El Toro de Barro

El Toro de Barro

viernes, 4 de noviembre de 2005

"Fugas del desasosiego", de José Luis Jover


Jure Kravanja




José Luis Jover

Fugas del desasosiego





Hay veces en que tu otro yo ocupa toda una habitación y vas a entrar y no puedes. Mejor.


 *

Una forma táctil de silencio
llegando por detrás
y poniéndote la mano en el hombro.


 *

Un espacio la vida
entre el cansancio de no nacer
y el de no estar muerto.


 *

Tocar a muerto y ser yo
el que tira del badajo
y el que llevan a enterrar.


  *


Picnic
Has agarrado el tallo
y has tirado de él
arrancando de cuajo
la raíz
solamente por verla?



Ese gesto

Bajar la cabeza
y taparse la cara con las manos
para llorar.
Taparse la cara.



Clic

Mira aquella casa en ruinas
hace tiempo deshabitada.
Era casa eres tú.
Acércate a la puerta,
que te saque una fotografía.






*El título de este conjunto de poemas es de nuestra autoria.










_______________________________________
© Del poema,
©  De Ediciones Pre-Textos.
©  De la ilustraciónJure Kravanja
En caso de reproducción, rogamos se cite la autoría.



















sábado, 4 de noviembre de 2000

"La mano", de Ángel Crespo







La mano

 


Hay una mano que lo toca todo.
Cuando me acuesto, siento por las sábanas
una mano furtiva que les roba sus hilos.
Siento, luego, crujir las puertas y los muebles.
Hay una mano que lo toca todo.
Entre la cal, detrás de los dibujos,
bajo los vasos, dentro de las cómodas,
va matando segundos,
va estrangulando brillos,
en todo se detiene.
Esa mano le arranca las plumas a los cánticos,
esa mano les quita su luz a las palabras.
Todo lo que no toca infinitud adquiere,
pero ¿cómo escapar de sus viscosos dedos?
¿Cómo hacer que la lluvia no caiga en los poemas
si esa mano es el viento que amontona las nubes?
¿Cómo hacer que esta hierba,
que este pedazo de tierra viva,
que todo esto no se muera,
si esa mano lo está tocando todo?

¿Cómo hacer que estos versos,
además de palabras,
además de este aroma que veo y que repito,
sean versos, versos, versos?

   








_________________________


©  Herederos de Ángel Crespo.
©  Del prólogo, Toni Montesinos.
En caso de reproducción, rogamos se cite la autoría.
 
El poema, que salió por primera vez en su libro , fue incluido en su antología , dedicada a su poesía durante la década de los años 50, que fue preparada por el poeta catalán Toni Montesinos, y editada  por El Toro de Barro en Tarancón de Cuenca, en el año  2000.












 
 







lunes, 4 de septiembre de 2000

"La noche", de Ángel Crespo,



Ángel Crespo, "Oculta transparencia" (Antología 1950-1959), Introd. Toni Montesinos Gilbert. Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
La noche


     Cuando Dios vaga por la noche
y los tejados pierden formas,
en la tierra las casas se hunden en cierto modo
porque Dios pesa más que un puñado de aire.
También hay chimeneas que ya no se ven
y tejas que se rompen sin saber cómo
y una campana que, aunque nadie toca,
parece que sonase o que soñara.

Se oye un viento confuso
con palabras que nadie sabría descifrar
porque las dice Dios mientras hace la noche.

Y como es él quien está cantando,
fluye su túnica por las aceras
y su aliento a los árboles sacude.
Y, al abrir el balcón,
nos estremecemos de repente
porque casi parece que le hemos visto.
 


 

"El ciervo"      *     "Junio Feliz"
"La mano"      *     "La noche"
"El aire"      *     "El fuego negro"


Grandes Obras de
El Toro de Barro

viernes, 4 de agosto de 2000

«Retrato de Gustav Mahler», de Juan Ramón Mansilla

Fotograma de Muerte en Venecia.
 
Juan Ramón Mansilla
(1964)
Retrato de Gustav Mahler



Todo está en el mismo sitio,
similar, nuevo, atrapado
con deslumbre de albor, con claridad desconcertante,
un viajero solo en cubierta
frasea notas truncadas con motivos de espuma.
Un sanatorio en Viena, la voz alta de quien ya no oye nada,
a proa la extinción, la renuncia, el fingimiento.
¿Quién completará las obras que sólo para el viento quiso?
Es un velo la quietud que envuelve su rostro
como un mar de repente en suspenso,
un emblema destinado a enseñar
aquello que no dice.
La brisa desordena la paz fijada de un instante
en que el aroma es tan sutil
como pueda serlo su concepto.
Desde la proa observa la fiebre
que acerca glisando
un violonchelo azul sobre las olas.
No está desplegado el tiempo,
futuro y presente apenas se distinguen.
¿Habrá música, mar, habrá canciones?
Sólo de lejos se siente la progresión de la vida,
el hechizo de evocar los presentimientos.
¡Si pudiera sustraer de la muerte un día más,
siquiera un día!
Las dudas, los contrastes, la decadencia,
el mundo con su oropel, su eterna risa,
los bosques, el mar, la melodía que ya tenía soñada.
¿Qué será de ello cuando falte?
La costa, un puerto, una mujer que saluda.
El viajero solo, interminablemente solo,
la voz crecida de quien nada percibe,
contempla el pasado como un náufrago la playa.
Quieto todo, varado en el sitio de siempre,
atrapado con sonido de sombra y silencio duro.
Un tren, el paisaje al fin detenido,
mudo definitivamente, muerto, entelado.
El tiempo se ha escindido en dos mitades.
Que no figure en la tumba nada salvo mi nombre,
quienes vengan sabrán que la música
ahora está sosegada bajo las lilas abiertas.
 

De su libro
El Toro de Barro, 2000
 

Otros poemas de Juan Ramón Mansilla

"Clase de música"    *     "Diciembre" 
"Estornudos"    *     "Vacas"    *     "Playa"
"Nubes"    *     "Estuario" 
 
Grandes Obras de 
El Toro de Barro
 Juan Ramón Mansilla, "Los días rotos". Col. «Mayor de poesía», Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed. Tarancon de Cuenca, 2001 PVP 8 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Juan Ramón Mansilla, "Los días rotos".
Col. «Mayor de poesía»,
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed.
Tarancon de Cuenca, 2001
PVP 8 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
 Juan Ramón Mansilla, "Los días rotos". Col. «Mayor de poesía», Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed. Tarancon de Cuenca, 2001 PVP 8 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es