El Toro de Barro

El Toro de Barro

martes, 22 de abril de 2014

«Invocación», de Efraín Bartolomé



Efraín Bartolomé
(1950)
Invocación

Lengua de mis abuelos  habla por mí

No me dejes mentir
 No me permitas nunca ofrecer gato por liebre
sobre los movimientos de mi sangre
sobre las variaciones de mi corazón

En ti confío
En tu sabiduría pulida por el tiempo
como el oro en pepita bajo el agua paciente del claro río

Permíteme dudar para creer:
permíteme encender unas palabras para caminar de noche

No me dejes hablar de lo que no he mirado
de lo que no he tocado con los ojos del alma
de lo que no he vivido
de lo que no he palpado
de lo que no he mordido

No permitas que salga por mi boca o mis dedos una música falsa
una música que no haya venido por el aire hasta tocar mi oreja
una música que antes no haya tañido
el arpa ciega de mi corazón

No me dejes zumbar en el vacío
como los abejorros ante el vidrio nocturno

No me dejes callar cuando sienta el peligro
o cuando encuentre oro

Nunca un verso permíteme insistir
que no haya despepitado
la almeja oscura de mi corazón  

Habla por mí  lengua de mis abuelos
Madre y mujer

No me dejes faltarte
No me dejes mentir
No me dejes caer
No me dejes
No.


Grandes Obras de 
El Toro de Barro
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín”, Col. «Cuadernos del Mediterráneo», Ed. El Toro de Barro, Tarancón de Cuenca, 2000.
Carlos Morales, "Un rostro en el jardín
Col. «Cuadernos del Mediterráneo»
Ed. El Toro de Barro,
Tarancón de Cuenca, 2000.






 















2 comentarios:

Administrador dijo...

Más que una invocación es un código del vivir. La raíz es raíz sólo en las ramas y en la flor que la vuelven a sembrar, para que no se rompa el ciclo que ata la más lejana golosina a la tierra de donde emerge. Así la palabra, ojalá nunca saliera sin antes haber despepitado la almeja oscura del corazón, porque de esa raíz milenaria, cósmica diría, irá a decir palabra del hombre. Gracias Carlos!

Myriam dijo...

Maravilloso poema, lo siento como una declaración de los principios que no se deben dejar claudicar, tuyos, míos, de todos. Concuerdo plenamente en ellos.

"No me dejes mentir
No me permitas nunca ofrecer gato por liebre"

"Permíteme dudar para creer:
permíteme encender unas palabras para caminar de noche"

"No me dejes faltarte
No me dejes mentir
No me dejes caer
No me dejes
No."