El Toro de Barro

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martes, 8 de abril de 2014

"El último tren se ha parado", de Mahmud Darwish


Anuchit Sundarakiti 


El último tren se ha parado

(Traducción de María Luisa Prieto)



El último tren se ha parado en el último andén, y nadie
salva a las rosas. Ninguna paloma se posa en una mujer de palabras.
El tiempo se ha acabado. El poema no puede más que la espuma.
No creas a nuestros trenes, amor, no esperes a nadie en la muchedumbre.
El último tren se ha parado en el último andén, y nadie
puede retornar a los narcisos rezagados en los espejos de la penumbra.
¿Dónde dejaré mi última descripción del cuerpo que en mí habita?
Todo ha terminado. ¿Dónde está lo que ha terminado? ¿Dónde vaciaré el país que en mí habita?
No creas a nuestros trenes, amor, las últimas palomas han volado, han volado,
y el último tren se ha parado en el último andén... y no hay nadie.



 Grandes Obras de
El Toro de Barro
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín", Col. Cuadernos del Mediterráneo, El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín"
Col. Cuadernos del Mediterráneo.
Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
edicioneseltorodebarro@yahoo.es

Carlos Morales, "Un rostro en el jardín", Col. Cuadernos del Mediterráneo, El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000

 




















 

viernes, 4 de enero de 2013

"Celebración de ella", de Adonis


(Ali Ahmad Said)

CelebRación de ella




Mi mirada se pierde en las regiones del cuerpo.
El mayor océano
es el cuerpo de una mujer enamorada.

No entrarás en la noche del cuerpo
a menos que te entregues al sol de la locura.

Sueña, sueña,
dice la rosa marchita. 






Nuestro agradecimiento a la revista














Otros poemas de Adonis


Celebración de ella


La ciudad

 



 

_______________________________________

© Del poema,  
©  De la traducción,
En caso de reproducción, rogamos se cite la autoría.
























jueves, 13 de diciembre de 2012

"Una nube en Sodoma", de Mahmud Darwish






Una nube en Sodoma

 


Después de tu noche, la noche del último invierno,
la calle del mar está vacía de vigilantes y
ninguna sombra me sigue, tras secarse tu noche
en el sol de mi canción. ¿Quién me dirá
ahora: deja el ayer y sueña con todo
tu inconsciente libre?
Mi libertad está ahora sentada junto a mí, conmigo, en
mis rodillas, cual gato doméstico. Me mira y mira lo que
me has dejado del ayer: tu chal
lila, un vídeo de Bailando con lobos y un collar de
jazmín en el musgo del corazón...
¿Qué hará mi libertad después de tu noche,
la noche del último invierno?
Una nube partió de Sodoma a Babel
hace siglos, pero su poeta, Paul
Celan, se ha suicidado hoy en el río de París.
No me llevarás al río de nuevo. Ningún vigilante
me preguntará: ¿Cómo te llamas hoy? No maldeciremos
la guerra. No maldeciremos la paz. No escalaremos la tapia
del jardín buscando la noche entre dos sauces
y dos ventanas. No me preguntarás: ¿cuándo abrirá
la paz las puertas de nuestra fortaleza a las palomas?


Después de tu noche, la noche del último invierno,
Los soldados han instalado su campamento en un lugar lejano,
una luna blanca se ha posado en mi balcón
y mi libertad y yo nos hemos sentado, en silencio, contemplando nuestra noche.
¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo después de tu noche,
la noche del último invierno?




Poemas extraído de
El lecho de una extraña (1999)




 

"El último tren se ha parado"

Quién soy sin exilio

Una nube en Sodoma


Libro recomendado

PVP: 8 euros
Pedidos a:
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
No era nuestro el tiempo. Era de otros que fueron nosotros
sin cicatrices, sin velos, casi desnudos.
Otros cuya piel era dorada ,
mundo con luz y menor sobresalto (…)
No aceptamos la forma que tuvimos.
Es sólo un rumor
que rinde su presencia
con sombras que nadie reconoce.
De nada sirve saber en dónde estamos:
La realidad conserva en sus umbrías
resplandores de una luz que no nos pertenece.
Vivir es costumbre,
fulgor fingido,
ilusión de ver entre tanta ceguera.
Otros  poemas de

 

   

 


   





 

 

 

 

 

 

 

 

"Quién soy sin exilio", de Mahmud Darwish







Quién soy sin exilio





Extraño como el río al borde del río...El agua
me ata a tu nombre. Nada me retorna de mi lejanía
a mi palmera: ni la paz ni la guerra.
Nada me incorpora a los Evangelios.
Nada... nada relumbra desde la costa del flujo
y el reflujo entre el Tigris y el Nilo.
Nada me desembarca de los navíos del faraón.
Nada me porta o me hace portar una idea: ni la nostalgia
ni la promesa. ¿Qué hacer? ¿Qué
hacer sin exilio y sin una larga noche
que escrute el agua?


El agua
me ata
a tu nombre.
Nada me lleva de las mariposas de mi sueño
a mi realidad: ni la tierra ni el fuego. ¿Qué
hacer sin las rosas de Samarcanda? ¿Qué
hacer en un lugar que pule los cantos con sus piedras
lunares? Ambos somos ligeros, como nuestras casas,
en los vientos lejanos. Somos amigos de los seres
extraños entre las nubes... dos restos de
la gravitación de la tierra de identidad. ¿Qué haremos? ¿Qué
haremos sin exilio y sin una larga noche
que escrute el agua?
 

El agua
me ata
a tu nombre.
No queda de mí más que tú, y no queda de ti
más que yo, un extraño que acaricia el muslo de su extraña. ¡Oh,
extraña! ¿Qué haremos con la tranquilidad que
nos queda y con una siesta entre dos mitos?
Nada nos lleva: ni el camino ni la casa.
¿Este camino ha sido siempre igual,
o nuestros sueños lo han cambiado
tras hallar, entre los mongoles, un caballo
en la colina?
¿Qué haremos?
¿Qué
haremos
sin
exilio?





Poemas extraído de
El lecho de una extraña (1999)




 

"El último tren se ha parado"

Quién soy sin exilio

Una nube en Sodoma


Libro recomendado

PVP: 8 euros
Pedidos a:
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
No era nuestro el tiempo. Era de otros que fueron nosotros
sin cicatrices, sin velos, casi desnudos.
Otros cuya piel era dorada ,
mundo con luz y menor sobresalto (…)
No aceptamos la forma que tuvimos.
Es sólo un rumor
que rinde su presencia
con sombras que nadie reconoce.
De nada sirve saber en dónde estamos:
La realidad conserva en sus umbrías
resplandores de una luz que no nos pertenece.
Vivir es costumbre,
fulgor fingido,
ilusión de ver entre tanta ceguera.
Otros  poemas de