El Toro de Barro

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sábado, 28 de marzo de 2015

«Continuación del sueño de John Donne», de Víctor Toledo

Poema CONTINUACION DEL SUEÑO DE HOHN DONNE, de Víctor Toledo. Libro de ReferenciaMarga Clark, "Auras", Ed. El toro de barro, Carlos Morales del Coso Ed., Tarancón de Cuenca 2001
No conocemos al autor


Víctor Toledo
(México, 1957)
Continuación del sueño de John Donne




Iosiv Brodsky se ha dormido, se ha dormido su John Donne
y su Pushkin, su Platonov, se han dormido
y su Shestov.
Duermen sus amigos, las campanas cristalinas del invierno
en el enojo de su maestra Ahmátova y el corzo en el soto nervioso de su mano.
Duermen sus largos versos de halcón y el divertimiento mexicano para Octavio Paz.
Los “versitos de Pasternak”,  su amigo Derek y el Reino del Caimito
y al descordado corazón de Mandelshtam
no despierta el tambor de Mayakovsky.
El todo sueña con la nada, el agua sueña con el fuego
el sueño sueña (sólo Ulises dobla el arco del tiempo)
su tonta asíntota triunfar: sí hay regreso
Y la flecha emprende eterno vuelo, detenida.
Duerme el latido de la púrpura en su lecho cardiovascular
el rítmico látigo del padecimiento: su puño azul cansado fuma
y sueña el humo de su cigarro-pluma, sueña la realidad
y el mundo despierta en este sueño.
Duerme el mínimo polvo de las alas de las mariposas
el oro de la punta de las estrellas y el polvoriento polvo de las olas
el polvo del universo duerme
en su color azul.
Iosiv Brodsky sueña que el orbe duerme al fin
la esfera se ha dormido y sueña que el bardo arrulla el fin
Iosiv por fin despierta y ve:
vigila el sueño de sus padres con los que ya se reencontró
(se posaron convertidos en cornejas
en el hilo destensado del teléfono (su cordón de plata umbilical).
Y el cajón de cuarto y medio de Leningrado también sueña
en la caja infinita de los versos.
Sólo la selva espesa del blanco de la nieve
mantiene su vigilia escandalosa y grita su insomnio: todo duerme.
La nieve sueña el sueño del poeta, el afilado brillo del diamante del norte.
Los traductores y reseñistas sueñan volando sus versiones
hacia los suplementos del domingo
y tallan epitafios para estar con él, talan bosques, talan tumbas
tallan-talan las durísimas caras del tiempo
pues todo sueña pero la nieve de la oscuridad no había caído tan seca
y tan espesa.
Toda la época descansa con su último poeta.
El sueño comunista y el camino americano duermen juntos
Y la odiada profusa pro-rusa prosa rusa
                                                 es la almohada pedestre del ligero inglés
“y cada verso hermana a otro, aunque en sueños se musiten:
‘hazte a un lado’” sueñan
suenan las cadenas de mentiras: Don, Don
y los tirajes, los señuelos de las señas
                                                                  duermen
eslavos eslabones y esclavas del color 
las levas en las naves que se elevan.
Y más allá del Nieva o del Mississippi
donde silban sus sueños sinuosos las serpientes
más allá del Volga o del Colorado
                                                             ladran los ladrillos
de largometrajes y los acetatos
de la industria del sueño -las paredes de agua- se revientan.
Nadie los perturba, el cielo -no la nada-  enturbia y los masturba.
Un diluvio de estrellas una cauda de cometa
una herida de luz abierta en el oscuro velo
una mandarina derramando estrellas
una roja boca estandarte y la negrazul bandera sangrienta y estrellada
vagina blanca, se abren para recibir tu sueño.
Sueña la larga venida de la lluvia de Tarkovsky en la pared
y el grito cristalino de la mar
azur azoro del azor
que “cae” como el poeta: cuando asciende.
Cae para elevarse en un sueño de plumas
cobijando al mundo:
“nieva, Neva”

                                                                        

Otros poemas de Víctor Toledo





 Grandes Obras de
El Toro de Barro
Marga Clark, "Auras", Ed. El toro de barro, Carlos Morales del Coso Ed., Tarancón de Cuenca 2001Marga Clark, "Auras", Ed. El toro de barro, Tarancón de Cuenca 2001
Agotado
"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci






















martes, 24 de marzo de 2015

«Yo tenía un búmerang», de Víctor Toledo

Poema YO TENÍA UN BÚMERAG, del poeta mexicano Víctor Toledo. Fotografía de Walter HazardCarlos Morales, "Salmo”, Col. «Cuadernos del Mediterráneo», Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2005.
Walter Hazard

Víctor Toledo
(México, 1957)
Yo tenía un búmerang



Yo tenía un búmerang
y un perro coli
cada vez que lanzaba el búmerang
regresaba la cola del perro
                                       zumbando
de no sé  dónde
                          de una casa de la infancia
de un día ahogado en medio de la luz
sobre un llano luminoso.

Yo tenía un coliperro
y un búmerang
cada vez que lanzaba al perro
el búmerang regresaba
meneando la cola
                         no sé de dónde
de un día maravilloso
mas solitario de la infancia
villa dorada del mar
de la casa de la luz justo en medio del azur.

Yo tenía una cola de búmerang
del cielo asomaba
era su ala desprendida
cada vez que la lanzaba
                                           de no sé dónde, cada ave,
desde un día
desdoblado de otra infancia
retornaba tiernamente de lo eterno.

Yo tenía un búmerang que era un perro
cuando lo lanzaba.
Yo tenía un perro que era un búmerang
Cuando lo lazaba.

Cuando estaba lejos era un colibrí
Cuando estaba cerca era un caribú.

Pero yo tenía una era
un colibúmerang
que siempre doblaba del cielo de la caza
de la infancia eterna de la interna luz
con los ojos luminosos de linterna
ahogados de inmortal felicidad
venida de la casa limpia del azul
Desde un día que tiene su ola yo sé dónde.

Traía entre las patas el trote de abril
traía entre las alas más de un marabú.

Cada vez que lo lanzaba taladrante
cada beso, cada ave, cada suave
cada vuelo, cada suelo, cada ala
cada ola, cada cola, caracola
                                        cada alma
cada oro, cada hora, cada ahora
                            el corazón, cada razón, cada sonar
                                                                      cada deseo
y Odiseo, cada hada y oda sea
                                                    cada Oído
doblando desdo-blando
perforaba la esquina más vertiginosa
más brillante,  más pura  y más redonda
                                                         del cielo más ladrante.




Otros poemas de Víctor Toledo




Grandes Obras de 
El Toro de Barro 
Carlos Morales, "Salmo”, Col. «Cuadernos del Mediterráneo», Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2005.
Carlos Morales, "Salmo
Col. «Cuadernos del Mediterráneo»
Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2005.