El Toro de Barro

El Toro de Barro

sábado, 11 de agosto de 2007

Mohamed Ali Taha, "Recuerdo de la púrpura"




Mohamed Ali Taha

Recuerdo de la púrpura




Cuando la oscuridad se detenga frente a mí
de pronto
como la soga en el cuello del ahorcado
me convenceré de que el motor que marca el ritmo
de mi corazón extenuado
se está agotando ya.

Será el momento
de que la música de las viejas melodías abandone la púrpura
ante el recuerdo de un telón que comienza a cerrarse,
y como esa caravana de brumas del amanecer
mi temor se empinara hacia la estrella de la aurora que retorna
a sus primeros lagos.

Y cuando el sol peine al alba su cabello
veré diluirse las perlas del rocío:
no me regocijaré,
porque las largas pestañas de la alegría
no podrán satisfacerme
cuando su sollozo calle como de costumbre
por temor a que alguien se despierte...
Todo entonces habrá concluido para mi.

¡Aunque el verdadero significado de mi muerte
será siempre
mirarte a los ojos y no poder llorar!



Aviso



A los neófitos y a los maestros de la caza:
no apuntéis vuestros fusiles
sobre mi alegría,
contra la que no vale la pena malgastar
ni lo que cuesta un cartucho.
Lo que veis
ágil y rápido como una gacela,
huyendo en todas direcciones como una perdiz
no es alegría,
creedme,
mi alegría nada tiene que ver con la felicidad...



(Traducción de Jaime B. Rosa y Carlos Morales, extraído del libro Coexistence, editado por el Toro de Barro en el año 2000)


Jacobo Fijman, poemas



Hecho de estampas, poema VI



Ha caído mi voz, mi última voz, que aún guarda mi nombre.

Mi voz:
pequeña línea, pequeña canción que nos separa de las cosas.

Estamos lejos de mi voz y el mundo, vestidos de humedades blancas.
Estamos en el mundo y con los ojos en la noche.

Mi voz es fría y sucia como la voz de los muertos.



(En Obra poética, Buenos Aires, Ediciones La torre abolida, 1983.
Nuestro agradecimiento a Patricina Damiano )


miércoles, 8 de agosto de 2007

«Sobre un motivo de Paul Eluard», de Miguel Valdivieso


Miguel Valdivieso

Sobre un motivo de Paul Eluard.


Te digo, amigo,
Que la poesía no es lo que se dice,
Sino lo que se toca como el agua.

Recorre ese soneto,

Con sus senos de luz,
Y sus caderas fijas en la nieve.

Contempla ese romance,

Árbol de pie,
Construido de labios y de hojas.

Ahonda en esa selva, ese poema.
Restallando de sílabas precoces
En boca de los muertos.

Y tócales.

Son de cristal o de mujer
O de llama en cintura igual al vino.

Toca el poema

Y quédate en la puerta de la casa
Sin saber qué decir.

Llevas creciendo entre los dedos,

Como una última noche,
La explicación del mundo.





(Miguel Valdivieso, Obra completa , Ediciones El Toro de Barro, Carboneras del Guadazaón, Cuenca 1968)




(El lector puede acercarse a la Biografía del autor)

lunes, 6 de agosto de 2007

Juan Ramón Mansilla, Posdata

Juan Ramón Mansilla
Posdata

resaca

Mira supón por un instante que eso
en lo que creo es sólo humo entre humo
voz en el clamor del gentío luz
alumbrándome en pleno mediodía

es tan larga la noche cada noche
que da miedo pensar en su mañana
en la inercia que deja la costumbre
de chocarse de morros contra el tiempo

no no quiero que mi dolor te duela
pero supón que es tu dolor y nada
tienes que lo sede un trago de ron

una imagen grata la certidumbre
con que ir a la calle sin que el aire
ni la vida sean el peso vivo

de lo muerto

apiserum

Tendrás que sacar fuerzas de flaqueza
encarar la mañana con la misma
determinación con que algo más tarde
sorbes el café cepillas los dientes

o confrontar el tiempo contra el tiempo
asumir que tan lleno está el vacío
como hueca la débil plenitud
en que hace días ya que te confortas

la casa al principio más tuya más
grande tu ya no simultáneo reino
libre optar por el orden o el desorden

comer beber dormir lo que apetece
hasta que algunos recuerdos te envíen
a la farmacia a comprar apiserum


posdata

Cuéntame de nuevo la misma historia
cuéntame que creías despertar
de un buen sueño y te amaba con mi amor
de siempre con aquel dolor de siempre

cuéntame que estos malos grises días
apenas son del tiempo circunstancias
como el chubasco en la tarde de estío
como el calor cuando arrecia el invierno

cuéntame que aún eres tú mi paisaje
tú mi patio interior mi sola usanza
mi mejor bondad mi peor pecado

cuenta cuéntame aunque sea mentira
aunque luego después vuelvas a ser
juez y fiscal mi testigo de cargo




(Biografía de Juan Ramón Mansilla; Antología poética; Comentarios y reseñas de su obra literaria; Títulos del autor editados por El Toro de Barro y blog del autor)



domingo, 5 de agosto de 2007

«Canto adentro» (Antología poética), de Juan Pablo Roa...


Juan Pablo Roa
(Colombia, 1967)
Canto adentro
Breve antología desnuda
(preparada por el propio autor)





Poemas escogidos
(Enlaces)








Grandes Obras de
EToro de Barro
Carlos Morales del Coso, "Un rostro en el jardín", Col. Cuadernos del Mediterráneo, El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000
Carlos Morales del Coso, "Un rostro en el jardín"
Col. Cuadernos del Mediterráneo.
Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
  




















sábado, 4 de agosto de 2007

«El extranjero», de Álvaro Valverde (Antología Poética)


Álvaro Valverde
(España, 1959)

El extranjero


Breve antología poética
(preparada por el propio autor)



Poemas escogidos
(Enlaces)



Grandes Obras de 
EToro de Barro  
Salomón, "El Cantar de los Cantares”, Versión de Carlos Morales

Salomón, "El Cantar de los Cantares”
Versión de Carlos Morales
Col. «Cuadernos del Mediterráneo»
Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2003.
























Pura Salceda, poemas...

Pura Salceda
Poemas


Rendición


Puta y princesa
que habita en palacios de hojarasca
tu voz me guía
lejos;
por adentros transeúntes del deseo.

Camino hacia tu abismo
en esta pasión sin predecibles
perra y guerrera en mil combates,
ante ti rendida,
lamiendo impúdica y orgullosa
los pies del amo.

De Versos de perra negra


D
esnudé mis pies para tu boca.
En ella, mi danza se calza
con las notas de esta imperfecta partitura
porque mi nombre es Astarté,
la que lucha,
la que vence,
la que cabalga río arriba.

En este mundo que habito,
no hay más ley
que la frontera de las manos,
los cúmulos inquietos
de la oscuridad que colmas,
los ojos que permito.
Y me esperas,
siempre me esperas,
porque yo soy Astarté,
la que lucha,
la que vence,
la que galopa sobre el río de los cantos negros
cuando ejecutas el guión pactado
que mantiene la distancia precisa
entre el laurel y la paloma.

Y aunque sólo existes
porque así lo quise, soy yo
la que al fin se pierde en el vértigo de tus desapariciones.



Recoge el ángel el fruto caído
que sembraron olvidos
en las manos ingratas del hombre.
Ignora entonces la sombra que le cobija
y mueren sus alas
sobre las piedras tristes.

A veces el hombre teme al ángel,
teje corazas, inventa presagios,
ahoga toda súplica.
Entonces, un batir de alas incesante
germina brisas
y late de nuevo la inocencia del mundo.

Existen otros ángeles
de intensísima luz,
destello de bondad floreciendo.
Arropan el alma fría
y derraman sus dones sin moneda de cambio.
Cubren sus alas la ausencia
de los ángeles fugaces,
dulce es su bálsamo
y siempre fieles son sus manos grandes.

De Ángeles y presagios, inédito

viernes, 3 de agosto de 2007

«La fruta del espíritu», de Margalit Matitiahu.


Brooke Shaden


Margalit Matitiahu
 (1935)
La frtua del espíritu

(Traducción de Carlos Morales y Margalit Matitiahu)



Amor

Qué hace un amor?
Deja miel sobre la lengua,
salsa de dolor en los ojos,
temblor de fuego en el cuerpo
y una loca pasión que ensancha la sabiduría.


Las palabras

Las palabras
se han convertido en madejas.
Yo las devano,
las rodeo
hasta que pierden su sentido
y enloquecen de no ser.
Yo las amaso de nuevo,
y les doy la vida:
nacen para ser mi pan,
nacen para ser mi vino,
no se arrugan
en el tiempo
de la eternidad.


El desierto

El desierto infinito,
las montañas altas y afiladas
araron mis deseos...

En las paredes de mi habitación asolada
se transparentan los espacios de mi desierto interior.

Como una bailarina enloquecida y descalza
hago crecer en el calvero
la fruta salvaje
del espíritu.


Ventana

Ventanas de mar,
olas de miedo,
cielo cerrado.

En las olas
el temor se endurece,
las aguas en cristales se transforman
y se rompen
dentro de la luz de las orillas rotas.

Allí,
el calor de tus pensamientos
en mi cuerpo descansó
abandonando en él un silencio igual
a mi silencio.


Atardecer

La tarde
cae a chorros sobre los rayos
que se hunden en las calles.

Detenida ante mí,
veo que mi cuerpo
no puede extinguir la hoguera
ni el espíritu
que me quema con su viento.

Sus ráfagas se esculpen en mis ojos,
líneas rojas que pálidas se vuelven
como la sangre
que en las palabras se consume.


De la antología
(El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2002)
 Grandes Obras de
El Toro de Barro
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”, Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Tarancón de Cuenca, 2002.
PVP 10 euros.
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”, Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
















domingo, 29 de julio de 2007

Ángel Crespo, "La invisible luz"


Ángel Crespo
LA INVISIBLE LUZ
(Aforismos)

La luz, ¿se ve a sí misma?
*
Me gusta repetir lo que se dijo hace siglos porque es muy probable que se haya olvidado; pero no me gusta repetir lo que se ha dicho recientemente, porque conviene que se olvide.
*
Odio deprisa para quemar el odio; amo despacio para conservar el amor.
*
Todavía no sé si soy Jacob o el ángel, porque la lucha no ha terminado.
*
La música nos sirve para ascender a las constelaciones; la poesía para tomar posesión de ellas.
*
No profetizar para el día de mañana. El verdadero profeta no tiene en cuenta el tiempo.
*
Hay que estar más inspirado para corregir bien un poema que para escribirlo bien.
Cuando se lo corrige con disminución, el poema se hace más nuestro; con aumento, más del aire; sin lo uno y sin lo otro, más de sí mismo.
*
Ser generoso: dedicar un día a nuestra obra y una semana a la de los demás, que no es obra ajena.
A cada poeta se le lee en su obra y en la de los demás. Por eso, leer a un solo poeta con olvido de los otros es no leerlo.
*
Pon de relieve el mérito de los demás para que el tuyo no te produzca remordimiento.
*
Estar oyendo a Bach es como encontrarse en el centro de un diamante.
La música de Brahams es como un espléndido ramo de rosas puesto en un florero que contuviese tinta; y la maravilla es que las rosas no se secan.
Las flores de Mozart son flores de jardín; las de Strauss (Richard), de llevar en la solapa.
*
Ser y no ser: he aquí el poema.
*
Quien viendo al sol ponerse no haya temblado alguna vez por temor de que ya nunca amanezca, no lea poesía.
*
En un buen poema hay mucha más cera de la que arde.
*
El verdadero creyente escribe para que le excomulguen.
*
Amamos a los dioses que nos desdeñan; desdeñamos, en cambio, a los que nos aman. La medida del hombre verdadero no es otra que el desdén.
*
Un poema verdadero nunca es oscuridad, sino la otra cara de la luz.
El poema se ilumina cuando lo leemos con los ojos cerrados.
Cuando el poema es el que nos lee, lo llamamos oscuro.
*
Escribir poesía es inventar lo cierto: como si no lo fuera.
*
Cuando todos los caminos confluyen en uno, van a dar al infierno.
*
En el fuego se prueba el oro; y en el silencio se prueba el profeta.
*
Nada tan poético como un espejo en la oscuridad.
*
El hombres de talento es un mercader; el de genio, un pródigo.
*
El arte es la única religión que glorifica a sus herejes.
*
No escribir únicamente para entregarnos a nuestra inspiración, sino también para que las palabras se entreguen a la suya, es una manera de practicar la magia.
La sombra de la poesía es tan misteriosa que, al abrazarla, sentimos su cuerpo.
*
La historia no se repite; lo que se repite es la ceguera de sus interpretes, pues cada retorno es diferente.
Quien no descubre el mundo todos los días, no lo ha visto nunca.
*
Bajo cada poema hay otro más precioso: como un tesoro. Todo es cuestión de querer y saber cavar con fe.

(Del libro La invisible luz, editado por El Toro de Barro en 1981)

Ángel Crespo, "Junio Feliz"



Ángel Crespo

JUNIO FELIZ

El viajero nocturno

Cuando se hace de noche,
puedo tocarlo todo sin moverme.
La oscuridad me acerca los objetos:
el mundo se reduce a mi medida.
Salgo al campo y, apenas
la mano extiendo, toco los trigales
despertando el murmullo de los surcos.
El chotacabras llega
fatalmente a mis manos
y le doy libertad sin que se aleje.
La brisa se me posa
en el hombro y el cielo
es apenas el techo del establo.
Digo, y las mariposas
nocturnas, a mi voz, baten las alas,
tocadas de soslayo por mis sílabas;
y el conejo que pace en la raya del monte
tiene su salvación en mi desgana.

No está lejos el mar, no pueblos, ríos
se oponen a mi paso:
viajo de prisa, veo el mundo, vuelvo
y yo mismo recibo al viajero nocturno.



La voluntad de perdurar


La voluntad de perdurar
de todo lo que es frágil
canta en la avena loca, en las avenas
en cultos surcos, de amarillo armadas,
y canta en estos versos
que bajo el sol despegan,
se alzan –llegan ya al sol–
y abatidos, quemados, mis propios labios hieren.
Voluntad de lo frágil
frente a la tozudez hermosa de lo duro,
que el tiempo va minando
y reduciendo a débiles cenizas.

Así la roca alta
en la que sólo posan el águila y el cuervo
–y en no larga ocasión la mariposa–,
en diminutas piedras se redime
y se sublima en chinas, polvo y tenue
materia que mi lengua impregna mientras canto.
Suave polvillo por mi frágil verso:
voluntad imperiosa
de ser cuando la roca ya no sea.



(Del libro Oculta transparencia)