El Toro de Barro

El Toro de Barro
Mostrando entradas con la etiqueta *POESÍA DE ARGENTINA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta *POESÍA DE ARGENTINA. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de agosto de 2016

«Eratóstenes», de Gocho Versolari

http://4.bp.blogspot.com/_282A7cC1d8w/RvIlruENlwI/AAAAAAAABkE/EFq2YfwKW5o/s1600/elena%2520zurikhina.jpg
Elena Zurikhina





Gocho Versolari
–Ricardo Iribarren–
(Argentina, 1949)
Eratóstenes



Eratóstenes se quitó las sandalias
y caminó descalzo la tierra
hacia el fondo de su jardín
donde latían las rosas de la cifra
Se acostó sobre la hierba
y soñó con la circunferencia:
una lámpara
visitada por los insectos de la cantidad.

Eratóstenes despertó
y esa tarde
volvió a quitarse las sandalias
y a caminar descalzo los senos de su amada.
Luego se acostó en el jardín
y soñó con sus ojos
con las volutas de su cuello
( los mosquitos de la cifra
discutían sus resultados
mordisqueando su sangre y sus anhelos).

Después una tormenta
cayó sobre el jardín.
Lluvia de sangre,
pájaros desmembrados. Eratóstenes
fue un cúmulo de sueños:
manos, pies
pecho y vientre atardecidos
que derivaron los arroyos de la lluvia
se evaporaron lentamente
y una niebla descalza
llegó a las muchachas que dormían
y les habló de amantes
y de sueños
de tempestades súbitas
y amores que escapan a las cifras
y llegan a la perfección del número
donde los prados son verdes,
donde las noches
sueñan al soñador y anémonas
le muestran sus cinturas cenicientas

Eratóstenes se alejó descalzo
pisando la cintura de su amada.
Enano Eratóstenes en la mujer desnuda
cuya circunferencia
tenía un diámetro igual a su radio.
y las langostas de la cantidad
mordieron el sexo de Eratóstenes
quien no encontró ecuación que resumiera
la suavidad de su amante
la serenidad de sus pezones
y los pájaros que encerraban sus cavernas.

Después no quiso ver.
Todas las circunferencias
desfilaron por sus ojos y la endura
endureció sus alas y presionó su glotis
y se alejó la amada
en pleno mediodía
con ausencia de sombras
y no la vio
y el hambre se aglutinó en su frente
y los insectos de la cantidad
revolotearon sobre su cadáver
mientras un peregrino
llegaba a la ciudad de Alejandría
con un pergamino conteniendo su sombra
y todas sus miradas níveas
y proclamó en la vereda del museo
la perfección del número
y trazó con los rasgos del sol
la perfecta
la luminosa
la rotunda
circunferencia de la tierra.




Grandes Obras de 
El Toro de Barro
Masrgalith Matitiahu, "Kamino de tormento", Col. Kuadrinos Sefardíes, Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
Margalit Matitiahu "Kamino de tormento".
Col. Cuadernos del Mediterráneo.
Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Masrgalith Matitiahu, "Kamino de tormento", Col. Kuadrinos Sefardíes, Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2000.



 






















jueves, 18 de agosto de 2016

«El río que invocaste» de Jorge Luis Borges

EL RÍO, de Jorge Luis Borges. Libro de Referencia: Aurora Luque, "Portuaria. Antología 1982-2002! Col. «La piedra que habla» Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed. Tarancón de Cuenca, 2002 Agotado edicioneseltorodebarro@yahoo.es

Jorge Luis Borges
(Argentina, 1899–1986)


El rio que invocaste





Somos el río que invocaste, Heráclito.
Somos el tiempo. Su intangible curso
acarrea leones y montañas,
llorado amor, ceniza del deleite,
insidiosa esperanza interminable,
vastos nombres de imperios que son polvo,
hexámetros del griego y del romano,
lóbrego un mar bajo el poder del alba,
el sueño, ese pregusto de la muerte,
las armas y el guerrero, monumentos,
las dos caras de Jano que se ignoran,
los laberintos de marfil que urden
las piezas de ajedrez en el tablero,
la roja mano de Macbeth que puede
ensangrentar los mares, la secreta
labor de los relojes en la sombra,
un incesante espejo que se mira
en otro espejo y nadie para verlos,
láminas en acero, letra gótica,
una barra de azufre en un armario,
pesadas campanadas del insomnio,
auroras, ponientes y crepúsculos,
ecos, resaca, arena, liquen, sueños.

Otra cosa no soy que esas imágenes
que baraja el azar y nombra el tedio.
Con ellas, aunque ciego y quebrantado,
he de labrar el verso incorruptible
y (es mi deber) salvarme.



De su libro
La cifra
1981


Grandes Obras de 
EToro de Barro

Aurora Luque, "Portuaria. Antología 1982-2002! Col. «La piedra que habla» Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed. Tarancón de Cuenca, 2002 Agotado edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Aurora Luque, "Portuaria. Antología 1982-2002"
Col. «La piedra que habla»
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Tarancón de Cuenca, 2002

Agotado




  












































miércoles, 17 de agosto de 2016

«Lo que esperamos», de Oliverio Girondo



LO QUE ESPERAMOS, de Oliveiro Girondo; Fotografía de Carol Peace; Libro de Referencia:Juan José Delgado, "La fiesta de los infiernos” Col. «Novela» Carlos Morales del Coso Ed., Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2002. PVP 15 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Carol Peace


Oliverio Girondo
 (Argentina, 1891 – 1967)
Lo que esperamos



Tardará, tardará.
Ya sé que todavía
los émbolos,
la usura,
el sudor,
las bobinas
seguirán produciendo,
al por mayor,
en serie,
iniquidad,
ayuno,
rencor,
desesperanza;
para que las lombrices con huecos portasenos,
las vacas de embajada,
los viejos paquidermos de esfínteres crinudos,
se sacien de adulterios,
de hastío,
de diamantes,
de caviar,
de remedios.
Ya sé que todavía pasarán muchos años
para que estos crustáceos
del asfalto
y la mugre
se limpien la cabeza,
se alejen de la envidia,
no idolatren la saña,
no adoren la impostura,
y abandonen su costra
de opresión,
de ceguera,
de mezquindad.
de bosta.

Pero, quizás, un día,
antes de que la tierra se canse de atraernos
y brindarnos su seno,
el cerebro les sirva para sentirse humanos,
ser hombres,
ser mujeres,
-no cajas de caudales,
ni perchas desoladas-,
someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y despedaza
los chalecos de fuerza de todos los sistemas;
y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas
se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.

Y entonces…
¡Ah!, ese día
abriremos los brazos
sin temer que el instinto nos muerda los garrones,
ni recelar de todo,
hasta de nuestra sombra;
y seremos capaces de acercarnos al pasto,
a la noche,
a los ríos,
sin rubor,
mansamente,
con las pupilas claras,
con las manos tranquilas;
y usaremos palabras sustanciosas,
auténticas;
no como esos vocablos erizados de inquina
que babean las hienas al instarnos al odio,
ni aquellos que se asfixian
en estrofas de almíbar
y fustigada clara de huevo corrompido;
sino palabras simples,
de arroyo,
de raíces,
que en vez de separarnos
nos acerquen un poco;
o mejor todavía
guardaremos silencio
para tomar el pulso a todo lo que existe
y vivir el milagro de cuanto nos rodea,
mientras alguien nos diga,
con una voz de roble,
lo que desde hace siglos
esperamos en vano.



Grandes Obras de 
El Toro de Barro
Juan José Delgado, "La fiesta de los infiernos” Col. «Novela» Carlos Morales Ed., Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2002. PVP 15 euros edicioneseJuan José Delgado, "La fiesta de los infiernos” Col. «Novela» Carlos Morales del Coso Ed., Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2002. PVP 15 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.esltorodebarro@yahoo.es
Juan José Delgado, "La fiesta de los infiernos” 
 Col. «Novela» 
Carlos Morales Ed., Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2002.
PVP 15 euros 
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Sabas Martín, "La heredad”, Col. «Novela», Carlos Morales Ed., Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2001. PVP 10 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es