celestes;
ni el frío de los aceros sin vaina ni cinto
sobre la piel sudada de la angustia;
¡ni cómo manan sangre los espejos rotos de las pasiones
que estallan en las noches turbias de estrellas!

No te tapes los oídos, no,
que el terremoto crece a pesar tuyo;
¡no cierres los ojos, no,
frente a las olas de los océanos hirvientes!

Que todo vendrá seguro y a su hora
hacia tu eclipse,
hacia la venganza de tus condenados y cautivos;
¡que la luz romperá el grillete y la mordaza
y el aire fresco despuntará tu aguijón venenoso...!

Me tienes atado, pero no rendido,
no me agacho al zumbar de tu látigo:
en tu huida te encontraré cobarde,
ahogado por el miedo y la vergüenza
en la tiniebla espesa de tu crimen...



Lager Ternberg,
Día de Todos los Santos de 1942







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© Del poema, herederos de Joaquín Amat-Piniella
© Del poema, Carlos Morales 
 En caso de reproducción, rogamos se cite la autoría.































Series Khalo Faro Ícaro Burka 

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Tomás Segovia, "Amor ahora"...




Tomás Segovia
(Valencia, 1927-México D.F. 2011)


TOMÁS SEGOVIA

Amor ahora

Despierto espero aquí al amor
Como a un frescor abierto y sin arrugas
Que se acerca a mi vida por su oriente
Y va a invadirla
Sin quitarle nada
Toda
Y no va a ser su dueño
Ni a ganarle un pedazo de su espacio
Va a ser en ella como su color
Como el tamaño de un azul
Que llena un cielo


De En los ojos del día




















domingo, 6 de noviembre de 2011

"Algún día", de Shamer Khair





Algún día
(Traducción de  Carlos Morales y Javier Semprún)




No los conozco.
No me desperté con ellos antes del amanecer
ni estaba de pié con ellos
cuando las sombras abandonaban el poblado.
Tampoco bebí una gota de su sangre
bajo los caballos blancos.
Solo escuché el llanto de mi madre.

Nada supe del calor de sus pasos,
salvo su bondad;
nada sabía de su futuro,
excepto esos trazos que se extienden ante mí.
Y abro mi corazón,
y siento que podría entrar en su dolor.

Algún día en el cementerio del poblado
tampoco ellos sabrán de mí.

Esta es una niña pequeña
cuyo pelo cubrieron de granadas.
Sintió que la despedazaban
justo antes de la muerte del rocío.

Aquella es una mujer
cuyo amanecer fue asesinado
cuando descubrió su pecho
a la boca de su bello amante.

No, no te estoy diciendo
que resucitarán, no.
Ninguna víctima regresó jamás
de la tierra de los versos.







Del libro
Coexistence 
El Toro de Barro 
Tarancón de Cuenca 2002.



"La Tormenta"__*__"Tarde o temprano"__*__"Pobre Laila"

"El abismo"__*__"El fuego de la tribu"__*__"Algún día"









Shamer Khair, enCarlos Morales COEXISTENCIA, Antología de la poesía isralí -árabe y hebrea- contemporánea.

2ª Edición.
PVP 10 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Libro recomendado

Cuando tocó mi mano con sus dedos,
cuando mordió mi mano
y dejó sus labios caer sobre mi boca
como una manzana, había nubes
cabalgando encima de la tierra,
y el fuego de su alma se agitaba
como el relámpago de una tormenta de verano.
No era un espejismo, no: la tierra era
un mar sediento y encrespado,
y cuando la abrazó la lluvia, mi corazón

se llenó de guitarras, y se atrevió a cantar.


Shamer Khair