El Toro de Barro

El Toro de Barro
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viernes, 10 de abril de 2015

«El jardín de las delicias», de Juan Pablo Roa


Juan Pablo Roa
(Colombia, 1967)
El jardín de las delicias
                                                                                                                                                   

                                                          


La imagen es precisa. Ella plancha tarde en horas de la madrugada mientras él le llena la cabeza de recuerdos, de músicas extrañas. Le cuenta su vida como si viniera de otra geografía. Ella elogia su desnudez al lado de la plancha. Cada vez demora más el paso del calor sobre la ropa: quiere que la noche no termine.

Pero él le llena la cabeza de recuerdos, de músicas extrañas. Su vida, su desnudez, sus palabras. Todo pende de un hilo delicado, y, sin embargo, a la hora del amor, nada parece más fuerte que sus palabras. La plancha, su desnudez, sus gestos.


De su libro
El basilisco
 México, Ediciones Sin nombre, 2008
Grandes Obras de 
EToro de Barro

 Rosa Lentini, "Cuaderno de Egipto". Col. Cuadernos del Mediterráneo. Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000. edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Rosa Lentini, "Cuaderno de Egipto".
Col. Cuadernos del Mediterráneo.
Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
 Rosa Lentini, "Cuaderno de Egipto". Col. Cuadernos del Mediterráneo. Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000. edicioneseltorodebarro@yahoo.es



  
































viernes, 13 de febrero de 2015

«Regreso», de Juan Pablo Roa

Fosco Maraini 

Juan Pablo Roa
(Colombia, 1967)
Regreso
                                                             

Dejemos nuestra casa en orden antes de cerrar, por última vez, sus puertas.
virgilio piñera




 No puedo abrir la boca sin dejar pasar una cierta admiración.
Una puerta abierta en su mugre de casa vieja, de patio y baldosines de ajedrez, la boca abierta de un niño que grita, que llora ya sin llanto.

Su voz está en otra parte. En otra casa tal vez, o a lo mejor el niño llora sólo en sueños: ha crecido, ha restaurado y comprado la casa. La puerta estará ya cerrada para que no se pierdan otras cosas, para que el elemento salobre de las semanas no comience a invadir el mañana y el después de cada día.

Mientras escribo no puedo ya hacer nada. Ese hombre adulto llora en sueños, sin voz. Sus gritos se fueron a otra parte.
Abro la boca con cierta admiración y dejo pasar al niño. Es más: dejo siempre abierta la puerta.



De su libro
El basilisco
 México, Ediciones Sin nombre, 2008

Grandes Obras de 
EToro de Barro
Juan José Delgado, "La fiesta de los infiernos” Col. «Novela» Carlos Morales Ed., Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2002. PVP 15 euros edicioneseJuan José Delgado, "La fiesta de los infiernos” Col. «Novela» Carlos Morales del Coso Ed., Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2002. PVP 15 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.esltorodebarro@yahoo.es
Juan José Delgado, "La fiesta de los infiernos” 
 Col. «Novela» 
Carlos Morales Ed., Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2002.
PVP 15 euros 
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Sabas Martín, "La heredad”, Col. «Novela», Carlos Morales Ed., Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2001. PVP 10 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es












 









































viernes, 31 de octubre de 2014

«Salvaje esperaza», de Gonzalo Arango.


Poema SALVAJE ESPERANZA, de Gonzalo Arango; Fotografía, de Bertil Nilsson; Libro de Referencia: Neus Aguado, "Intimidad de la fiebre”, Col. «La piedra que habla», Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed., Tarancón de Cuenca, 2005, PVP 10 euros. edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Bertil Nilsson


Gonzalo Arango

(Colombia, 1931–1976)
Salvaje esperanza

        

Éramos dioses y nos volvieron esclavos.
Éramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata.
Éramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.
Éramos felices y nos civilizaron.
Quién refrescará la memoria de la tribu.
Quién revivirá nuestros dioses.
Que la salvaje esperanza sea siempre tuya,
querida alma inamansable...




Grandes Obras de 
El Toro de Barro
Neus Aguado, "Intimidad de la fiebre”, Col. «La piedra que habla», Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed., Tarancón de Cuenca, 2005, PVP 10 euros. edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Neus Aguado, "Intimidad de la fiebre”
Col. «La piedra que habla»
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Tarancón de Cuenca, 2005
PVP 10 euros.
Neus Aguado, "Intimidad de la fiebre”, Col. «La piedra que habla», Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed., Tarancón de Cuenca, 2005, PVP 10 euros. edicioneseltorodebarro@yahoo.es





 



























viernes, 3 de octubre de 2014

«Las piedras de El Callao», de Edilson Villa.

Poema LAS PIEDRAS DE EL CALLO, de Edilson Villa; Foto, EL PRISIONERO, de Misha Gordin; Libro de Ref:Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea” Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed. Tarancón de Cuenca, 2002. edicioneseltorodebarro@yahoo.es PVP 10 euros.
Misha Gordin



Edilson Villa M
(Colombia, 1970)
Las piedras de
El Callao


Las piedras que cantan la salada melodía
y los versos sumergidos en la punta de El Callao,
saben que deben resistir la oscuridad de tanta noche,
de tanto océano indomable
y de tanta arena congelada.

Saben que en el sol y en el lenguaje de las olas
está la fuerza y el grito de batalla:

Chim-Pum
Chim-Pum
Chim-Pum

Esas piedras preciosas, con que amaso el pan
y la memoria infinita de mis versos, saben.

Esas piedras preciosas que pisaron desde siempre
los pies desnudos de la mujer que amo...

Esas piedras preciosas de El Callao,
que cargan los poetas
en sus mochilas y en sus almas desoladas
como una reliquia milenaria, saben.

Saben, como lo sabe el espíritu de los guerreros rojos,
que no descansaremos nunca hasta que cada familia,
hasta que cada niño del planeta tenga un trozo de pan,
un pez, un vaso de vino
y un ramillete de sonrisas limpias.

Esas piedras preciosas de El Callao saben
(lo han sabido desde siempre)
que así mismo, como ellas,
yo tampoco bajaré los brazos,
como nunca lo hizo mi abuelo adolescente,
(mi abuelo analfabeta y regio),
que se hizo sabio cuando apenas contaba 12 años.

Esas piedras de El Callao saben,
como lo sabe su música constante,
como lo saben los ancestros blancos,
como lo sabe el corazón de los guerreros rojos
y lo saben los ríos que descienden de la luna.

Esas piedras de El Callao saben,
como lo sabe el temblor de cada hoja,
como lo sabe un pájaro extraviado,
como lo sabe la pupila del poeta
y los pies desnudos de la mujer que amo.

Saben que yo tampoco descansaré
hasta que el poderoso sortilegio de mis cantos
y el esfuerzo de mis manos que la sueñan,
hagan temblar el arco iris de sus labios
hasta perderme en el horizonte de sus pechos.

Esas piedras preciosas de El Callao saben
que por el solo privilegio de su aliento,
por el cáliz sagrado de la mujer que amo,
yo también obraré el milagro.

Obraré el milagro
como una vez lo hizo
un grito guerrero en El Callao

Chim-Pum
Chim-Pum
Chim-Pum.


De su libro 
La Sal del Ancla





Grandes Obras de

EToro de Barro
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”, Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Tarancón de Cuenca, 2002.
PVP 10 euros.
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”, Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.