El Toro de Barro

El Toro de Barro

martes, 7 de abril de 2009

"Soneto buey", de Gabino Alejandro Carriedo.


Familia campesina española, 1955



Gabino Alejandro
 Carriedo

Soneto buey

  


Me hubiera muerto de dolor si no
hubiera visto un buey, si no me alzara
su noble vista un buey, su testa dura,
su testa corniforme, su fiel cara.

Si no me hablara un buey, si no tuviera
quien me mugiera: un buey, si no tocara
con su trompeta Armstrong, con su batuta
dulces gestos no hiciera o me ladrara.

Si no me arrinconara un buey, o acaso
si la cuerna de un buey no me privara
de tanta libertad cual necesito.

Me hubiera muerto de dolor o el rito
me hubiera convertido en buey o en laso
ser dulcifacilón si no me hartara

De su libro
El Toro de Barro, Cuenca 1966.




"La caza de la cigüeña en África"

"Recomendaciones para domesticar a un avestruz"

"Soneto buey"






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© De Los animales vivos, Ediciones El Toro de Barro.
 En caso de reproducción, rogamos se cite la autoría.

Poeta de 
El toro de barro


























domingo, 5 de abril de 2009

"Praias desertas", de Rafael Ramírez Escoto


Praias deseRtas

  
Un hombre se reclina ante la ausencia,
se desabrocha el cuello que le oprime.
Da un trago largo. Suda, mas reprime
el desprecio a una vida que es sentencia
de muerte. Con él viaja una existencia
que se arrastra indecente, que lo exprime.
El alcohol le vence y le redime,
le hace firmar un pacto de impotencia.
Sobre el fondo del vaso brilla el mar.
Cree ver arrecifes y sirenas,
playas desiertas, sol del mediodía.
Ha visto otro universo por azar,
uno que le han vedado, las arenas,
playas desiertas,
                         la calle sombría.


De su libro
Praias desertas





Grandes Obras de 
El Toro de Barro

Shamer Khair, enCarlos Morales COEXISTENCIA, Antología de la poesía isralí -árabe y hebrea- contemporánea.
PVP 10 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es

no apuntéis vuestros fusiles
sobre mi alegría,
contra la que no vale la pena malgastar
ni lo que cuesta un cartucho.
Lo que veis
ágil y rápido como una gacela,
huyendo en todas direcciones como una perdiz
no es alegría,
creedme,
mi alegría nada tiene que ver con la felicidad...

Otros poemas de






jueves, 20 de septiembre de 2007

«El cíclope», de Gocho Versolari



Gocho Versolari
–Ricardo Iribarren–
(Argentina, 1949)
El cíclope



Un cíclope perdido
llora desde el cielo
cuando el mediodía se acerca
llenando de fiestas las terrazas.
Llora el cíclope. Su único ojo
arranca trenzas a la noche,
pega botones rojos a la luna
y amasa pájaros de sal
con sus enormes manos.
Su melancolía construirá la tarde
de un violeta profundo,
de un severo contraste
entre su carne cuadrada
y su redondo ojo.
Los invisibles buitres de la luna
esperan que muera de tristeza
para alimentarse de la piedra verde
que guarda el centro de su estómago:
esmeralda caliente; pan de los ríos;
altura del cielo y del agua
que en la noche
beberán las muchachas moribundas
con sus expresiones de placer
y de agonía. 
Grandes Obras de 
El Toro de Barro 
Carlos Morales, "Salmo”, Col. «Cuadernos del Mediterráneo», Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2005.
Carlos Morales, "Salmo
Col. «Cuadernos del Mediterráneo»
Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2005.