El Toro de Barro

El Toro de Barro

jueves, 30 de agosto de 2012

"Jerusalén", de Carlos Morales



Steve Richard



 



Jerusalén

 (Inédito)
(Jerusalén 2003-Veracruz 2005)
 

Cada vez que pienso en Jerusalén,
recuerdo el barro que nunca esculpí
con una mujer dentro
colgada de la luz,
apoyada en la luz,
penetrando en la luz de la mañana.

 
Y me pregunto
qué sería de las cúpulas doradas del dolor

si, en medio de la noche,
los dioses advirtieran el rumor
-por un instante-
de sus ágiles sandalias al costado.

Y me pregunto qué sería del miedo
si –por un instante sólo– 

sus angeles cegaron los címbalos de guerra en la negrura 
y atentos escucharon a su espalda


el roce de su túnica al caer, 
así, 

                                                                              sobre la arena...

Oh, amigos, arriad la ira  de vuestros caballos, 
arrojad al río los tambores de combate
y dejad que las flores extiendan sus cantos sobre vuestro pelo
para mojarlo luego con el arpa del manso Kenereth,
pues sabed que tengo cosidos en los ojos los vientos de su boca,
la boca que me arrastra -vencido- sobre el viento
y arrodilla las salmodias de los santuarios de la muerte 
porque quiere encender las candelas  de mi corazón, 
                                                                               y no lo sabe...

Ay, amigos que habitáis en mi estrechura,
he ahí alzando su hermosura sobre Jerusalén
el barro que un día retuve tuve entre mis manos, 
el barro con yesca que no pude esculpir

                                                                               porque abrasaba.

 


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© Carlos Morales.
 © Ediciones El Toro de Barro.
 © De la fotografía, Steve Richard.
En caso de reproducción, rogamos se cite la autoría.

 




Poeta de 
El toro de barro










 
 

7 comentarios:

Alex. dijo...

Hacía mucho que no leía un poema así. Ojolá que los santones de las religiones aprendieses a amar a una mujer, en vez de andar malmetiéndonos a los hombres.

Administrador dijo...

Y sin embargo lo esculpiste y con qué pasión de luz ese tu barro, encendido en las candelas perdidas de tu corazón, arroja al río los rojos tambores de combate, extendiendo al infinito el canto de todas las flores. Y qué no podrás hacer, Carlos, con esos vientos cosidos a tus ojos.

No sé qué decir dijo...

Me habían hablado muy bien de este blog. Y me alegra haberlo encontrado. Dieversidad, mucha. Ética y Estética a partes iguales. Y luego tus poemas. Este poema. Ya no se escriben poemas así. ¿Y para los jefes de las religiones? Más viagra y menos metralletas. Un poema muy hermoso. Muy hermoso.

Andrea dijo...

Hay mujeres que tienen mucha suerte.

Myriam dijo...

Esto no tiene nada que ver con religiones, la sola palabra viagra ofende mis oídos en medio de la belleza de este poema. Todo tiene que ver con el amor, con la esencia del espíritu humano, la más perfecta obra de la Creación. Descubre en el más bello lenguaje los sentimientos más puros, aquellos que se guardan tan en lo hondo que nada ni nadie los puede contaminar.

En cada nuevo poema reafirmas lo que ya he dicho acerca de la grandeza de tu poesía. Vale la pena esperar por ella.

La imagen también es perfecta.

chrystal luna dijo...

Arde la pasión que apagaría la muerte. Solo puedo dar gracias. Me descubro...

No sé qué decir dijo...

Coincido contigo en que, tal vez, no he usado una expresión correcta. Pero disiento en que este poema no tiene que ver con las religiones. Yo he leído el poema de Carlos Morales titulado "Salmo", y en el sitúa en las tres grandes religiones monoteistas el origen de la tragedia humana, de la guerra. A sus santones, a sus mohaydines les llama "negros pájaros de hierro", que gozan con la expansión de la violencia, que ejecutan en nombre de Dios. Hay otro poema, que se llama "La Danza del Burka", en donde los yihadistas bailan sobre los hierros retorcitos del atentado de Madrid. Y en este poema yo creo que vuelve a ponerse en este mismo terreno, pero de otra forma. Lo que viene a decir es que si -perdona mi expresión- los santones que han llenado el mundo de "cúpulas" de dolor, sintieron un poquito de amor por alguien, probablemente dejarían de hacer el mal. Esto es lo que yo pienso, en mi humilde opinión. Ahora que, con estos mimbres, Carlos Morales ha hecho un poema que no pasará nunca. Por eso dije, en sentido jocoso que no pretendía ofrecer a nadie, lo de la viagra. Espero que me perdones, Myriam, de verdad te lo digo.