El Toro de Barro

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martes, 6 de mayo de 2014

«Lo que pueda contaros», de Javier Egea





Javier Egea
(1952-1999)
Lo que pueda contaros



Lo que pueda contaros
es todo lo que sé desde el dolor
y eso nunca se inventa.
Porque llegar aquí fue una larga sentina,
un extraño viaje,
una curva de sangre sobre el río,
mientras todo era un grito
y ya se perfilaba resuelto en latigazos
el crepúsculo.
Las historias se cuentan con los ojos del frío
y algún sabor a sal y paso a paso
-lengua y camino-
porque la sangre se nos va despacio,
sin borbotón apenas,
desmadejadamente por los labios.
Las historias se cuentan una vez y se pierden.



Otros poemas de Javier Egea

«La extraña luz»     *     «Lo que pueda contaros»

«19 de mayo»     *     «Perdón»     *     «Raro de luna»

«La luz del laberinto»     *     "Teresa"     *     "Paseo de los tristes"



Grandes Obras de 
El Toro de Barro
Clara Janés, "Huellas sobre una corteza". Col «Cuadernos del Mediterráneo»,. Carlos Morales Ed. Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2004.
 Clara Janés, "Huellas sobre una corteza".
Col «Cuadernos del Mediterráneo»,
Carlos Morales Ed., Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca 2004.
 Clara Janés, "Huellas sobre una corteza". Col Cuadernos del Mediterráneo. Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca 2004.

 

 



 











 






viernes, 2 de mayo de 2014

«La puerta carcomida», José Luis Morante

José Fábregas (Osselín)


José Luis Morante
(1956)
La puerta carcomida 

              

En el primer día de su ausencia 

 

Con pulso firme el hombre
decide abrir la puerta de su tiempo.
Desde el umbral contempla,
con dolor y nostalgia, la niñez:
paredes transparentes
que un lamentable olvido acumulado
dejó casi vacías.
Hoy sostienen acaso un traje rojo,
sombra y polen de los bosques cercanos,
una esfera, tebeos...
Mira su adolescencia: dogmas rotos,
esperanzas estériles,
ventanas obturadas de verde y denso musgo.
Vislumbra las entrañas
de otras habitaciones que ilumina
una vela gastada en días grises.
Se da cuenta -lo atestigua su rostro
enarbolando una sonrisa triste-
que su tiempo le cabe
en el cuenco cerrado de la mano.
Y aceptando su sino
declinó en los postigos la falleba,
basculó en el dintel la puerta carcomida,
encadenó la verja despintada,
y penetró con gozo en el jardín umbrío
 a conversar sin tregua,
entre la espesa fronda, con la muerte.

 

De su libro
         Rotonda con estatuas,
Madrid, 1990




 Grandes Obras de 
El Toro de Barro
 
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín”, Col. «Cuadernos del Mediterráneo», Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2000.
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín
Col. «Cuadernos del Mediterráneo»
Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2000.






 

















martes, 1 de abril de 2014

«La extraña luz», de Javier Egea


Philip Mckay

Javier Egea
(1952-1999)
La extraña luz



Qué luz extraña, dime, ha poblado este cuerpo
repetido en portales, escaparates, brumas,
ingenuo paseante de la ciudad, hermano,
caminante del mismo aturdimiento
que estos siglos de expolio pusieron en los ojos, 
qué luz extraña, dime,
hay en la soledad y en la memoria?

Así nos fuimos viendo nítidamente fríos,
enfrentados,
de una margen a otra de la calle en ruinas, 
con la clarividencia de los obreros viejos
que abanderan los pasos del taller a la muerte
aprendiendo el futuro.

Sobre nosotros pasan los balcones cerrados,
las farolas con frío, 
los aleros mellados y este viento,
como un enjambre inhóspito,
y la piel de la tierra huele a ropa quemada,
mas tiritan los huesos
y hay tan sólo el calor de la sangre que alumbra 
desde el abrazo grande de tu fuerza y la mía.

Es cierto que la historia
nos condenó a las calles ateridas
y no el azar que llega maldito restallando.

¿Qué luz extraña, dime, 
hay en la soledad y en la memoria?
Hoy supimos, mirándonos las manos,
a pesar del estrago y las ojeras mustias,
al fin reconocidas,
que siempre es tarde, siempre, para volver a casa 
como se vuelve al sitio de las túnicas rotas,
de las máscaras frías,
del polvo atrincherado,
de los andrajos de la luz.




Otros poemas de Javier Egea

«La extraña luz»     *     «Lo que pueda contaros»

«19 de mayo»     *     «Perdón»     *     «Raro de luna»

«La luz del laberinto»     *     "Teresa"     *     "Paseo de los tristes"




Grandes Obras de
El Toro de Barro
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”, Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.
Tarancón de Cuenca, 2002.
PVP 10 euros.
Carlos Morales, "Coexistencia (Antología de poesía israelí –árabe y hebrea– contemporánea”, Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales ed.










 

 




viernes, 14 de febrero de 2014

«Perdón», de Javier Egea




Liebe die Welt 
Javier Egea
(1952-1999)
Perdón...



El sol moldea cálidamente 
mi mano 
y mi pluma proyecta su sombra 
sobre tu inmaculada figura. 
Escribo y la letra, el plumín 
y la sombra 
son todo una misma cosa 
que se amalgaman al unísono. 
Describo lo que ocurre en este 
momento. 
Pero describir no es hacer poesía. 
Ya no sé que decirte porque estoy 
vacío, 
no quiero al mundo y ya nada tengo. 
Sólo quiero despedirme y pedirte 
perdón 
porque voy ha mancharte seguramente 
de sangre, 
me voy a pegar ahora mismo 
un tiro.



Este fue el último poema que escribió Javier Egea
antes de quitarse la vida en Granada el 29 de julio de 1999.





Otros poemas de Javier Egea

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Grandes Obras de 
El Toro de Barro 
Carlos Morales, "Salmo”, Col. «Cuadernos del Mediterráneo», Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2005.
Carlos Morales, "Salmo
Col. «Cuadernos del Mediterráneo»
Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2005.
 


















jueves, 31 de mayo de 2012

«La Jaula», de Alejandra Pizarnik

Steve McCurry

Alejandra Pizarnik
(Argentina, 1936 – 1972)
La jaula




Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche 
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas. 

Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos


                                                      
Otros poemas de Alejandra Pizarnik




Grandes Obras de 
El Toro de Barro
LA JAULA, de Alejandra Pizarnik. Fotografía de Steve McCurry. Libro de Referencia: Juan Ramón Mansilla, "Una habitación en rojo". Col. La Piedra que Habla. Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales del Coso Ed., Tarancon de Cuenca, 2011. PVP 10 euros edicioneseltorodebarro@yahoo.es
Juan Ramón Mansilla, "Una habitación en rojo".
Col. La Piedra que Habla. 
Ed. El Toro de Barro, Carlos Morales Ed.
Tarancon de Cuenca, 2011.
PVP 10 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es