El Toro de Barro

El Toro de Barro

viernes, 4 de noviembre de 2011

"Estornudos", de Juan Ramón Mansilla...


Fotograma de "Excalibur"




EstornudoS





Salir al sol, estornudar tres veces.
Que este acto sencillo, tan común,
tan nuestro, repita su mecánica
cada mediodía, casi a las tres,
de este verano que aún, como
nosotros o el verde de la hierba,
o el calor o las rosas,
no se ha cumplido del todo.
Así, no importa el lugar,
en qué plaza, con qué otra gente,
eso que, bien mirado,
no pasa de ser una alergia,
sea un aviso, el rezo, la llamada
de algo que en el interior
se mueve, agita, se rebela
porque quiere crecer,
porque quiere salir,
porque desea
verdecer con el césped,
abrirse en las rosas,
estallar al calor pleno de julio
en cada julio, en cada enero
y a tu lado. 


De su libro
Una habitación en rojo
Ed. El Toro de Barro, 2011.



Otros poemas de Juan Ramón Mansilla
”Retrato de Gustav Mahler” * "Museo de Villa Giuglia"
"Clase de música"
* "Diciembre"
"La mariposa de Chuang-Tzé"
* "Canción de año nuevo"
"Estornudos"
* "Vacas" * "Playa"
"Nubes"
* "Estuario"

 


Grandes Obras de 
El Toro de Barro
 Juan Ramón Mansilla, "Una habitación en rojo". Col. La Piedra que Habla. Ed. El Toro de Barro, Tarancon de Cuenca, 2011. PVP 10 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Juan Ramón Mansilla, "Una habitación en rojo".
Col. La Piedra que Habla. 
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed.
Tarancon de Cuenca, 2011.
PVP 10 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
 Juan Ramón Mansilla, "Una habitación en rojo". Col. La Piedra que Habla. Ed. El Toro de Barro, Tarancon de Cuenca, 2011. PVP 10 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es





 








 











"Menor sentido", Iván Humanes


Iván Humanes
Menor sentido



Nieve que alumbra
cuando la madrugada gira los tejados,
huesos rotos
que derriban
los márgenes del Aurach, tumulto.

¿De dónde viene ese crujir verdadero?

             Ecos
son voces dormidas de todas las hojas,
horas troceadas,
cráneos blancos.
aquello que se advierte en el camino.

¿De dónde viene ese fluir verdadero?

Orilla que desaparece
una vez que alguien la sueña diferente,
rueda la luna,
deconstrucción del
poema.

¿Quién acaricia esa muerte verdadera / que parece un teorema?

Ninguna palabra tiene el menor sentido,
el menor zumbido de
tiempo.



Grandes Obras de
El Toro de Barro
José Ángel Cilleruelo, "Domicilios (Antología 1983-2004), col. La piedra que habla, Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2005
José Ángel Cilleruelo, “Domicilios",
Col La Piedra que Habla,
Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2005.
PVP: 10 euros.
José Ángel Cilleruelo, "Domicilios (Antología 1983-2004), col. La piedra que habla, Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2005

  









"Poemas con lluvia en el pelo", de Paloma Corrales







Poemas con lluvia en el pelo

He imaginado que estabas muy cerca. Hermoso. Y no necesité palabras para expresar la belleza de tu suave territorio. Soñé que me reconocía en el atardecer de tus ojos y por un instante la tristeza se descolgó de la lámpara.

Llovía en tu pelo.


***

Fértil como lo mágico que regresa a la vida,
nana de la ternura, 

¿Dónde te hallas? Abres como un rumor

cómplice de poemas,
parte, mínima parte de tu gesto 
etrusco y misterioso.
Te concurro, te busco y te convoco
a la comarca indómita 
de los nombres que asombran a mis párpados:
¡ven! no pidas permiso. Sólo ven.



***

Una vez sin tus manos
llevarás guantes como los que caminan sin voz 

para evitar el eco de palabras,
y en el tibio reposo de lo fácil
                                  se extinguirá el misterio.

Olvidarás el vértigo entre el perdón y la culpa
y pasarás por alto el sudor y la saliva            
                                  de todo lo que fuiste.

Llevarás guantes.

Y en los ojos, la cepa de otro linaje,
el sueño del pasado
y un perfil de tristeza 
que no logra mirar fijamente. Llevarás guantes.




"Still", de Amador Palacios

www.tiffotos.com



Still


El polen que caliento
me sirve ahora para recordar
cuando probaba aquellas cápsulas
sin ninguna adicción;
ya era adicto al tabaco
aunque bien es verdad que pude retirarme
en varias ocasiones
un mes o más de él sin dar siquiera
una calada; era muy joven,
no jovencísimo pero bastante joven.
Con ayuda de un vaso me metía en el cuerpo
cinco o seis de ellas,
y a veces 7 u 8.
El efecto inmediato se mostraba
al irme caldeando por entero,
muy suavemente fuera y también dentro
de mí, hasta erguirme sobre la hierba
o desde mi sillón con un espíritu flotante
que abarcaba las bien apetecidas sensaciones
y duraba lo que un insomnio
razonable, un pelín desmesurado,
indoloro, sincero en espejismos
y un estado de charla sazonada.
Casi siempre sonaba Janis Joplin.
Lo que llamábamos bajón se pasaba cumpliendo
con muchas ganas de beber, bebiendo,
siempre insomnes pero ahora
en brazos de un cansancio sin nombre,
de no sabíamos qué índole,
inidentificable,
y levantarnos de la colchoneta
e ir a orinar muy a menudo.
Ausentes del catálogo de los que aún siguen vivos,
en buena fe ya entraba la luz por los resquicios
de puertas y ventanas
y yo inmóvil, perdido, sereno, alucinaba
viendo en el muro, hormigueante
por el amanecer, a aquel espectro inmóvil
que.



De su antología
 


 Grandes Obras de
El Toro de Barro
PVP: 10 euros Pedidos a:
"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci














"Proyecto de beso", de Leopoldo María Panero




Leopoldo María Panero Proyecto de un beso




Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
te mataré mañana poco antes del alba
cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños
y será como cópula o semen en los labios
como beso o abrazo, o como acción de gracias
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
y en el pico me traiga la orden de tu muerte
que será como beso o como acción de gracias
o como una oración porque el día no salga
te mataré mañana cuando la luna salga
y ladre el tercer perro en la hora novena
en el décimo árbol sin hojas ya ni savia
que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra
te mataré mañana cuando caiga la hoja
decimotercera al suelo de miseria
y serás tú una hoja o algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde
te mataré mañana, y pedirás perdón
por esa carne obscena, por ese sexo oscuro
que va a tener por falo el brillo de este hierro
que va a tener por beso el sepulcro, el olvido
te mataré mañana cuando la luna salga
y verás cómo eres de bella cuando muerta
toda llena de flores, y los brazos cruzados
y los labios cerrados como cuando rezabas
o cuando me implorabas otra vez la palabra
te mataré mañana cuando la luna salga,
y así desde aquel cielo que dicen las leyendas
pedirás ya mañana por mí y mi salvación
te mataré mañana cuando la luna salga
cuando veas a un ángel armado de una daga
desnudo y en silencio frente a tu cama pálida
te mataré mañana y verás que eyaculas
cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas
te mataré mañana cuando la luna salga
te mataré mañana y amaré tu fantasma
y correré a tu tumba las noches en que ardan
de nuevo en ese falo tembloroso que tengo
los ensueños del sexo, los misterios del semen
y será así tu lápida para mí el primer lecho
para soñar con dioses, y árboles, y madres
para jugar también con los dados de noche
te mataré mañana cuando la luna salga



De El último hombre (1983)




Grandes Obras de 
El Toro de Barro

PVP: 8 euros Pedidos a:
edicioneseltorodebarro@yahoo.es


Yo, que he sobrevivido a cien lanzas
y he hecho temblar el vientre
del desierto con uno solo de mis carros,
perdí ante tus ojos mi última batalla.
Ser cobarde en amor equivale a estar muerto.







Otros poemas de
 


"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci
El Buscador de Joyas
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 





jueves, 3 de noviembre de 2011

"Yo", de Óscar Ayala




Óscar Ayala
Yo


Y orondó los mésitos zambrantes
para fortar bajo cillados tormes,
para crotar las meningadas opas
de la brazón
altada.
Arsuvo los flocados
sinsamente
para rutir
entre los ondos carmos
del primote.
Allí fue donde olvó la conza audiva:
“Yo no soy voz, no soy tu voz.
Yo no soy voz, no soy tú.
Yo no soy voz, no soy.
Yo no soy voz, no.
Yo no soy voz.
Yo no soy.
Yo no.
Yo”.





De su libro
Parajes de lo incierto,

Grandes Obras de 
El Toro de Barro
 Eduardo Chicharro, "13 sonetos 13". Col. Cuadernos del Mediterráneo. Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2002. edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Eduardo Chicharro, "13 sonetos 13".
Col. Cuadernos del Mediterráneo.
Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2002.
edicioneseltorodebarro@yahoo.es